Redacción Animal Político · 18 de enero de 2023
En los primeros 14 días de 2023 siete mujeres fueron asesinadas con arma de fuego en Michoacán, uno de los estados pioneros en la activación de la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres.
Para sopesar el impacto de las AVGM decidimos explorar el caso de Michoacán. Al ser uno de los primeros estados en los que se activó la Alerta se esperaría que cumpliera por lo menos en parte con el objetivo en la letra de la AVGM: reducir las muertes violentas de mujeres (ya sean homicidios dolosos o feminicidios). Con esto en mente, a partir de datos de fuentes oficiales 1 exploramos cómo va la Alerta con dicho objetivo. Adicionalmente, conversamos con Circe López, defensora de derechos humanos de las mujeres y fundadora de Humanas sin Violencia A. C., 2 quien además es peticionaria de la AVGM en Michoacán, y nos preguntamos cuáles son las estrategias que se deberían estar diseñando e implementando para atender la emergencia de violencia feminicida.
Junto con Circe López pensamos que para prevenir los estragos de la violencia feminicida son necesarias y urgentes estrategias de prevención basadas en la vulnerabilidad social y de género que enfrentan las mujeres. Desde este enfoque se podría impulsar que la prevención de la violencia deje atrás la perspectiva victimista para dar paso a un enfoque en el que se diseñen estrategias dirigidas a las mujeres como sujetas de derechos.
Más que erradicar la emergencia que significan las violaciones graves a los derechos de las mujeres en México, las AVGM se han convertido en el mecanismo detonador para la creación de estrategias estatales que buscan prevenir, atender y erradicar la violencia feminicida. Si bien activar las AVGM ha sido determinante para que funcionarios públicos volteen a ver dicha problemática, quedan a deber en cuanto a estrategias que permitan a las mujeres vivir una vida libre de violencia y, en el extremo más grave, prevenir que sean asesinadas, tanto en sus hogares como en el espacio público, o que desaparezcan.
Sabemos que gracias al esfuerzo de documentación de activistas y organizaciones de la sociedad civil, en 2015 se activaron por primera vez en México las AVGM, un mecanismo que forma parte de la Ley General para el Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLV). Único en Latinoamérica, impulsa un conjunto de acciones gubernamentales de emergencia para enfrentar y erradicar la violencia feminicida en un determinado territorio, ya sea ejercida por individuos o por la propia comunidad. Al día de hoy las AVGM están presentes en el 69 % de los estados de la República.
En un ejercicio interactivo reciente, desde Data Cívica pudimos constatar que las AVGM han tenido un efecto positivo en la creación de infraestructura y la capacitación de personal de distintos niveles de gobierno que, antes de la declaratoria, no tenían en el radar que las violaciones a los derechos de las mujeres constituyen delitos, ni que existen leyes específicas para la violencia de género contra las mujeres, ni que bajo el marco de la LGAMVLV hay obligaciones como la de atender y sancionar con una perspectiva de género. Sin embargo, la persistencia y, en algunos casos, el incremento de la violencia contra las mujeres indica que, lejos de apagar el incendio, las Alertas se han instalado sin claridad sobre su permanencia, alcance y posible adecuación de las acciones gubernamentales para atender la emergencia.
Situado en la región oeste del país, en Michoacán el clima de violencia generalizada se agudizó a partir de la declaración de la llamada guerra contra el narco en 2006. A los enfrentamientos entre militares y crimen organizado se sumó la creación de las autodefensas generando un vacío de autoridad y la falta de seguridad con consecuencias específicas y diferenciadas para hombres y mujeres. Una década más tarde, producto de documentar el incremento de asesinatos y desapariciones de mujeres y movidas por la crueldad con la que se perpetró el asesinato de Casandra, joven enfermera que fue desollada y su cadáver hallado entre los matorrales después de días de búsqueda, Humanas sin Violencia A. C. encabezó la solicitud de AVGM en 14 de los 113 municipios 3 que conforman el estado y, en parte gracias a la evidencia que presentaron, lograron su activación en 2016.
