Mujeres de Fuego y Tierra: defensoras del territorio hacia la justicia climática

Redacción Animal Político · 22 de abril de 2023

El planeta está sumergido en un profundo proceso extractivista y de despojo en todos los territorios. La desaparición de ríos, bosques y especies animales, así como grandes desastres y pandemias son manifestaciones de la crisis climática provocada por el sistema capitalista, colonial y patriarcal que afecta la vida de miles de personas y pone la existencia humana y no humana al límite.

Para las mujeres y niñas, particularmente las indígenas, rurales, afrodescendientes y en situación de pobreza, los impactos de la crisis climática son más contundentes debido a las desigualdades de género que enfrentan, tales como la brecha en los ingresos económicos, el menor acceso a la tenencia de la tierra, así como a derechos y servicios básicos de vivienda, salud y seguridad social, entre otros.

El cambio climático afecta la calidad del agua y su disponibilidad, y las mujeres viven la escasez con mayor crudeza porque las actividades de cuidado que sostienen están estrechamente relacionadas a la disponibilidad del líquido, por lo que están más expuestas a problemas de salud, a que su carga de trabajo aumente y a que su calidad de vida se deteriore.

Los fenómenos climáticos extremos degradan los territorios y los ecosistemas donde viven las mujeres, lo que puede producir desplazamientos de sus comunidades, modificando sus medios de vida y haciendo más precarias sus condiciones en las ciudades.

Sin embargo, las mujeres son también quienes resisten cotidianamente gracias a los  saberes y prácticas ancestrales sobre el manejo comunitario, medicinal, agroecológico y forestal, para hacer frente a los desafíos de la naturaleza y a los impactos del cambio climático. Tienen, por ende, un rol vital en el cuidado y la defensa de los territorios y los bienes comunes naturales.

Las historias de tres de esas mujeres defensoras son relatadas en la serie “Mujeres de Fuego y Tierra”, un podcast original del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir (ILSB) que lanzamos este 22 de abril, Día de la Tierra.

La primera es Esther Poot, mujer maya, promotora cultural y defensora del territorio. Esther forma parte de la colectiva K’luumil X’Ko’olelo’ob y de la radio comunitaria indígena “La Voz del Gran Pueblo” en Quintana Roo. Para ella, la defensa del territorio está estrechamente conectada con la salud comunitaria para sanar “desde dentro”. Así, ha procurado la recuperación y resguardo de las plantas medicinales, convencida de que “volver al uso, a la práctica cotidiana de las plantas para la sanación y cuidado de los cuerpos, es una política de resistencia”.

Irma López es integrante de la junta directiva de la Asociación de Comunidades Forestales del Petén, en Guatemala, desde donde impulsa acciones para fortalecer la participación de las mujeres integrantes de las organizaciones comunitarias. Irma lleva más de 20 años protegiendo el bosque y trazando nuevos horizontes de aprovechamiento sostenible para su comunidad en la Reserva de la Biosfera Maya, puesto que para ella “el bosque da otro sistema de vida”.

Cerramos la serie con Ofelia Pastrana, feminista ambientalista y promotora rural de la organización TOCHAN, cuya sede en Cuetzalan del Progreso, Puebla, es casa de mujeres indígenas nahuas y mestizas que impulsan el traspatio integral como apuesta para la defensa del territorio en la región. Para Ofelia, la defensa del territorio implica, además de la tierra, el cuerpo, pues no es posible pensar en una vida digna para las mujeres, las comunidades y los territorios, mientras se sigan violentando sus cuerpos y sus apuestas políticas.

“Mujeres de Fuego y Tierra” es un esfuerzo del ILSB para visibilizar los liderazgos de las mujeres defensoras comunitarias, quienes a través de sus genealogías de resistencia y estrategias, hacen frente a la explotación de la naturaleza, los cuerpos y la vida. Es, asimismo, una apuesta por ir construyendo nuevas narrativas como propuesta de cambio.

A través de su programa Género y Territorios, el ILSB apuesta por la formación, vinculación y acompañamiento de mujeres y organizaciones comunitarias. Buscamos contribuir al intercambio de experiencias y aprendizajes entre organizaciones ubicadas en distintos territorios, procurando que las mujeres y juventudes, históricamente invisibilizadas en los movimientos de defensa, fortalezcan su participación, análisis crítico, organización y capacidad de acción ante las problemáticas ambientales y territoriales.

Lo hacemos desde una visión de justicia ambiental y climática con perspectiva feminista, lo que significa que ponemos al centro la defensa y protección del territorio y los bienes comunes naturales, así como a las comunidades y pueblos que son impactados por el despojo. También significa que reconocemos los impactos específicos y diferenciados del extractivismo y cambio climático sobre los cuerpos-territorios de las mujeres indígenas y campesinas; pero también el potencial que sus valores, visiones, saberes ancestrales y prácticas tienen para la salvaguarda de la vida y el planeta como la recuperación de plantas medicinales, la puesta en marcha de traspatios integrales y sistemas agroforestales, el cuidado de las abejas y del bosque, la protección de las semillas, entre otras.

Estamos convencidas de que la justicia climática feminista es posible, pero necesitamos un cambio de paradigma, que no solamente implica que las grandes industrias y gobiernos que han provocado la crisis climática asuman su responsabilidad en los daños; sino también un cuestionamiento profundo de las lógicas de producción, las relaciones económicas y de poder, las formas de consumo y el despojo capitalista y extractivo. Para construirla, necesitamos una visión territorializada de la realidad y de la vida para un mundo sostenible, con equidad y bienestar. Las Mujeres de Fuego y Tierra nos dan algunas pistas para ese caminar.

Escucha el episodio de estreno en ILSB Radio, en Spotify.

@ISBeauvoir