Mayra Zepeda · 1 de agosto de 2014

Uno no viaja con cualquiera. Uno viaja con personas especiales para descubrirse y para descubrir al otro. Los viajes, como el amor, son autorrevelación y revelación del otro. Viajar con alguien por más de una semana es identificar detalles como el humor con que despierta por la mañana; su forma de doblar la ropa –o de no ordenarla en absoluto-; de controlar los planes o, por el contrario, de modificarlos a última hora; de bañarse con el agua asquerosamente caliente o siempre desperdiciar el primer café del día.
Mónica Mateos e Israel Fuguemann se atrevieron a hacer lo que muchos piensan y pocos cumplen. A finales de 2012 comenzaron a planear “el viaje decisivo a Sudamérica”, como le llama “Fugue”, después de estar juntos por casi seis años y vivir bajo el mismo techo por tres. Después de viajar por distintos lugares de México, ir a Cuba y ser muy felices “recorriendo la isla, comprobando los alcances y fracasos de la Revolución”, visitar Arizona y vivir la discriminación en carne propia.
“Hubo un momento en que vivíamos en el mismo techo, pero éramos desconocidos. Nos reclamábamos tiempo (creo que yo más), el trabajo de Fugue es absorbente y casi no estaba en casa. Un día platicando, entre broma y broma, dijimos pues dejemos todo y viajemos solos tú y yo…Y así fue. Acá estamos solos, él y yo, yo y él”, dice Mónica desde Brasil.
La broma se hizo realidad, aunque es más justo decir que ellos lo hicieron. Mónica e Israel decidieron ahorrar un año y modificar sus dinámicas. Dejaron el departamento que rentaban en la colonia Juárez y se fueron a vivir a casa de los papás de “Fugue” para no gastar en renta ni servicios; comenzaron a utilizar la bicicleta como medio de transporte; y dejaron de comprar cosas innecesarias y superficiales. Desde 2012, Mónica no se compra ropa ni zapatos. Así ahorraron unos 150 mil pesos.
Esta pareja de jóvenes periodistas mexicanos –ella tiene casi 29 años y él 30- se fugaron de la “cotidianidad, de la monotonía, de nosotros mismos”; “de la rutina, de los trabajos tediosos, esclavizantes y mal pagados; de los mismos amigos, de la familia, de México, de todo”.
“De repente nos habíamos tomado la vida demasiado en serio. Teníamos un buen trabajo y la posibilidad de seguir creciendo en el mismo fango. Ahora no tenemos empleo, ni jefes, ni casa, ni carro y aun así estamos mejor que nunca como pareja. La felicidad sólo existe si es compartida”, dice “Fugue” citando a Chris McCandless, el joven estadounidense que dejó todo y viajó por EU y Alaska completamente solo, donde murió después de comer hortalizas venenosas.
“Es nuestro momento, sólo queremos estar él y yo. Al menos yo por ahora sólo quiero estar con él y nadie más”, dice Mónica, quien a veces le pregunta a “Fugue” si no extraña su casa en México. “Yo siempre le respondo que mi hogar está con ella y ahora nuestra casa es todo el continente”.
El viaje está planeado para un año. Mónica e Israel quieren volver a México en marzo de 2015. Hasta el momento han visitado Colombia, Venezuela y Brasil, y les falta Paraguay, Uruguay, Argentina, Chile, Perú, Bolivia y Ecuador. Si regresan a México por tierra también conocerían Centroamérica.
Una tarde, acostados platicando en Santa Marta, Colombia, Mónica e Israel concretaron una idea: hacer un blog sobre sus andanzas en América del Sur. Aunque soñaron con publicar sus historias en los grandes medios, tocaron puertas “y por desgracia se cerraron antes de conocernos”, dice Israel, quien ahora entiende que el viaje y las experiencias tienen mucha sabiduría. “Al final comprendimos que nosotros lo que queríamos era alejarnos de esos lugares comunes que están en los grandes medios (…) Entonces nos olvidamos de los formalismos y las historias comenzaron a surgir. De habernos quedado tras los escritorios nos hubiéramos negado la posibilidad de conocer tantos otros mundos que están allí, escribiendo sus historias a diario”.
Así nació el blog 2fuga2: Latinoamérica retratada a través de historias hechas en crónicas y fotografías por una pareja que decidió emprender el viaje de sus vidas.
http://fugadosblog.wordpress.com/
Mónica e Israel dejaron constancia de la muerte de Gabriel García Márquez en su blog. Para ambos, haber estado en Aracataca –pueblo natal del escritor colombiano- como los únicos mexicanos en el “funeral sin cuerpo” del “Gabo” ha sido una de las experiencias más increíbles de su vida.
El día que murió, Mónica y “Fugue” estaban en Santa Marta, Colombia. Se enteraron e inmediatamente tomaron un autobús para Aracataca. Este par quiso escribir “una historia digna que fuera diferente a todo lo que la inmediatez de los medios estaba divulgando”.
Otra de las experiencias memorables para estos aventureros fue atreverse a recorrer Venezuela. Mónica tenía el sueño de conocer Salto Ángel, aunque ya les habían advertido de las condiciones actuales del país después de la muerte de Hugo Chávez. Mónica e Israel quedaron sorprendidos con los venezolanos, su cultura y geografía; con una sociedad polarizada donde “simplemente la neutralidad no existe”.
En el blog también está plasmado su viaje al Mundial en Brasil. Mónica e Israel estuvieron en una favela conviviendo con la gente que no tuvo acceso al torneo organizado en su propio país. Como buenos amantes del futbol, esta pareja fue al estadio para ver a México jugar contra Croacia y el día que Argentina perdió ante Alemania en el Maracaná publicaron una serie fotográfica llamada “Los reyes sin corona”, que muestra la rivalidad entre argentinos y brasileños en las inmediaciones del FIFA FAN FEST de la playa Copacabana.
Su viaje sigue. Sí, también han pasado momentos difíciles –viajes complicados en autobús, un asalto, extrañar México, su gente y su comida, enfermarse en un país extraño, echar a perder cámaras y iPads…-, pero nada los detiene. Ahí están “el mink y la mezclilla” tomados de la mano para decidir cuál será la siguiente parada, recorrer las calles a pie, comer en mercados, bailar la música popular, beber lo típico, acampar en playas o montañas, conocer gente nueva…
“Fugue” confiesa que su familia podría crecer durante el viaje, quién sabe, pero quiere tener una familia viajera.
“Nos gustaría motivar a otros más para que desempolven sus sueños, agarren sus mochilas y emprendan el gran viaje de sus vidas. Este mundo está para pedir lo mucho que nosotros estamos dispuestos a ofrecer”, dice Israel.
Y Mónica está “aprendiendo a vivir, a sanar. Suena hippie, pero detuve mi vida (en serio) para comenzar a vivirla”.