A pesar de la declaración de la alerta, desde el 2016 a la fecha en Michoacán los homicidios de mujeres han aumentado más que los de los hombres. Mientras la tasa de homicidios de hombres en la entidad ha aumentado en un 72% entre 2016 y 2021, el número de mujeres reportadas como asesinadas ha aumentado un 94%.

El aumento desbocado en el número de mujeres privadas de su derecho a la vida no corresponde necesariamente a las características que relacionamos con los feminicidios. Si utilizamos la metodología de Data Cívica para estimar feminicidios, 4 observamos que el aumento en mujeres asesinadas se da sobre todo para aquellos homicidios que no es posible relacionar con alguna de las siete circunstancias incluidas en el tipo penal. Mientras que los homicidios de mujeres perpetrados por el hecho de ser mujeres aumentó en un 66% desde la declaración de la alerta, fueron el resto de los homicidios de mujeres los que aumentaron en un 94%.

No buscamos desestimar el aumento alarmante de la violencia contra las mujeres a pesar de la declaración de la AVGM. Desde Data Cívica reiteramos que en México las circunstancias que resumen la violencia letal contra las mujeres se parecen cada vez más a la violencia que viven los hombres que a la violencia feminicida. Ahora, si buscamos poner el foco en el tipo de muertes que sufren las mujeres en Michoacán y en el resto del país, éstas no sólo responden a crímenes perpetrados por sus familiares, en el hogar, por ahorcamiento o asfixia, sino que cada vez más son crímenes ejecutados por desconocidos, en la vía pública al frente de un arma blanca. Las soluciones tienen que partir de dicha evidencia.
Recordemos que hay municipios en Michoacán donde no se declaró la AVGM. Esta diferencia nos permite comparar no sólo cómo ha cambiado la violencia feminicida en Michoacán a partir de la AVGM sino ver si la tendencia ha sido distinta para los municipios que cuentan con la Alerta y para los municipios en donde esta no se declaró.
En la siguiente gráfica visualizamos una comparación entre los municipios con y sin AVGM.
Previo a la declaración de la Alerta observamos que en aquellos municipios donde se declaró en 2016, la tasa de homicidios de mujeres, de feminicidios, de mujeres desaparecidas y de carpetas de investigación por feminicidio era generalmente mayor que en donde no se declaró la Alerta. A partir de la declaración de la Alerta, no se observa un cambio de tendencia en los últimos tres indicadores mencionados de violencia letal contra las mujeres.

La Alerta no marca un cambio en la tendencia en aquellos indicadores de violencia feminicida que no dependen del registro de una carpeta de investigación. Sin embargo, se observa que a partir del segundo año con Alerta, las carpetas de investigación por feminicidio por cada 100 mil habitantes en aquellos municipios donde se declaró empiezan a disminuir a niveles en muchos casos inferiores a los municipios que no cuentan con una AVGM. Esto a pesar de que los homicidios de mujeres, las mujeres desaparecidas y los feminicidios siguen aumentando. Es decir, las dinámicas que rigen la documentación de casos de violencia contra la mujer son muy distintas entre estas últimas fuentes de información y la apertura de carpetas de investigación por feminicidio.
Pareciera que en los municipios donde se declaró la Alerta hay incentivos para reducir el número de feminicidios reportados por su instancia dada la atención mediática y política que tienen esos municipios. Esta gráfica sugiere que a pesar de que sigue aumentando la violencia en municipios donde se declaró la Alerta, los ministerios públicos prefieren no perseguirlos.
