blogeditor · 28 de marzo de 2014
Por: Edgar Álvarez, Alejandro Avendaño, Yolanda Barrita, Juan Hernández y Alma A. Merino
Red Social, película que cuenta la historia no oficial de la creación de Facebook, menciona que el gran acierto de la red en su momento fue poder colocar en tu perfil tu situación sentimental. Y es que el ligue nunca ha sido tan complicado; cada día salir a conocer personas se ha vuelto más difícil. Ya sea por la inseguridad o el exceso de trabajo, las personas cada vez tienen menos posibilidades de interactuar con otros seres humanos, y ya ni qué decir de ligar.
Zygmunt Bauman, sociólogo y filósofo polaco, acuñó el término modernidad líquida, que se caracteriza por la precariedad de los vínculos que como seres humanos formamos. Las relaciones se hacen volátiles y transitorias, y dentro de una sociedad individualista, el amor se hace flotante, sin responsabilidad hacia el otro, reducido por el vínculo que ofrece la web. Es en este contexto que aplicaciones como Tinder o Hinge encuentran un espacio para aparecer.
[contextly_sidebar id=”8af4c1d5615efb0fe08e7f6caa0278ec”]Ambas aplicaciones son medios para conocer gente, ya sea con propósitos amistosos, de pareja o simplemente sexuales. Una vez que uno se encuentra dentro es posible filtrar, por medio de perfiles y etiquetas, a las personas que uno busca. Se pueden establecer parámetros intelectuales y emocionales (qué te gusta leer o si te gustan las mascotas), pero también aspectos físicos como color de ojos, complexión física, y por supuesto, preferencia sexual. La naturaleza de este tipo de aplicaciones permite a las personas contactar a aquellas que cumplan con sus parámetros, y a través de algunos mensajes, determinar si hay interés o no.
Esta parece ser una nueva ventana para la comunidad heterosexual, y en sociedades como la nuestra, pareciera algo nuevo. Sin embargo, para la comunidad homosexual, o bien para aquellos que practican estilos de vida alternativos (swingers, SMD o Ursusagalamatofilia por ejemplo), son sólo una evolución natural de los foros y páginas que con el surgimiento de la web permitieron la formación de comunidades libres de la condena y tabú social. Y es que en una sociedad que condena lo “diferente”, la aldea global permitió la formación de vínculos libres de la mirada morbosa y “juzgadora” de la sociedad “normal”, y ayudó a cobijar a estos grupos que en otros sectores se sentían fuera de lugar o sin la libertad de expresarse. Para estos grupos la web no sólo fue la manera de ligar, sino de generar vínculos afectivos y sociales.
Este tipo de foros también permiten la libre expresión, no sólo de preferencias sexuales, sino de formas de pensar. Las personas pueden usar las redes como una manera de demostrar su agrado o desagrado hacia ciertos temas. Se puede insultar o elogiar públicamente una idea o persona sin la represalia o la condena, ya que se está compartiendo con personas con las que se tiene una ideología similar y, en el peor de los casos, la única consecuencia es no volver a entrar a ese foro… y entrar a alguna otra red social.
Para los Teens, esto tampoco es algo nuevo. A lo largo del tiempo que LEXIA ha estudiado a los jóvenes a través de su Fuente Sindicada “Los Teens y la etnografía virtual”, nos hemos dado cuenta de la importancia que la Internet ha cobrado en la formación de relaciones personales. Al sentirse interconectados tienen a extender sus redes sociales fuera de los núcleos que la familia y la escuela les brindan. Son más abiertos y se sienten en completa seguridad dentro de sus redes sociales. Esto permite también que puedan explorar de manera más abierta su sexualidad, y el sexting es prueba de ello. Ante la pregunta abierta de ¿por qué hacer sexting?, los teens responden “porque es una manera segura de explorar la sexualidad, libre de embarazos y enfermedades”.
Pero no todo es miel sobre hojuelas. Si bien estas nuevas formas de socialización han abierto la posibilidad a la formación de relaciones –efímeras o no-, también es cierto que el anonimato ha fomentado las relaciones “úsese y tírese” –tesis de Bauman-, y de forma alarmante el crecimiento de la pederastia y el ciberbullying.
Según la tesis de Bauman, el amor se vuelve como comprar unos zapatos, si no me gusta el color, la forma o la marca, lo descarto y busco algo más. Estas aplicaciones califican a las personas y permiten prefiltrar, y hasta cierto punto asegurar, el beneficio que se busca en la persona seleccionada.
Ni bueno ni malo, la realidad es que la dinámica social se está trasladando a estos nuevos foros y, como los celulares, habrá a quienes les acomoden y a quienes no. ¿Qué opinas?
* Edgar Álvarez, Alejandro Avendaño, Yolanda Barrita, Juan Hernández y Alma A. Merino integran el Equipo de Estrategas LEXIA, con más de 10 años de experiencia en el análisis de diferentes medios para la interrelación humana; así como el comportamiento social.