blogeditor · 8 de julio de 2013
“Vencido” vencedor: prensa equivocada. ‘Dewey vence a Truman’ , Estados Unidos 1948
Casi cuarenta años después, en 1988, transitamos hacia las fraudulentas y traumáticas elecciones presidenciales en México. Caída de sistema, medios manipulados. Boletas electorales eventualmente quemadas por iniciativa del PRI con la invaluable ayuda de Diego Fernández de Cevallos.

Fast forward hasta el 2013: primera llamada electoral para el Peñanietismo.
Kiko Vega dista mucho de parecerse al trigésimo tercer presidente norteamericano y Fernando Castro Trenti carece del impresionante palmarés del republicano Thomas Dewey, a quien todo mundo daba como seguro presidente. O viceversa.
Recuerda uno desde la infancia perdida al nefasto Díaz Ordaz, los eventos del sesenta y ocho: cómo se inclinó la omnímoda presidencial hacia Luis Echeverría Álvarez. Leímos acerca de los sucesos del 10 de junio de 1971 y los Halcones en tiempo real. Padecimos el echeverriato; el lopezportillismo que se impuso en las elecciones de 1976 por unanimidad; a De la Madrid y su ‘Renovación Moral’ de pacotilla.


Hace cinco lustros exactos en México se vivió el fraude de seis de julio. Persistió entonces la democracia dirigida, con gobernadores quitados como fusibles por Salinas y su camarilla (Córdoba y Camacho, los Osorio Chong y Videgaray de entonces); para 1989 ganó Ruffo en Baja California Norte, y la concertación diferenciada arrancó con cientos de muertes perredistas para el final de sexenio. En 1994 ganó el miedo y la incertidumbre. Zedillo no pudo contener la marea opositora en las elecciones intermedias de 1997; sus errores y los de su predecesor allanaron el camino para la debacle priísta del cabalístico año 2000. También, la conciencia generalizada entre la población de que un cambio era necesario y posible.
Procesos que con algunos paréntesis aislados, alternan entre el hartazgo y la zozobra.
¿Asoma acaso la cabeza una suerte de Restauración, con la ayuda de parte de la oposición que no ha sabido estar a la altura de los tiempos? Como el Partido Liberal Democrático en Japón (que ha cedido el poder en contadas ocasiones desde la inmediata posguerra), el PRI quisiera erigir y consolidarse como el centro de la gravedad política en México: con un Jefe de Gobierno del DF que podría en otras circunstancias considerarse como contrapeso y opción diferenciada, hoy versión light de las regencias que terminaron con la primera elección popular en 1997, ante la relativa ausencia del PAN del escenario nacional desdibujado como está tras la estrepitosa derrota de 2012.
Por más que quieran los involucrados directos, no podríamos nosotras y nosotros olvidar que en las elecciones de 2015 para gobernar Sonora, podría competir el ex alcalde de Hermosillo durante el incendio de la Guardería ABC: Ernesto Gándara Camou. Que el responsable de protección civil de ese estado en ese momento -hoy Senador con fuero y Presidente de la importante Comisión de Trabajo que operó en la Cámara Alta la Reforma Laboral- se haga con la jefatura del ejecutivo estatal confirmaría que los electores sonorenses no tienen memoria. O que les importa muy poco la muerte de cuarenta y nueve niños y las lesiones de decenas más. Es de esperarse que reconsideren.
Si el tricolor no postula a Gándara, una candidata alterna podría ser Claudia Pavlovich, quien -como se ha mencionado en este espacio- recomendó ampliamente a dueños de la Guardería ABC mediante carta al juez que llevaba la causa. El ex procurador estatal Abel Murrieta Gutiérrez, quien entorpeció las investigaciones correspondientes bajo gobiernos del PRI y del PAN: hoy diputado local, ha expresado el deseo de ser alcalde de Ciudad Obregón o diputado federal en las elecciones de 2015.
En el blanquiazul las cosas no pintan mejores a mediano plazo. Juan Molinar Horcasitas sigue siendo vocero y secretario general del Pacto por México. La secretaria general de ese partido, Cecilia Romero, ex titular del Instituto Nacional de Migración durante la masacre de San Fernando en Tamaulipas. donde murieron setenta y dos migrantes entre el 22 y 23 de agosto de 2010, sigue siéndolo. El actual diputado federal Fernando Larrazabal, ex alcalde de Monterrey cuando se produjo el incendio del Casino Royale, aspira como Gándara en Sonora a ser gobernador de su estado.
Para el PRD capitalino, el panorama puede complicarse dentro de dos años. Empero, dos personajes vinculados al criminal operativo policiaco del New´s Divine hace cinco años, que derivó en la muerte de nueve jóvenes y tres policías, parecen tener su permanencia garantizada. Me refiero al ex jefe de la SSP Joel Ortega Cuevas, hoy director del Sistema de Transporte Colectivo – Metro de la Ciudad de México (ex coordinador de la exitosa campaña que llevó a Mancera a ser alcalde de la capital), y al subsecretario de Seguridad Pública, Luis Rosales Gamboa, también responsable (junto a su jefe inmediato Jesús Rodríguez Almeida) de la represión de jóvenes el primero de diciembre del año pasado en el Centro Histórico.
La historia que se repite, y la impunidad que prevalece.
Tal vez sea demasiado prematuro anticipar tantas vísperas. De todas formas, son dignos de recordar -a estas alturas del sexenio- los ejercicios de memoria (¿Alcázares fallidos de la mente?) Podrían evitar que nos tropezáramos, múltiples veces, con la misma piedra de siempre.