Redacción Animal Político · 7 de abril de 2024
Los debates electorales suelen ser hitos importantes durante las campañas electorales, ya que el circuito de la comunicación política de las candidaturas cambia de personas candidatas dirigiendo sus mensajes a la ciudadanía en medios masivos, a candidaturas en pugna frente a sus adversarios. Por eso son ejercicios de alto valor para la emisión de un voto informado.
Desde luego, no son espacios ausentes de anécdotas, algunas francamente surrealistas, como cuando en 1976 Gerald Ford afirmó que no existía ninguna dominación soviética en “Europa del este”, error que fue aprovechado por su adversario Jimmy Carter. O cuando el actual presidente de México, en 2018, resguardó su cartera en el momento en que uno de sus oponentes se acercó durante uno de los debates.
También ha habido reflexiones memorables, como la de Ronald Reagan en 1980, cuando lanzó una poderosa pregunta al electorado norteamericano que veía ese debate: “¿Está usted mejor económicamente que hace cuatro años?”. Pero se han presentado otras muy desafortunadas, como la que pronunció Mitt Romney en 2012 cuando se refirió al tema de las diferencias salariales entre mujeres y hombres y dijo que tenía “carpetas llenas de mujeres”. Los protagonistas de los debates también han sido los ciudadanos, como en el del año 2016, cuando un ciudadano asistente preguntó a Hillary Clinton y Donald Trump si podrían decir algo amable uno sobre el otro.
En México, los debates presidenciales de 2018 marcaron un antes y un después. El formato town hall y la moderación activa son elementos en beneficio de la calidad de la exposición de las ideas, lo que a su vez produce estímulos informativos de mayor calidad a las audiencias.
Algunos estudios relevantes, como los publicados en la Revista Latina de Comunicación Social en el año 2020, revelan que entre los efectos más importantes de los debates se encuentra el de convocar a una mayor cantidad de personas ciudadanas a las urnas, pues aproximadamente un 12 % pensaba no votar y, tras los debates, finalmente votó en las Elecciones Generales de abril de 2019 en España.
El cambio de decisión de voto se presentó en un 7 %. Evidentemente, estos efectos pueden modificarse según el contexto específico de cada sociedad en un momento determinado. Sin embargo, constituyen un referente para tenerlo en cuenta.
Más allá del formato, frases célebres, actuaciones o espectáculos, el núcleo de los debates lo constituyen las propuestas y soluciones factibles a los principales problemas del país. Por eso aquí se presentan cinco puntos a tener en cuenta para que los debates produzcan valor cívico:

Las y los ciudadanos pueden ejercer un rol más activo y crítico durante los debates electorales, contribuyendo a una cultura política democrática informada y resiliente frente a la desinformación.
Los debates son una parte del complejo proceso mediante el cual la ciudadanía toma sus decisiones electorales; sin duda, son una herramienta poderosa en la democracia moderna para la deliberación pública y la emisión de un voto que, entre más informado sea, será más libre.