blogeditor · 19 de noviembre de 2013
La ONU propone tres requisitos básicos para que la democracia sea real en el caso de las mujeres:
a) Eliminar los obstáculos que impiden a las mujeres participar de manera eficaz en asuntos tales como la movilidad, las finanzas, el acceso a la información y tener garantías ante la falta de seguridad pública y la coacción y también la intimidación y la violencia.
b) Reconocer que la participación es una cosa pero que la voz verdadera es otra. ¿Pueden las mujeres articular y hacer oír sus voces sobre sus derechos, necesidades y preferencias? ¿Hasta qué punto son democráticos los partidos políticos? ¿Han tenido la oportunidad las mujeres de debatir las posiciones comunes respecto a la constitución, la ley electoral, la seguridad durante las campañas y otros temas?
c) Rendir cuentas a las mujeres, por parte de las instituciones democráticas y estas mismas deben asumir la responsabilidad de cumplir con los compromisos contraídos con los derechos de las mujeres.
[contextly_sidebar id=”c363999af2dabfd1b8597124268e3614″]La que hasta hace unos meses fuera la responsable del área de mujeres de la ONU, Michelle Bachelet, ahora de nuevo candidata a la presidencia de Chile, comentaba, entonces, que en la transición a la democracia en su país había una consigna que decía: “La democracia en casa y en el Estado” y añade que “un Estado democrático tiene que ser responsable por los abusos cometidos contra los derechos de las mujeres. Una participación plena y verdadera no será posible si no hay igualdad en la vida diaria. Esto se extiende no sólo a la igualdad de género sino también a la necesidad de atender las grandes disparidades económicas, que son una amenaza muy seria para la democracia”.
En México ha habido avances importantes en el reconocimiento de los derechos de las mujeres, pero sigue habiendo enormes rezagos en la participación de las mujeres en la vida pública y de manera particular en la política y estoy de acuerdo con Bachelet cuando afirma que “si una democracia descuida la participación de las mujeres, si ignora sus voces, si evita la responsabilidad ante los derechos de las mujeres, es una democracia sólo para la mitad de la población”.