Como muestran los datos, en el caso de Michoacán, lejos de atender la emergencia, la AVGM ha logrado coexistir con ella. Más allá de las acciones de corte punitivo, desde Data Cívica coincidimos con Circe López en que las estrategias de política pública para prevenir las muertes violentas de mujeres siguen siendo insuficientes. Estas estrategias deberían poner en el centro la vulnerabilidad social de la que son objeto las mujeres tanto en sus hogares como en el espacio público. Si consideramos que la vulnerabilidad social se define en relación con el riesgo o la amenaza, es decir, se expresa como “las características de una persona o grupo y su situación, que influencian su capacidad de anticipar, lidiar, resistir y recuperarse del impacto de una amenaza”, 5 en Michoacán, como hemos apuntado, al clima de violencia generalizada hay que sumar la violencia feminicida, ambas amenazas latentes para las mujeres. A decir de Circe López:
“uno de los aspectos que no ha sido reconocido, e incluso invisibilizado, dentro de las Alertas de Violencia de Género contra las Mujeres, al menos en la de Michoacán, también por el GIM [Grupo Interinstitucional y Multidisciplinario], es que no se hable de las condiciones de vulnerabilidad social y de género que tienen las mujeres víctimas de violencia feminicida y de feminicidios. Tantos análisis sobre las “víctimas y los contextos” no han servido para reconocer y atender esas necesidades estratégicas de las mujeres, lo cual nos habla del limitado profesionalismo y comprensión de las situaciones y condiciones del GIM, sobre todo cuando lo que más se ha hecho con el presupuesto destinado para las Alertas es pagar miles de diagnósticos situacionales. No reconocer esta vulnerabilidad incluso agrava las violencias contra las mujeres, ya que es uno de los aspectos fundamentales que permitirían a las mujeres pensar en que es viable salir de una relación de violencia y no perpetuarla hasta que ya sea demasiado tarde”.
El diseño de una política de prevención de la violencia feminicida debería considerar –para anticiparse a– los riesgos que las mujeres enfrentan en sus hogares, expresados por ejemplo en el control que ejercen sus parejas, la responsabilidad de las tareas de cuidados, la falta de autonomía económica, las lesiones, es decir, aquellos derivados del ejercicio del mandato de la masculinidad. Si bien existe un vacío de evidencia para documentar el diferencial de género en los homicidios de mujeres que ocurren en la vía pública, es posible suponer que el mandato de masculinidad también es medular en el espacio público de Michoacán, donde la seguridad pública está militarizada dada la significativa presencia del crimen organizado. Esto impacta en la fragilidad de las redes de apoyo, el vacío de autoridad y en que, como demuestran los datos presentados, las mujeres sean más vulnerables fuera de sus hogares.
Los datos presentados también permiten identificar un desfase entre los discursos públicos de quienes, desde la esfera política, son responsables de administrar las AVGM, y el impacto de las medidas para atender la emergencia ya que, como sostiene Circe López:
“Ahora bien podrán decirnos [al rendir cuentas] que sí se les apoya, que sí se les integra en un proyecto productivo, pero la AVGM carece de criterios mucho más profundos que permitan evitar seguir sosteniendo una mirada victimista sobre las mujeres, porque lo que constatamos es que sí sirve a otros fines seguir sosteniendo a las mujeres en situaciones de vulnerabilidad, porque es redituable para diversos fines, entre ellos políticos, porque qué sucedería si la visión de las Alertas tuviera un análisis no victimista sino de entrada el reconocimiento de que las mujeres somos sujetas de derechos, en el que las acciones sean aquellas que provean la sostenibilidad temporal de las mujeres, orientadas a su bienestar, teniendo como referentes una serie de medidas que permitan a las mujeres que enfrentan violencia y desigualdad tener seguridad, integridad y una vida digna”.
1 Censos Municipales y Estatales de Gobierno, los Censos Estatales de Procuración de Justicia Estatal, Datos Abiertos de Egresos Hospitalarios, los registros de mortalidad del INEGI, el Registro de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas y la Incidencia Delictiva del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
2 Agradecemos a Circe López la entrevista y las conversaciones subsecuentes sobre las AVGM, particularmente, en Michoacán.
3 Los municipios en los que se declara la AVGM son: Morelia, Uruapan, Lázaro Cárdenas, Zamora, Apatzingán, Zitácuaro, Los Reyes, Pátzcuaro, Tacámbaro, Hidalgo, Huetamo, La Piedad, Sahuayo y Maravatío.
4 Desde Data Cívica propusimos nuestra propia metodología para poder estudiar los homicidios de mujeres que se dan por causa de género (feminicidios) y distinguirlo del resto de los homicidios contra mujeres. Esto por dos razones: porque el código penal difiere entre entidades, lo que no nos permite comparar entre entidades, y porque los casos registrados por incidencia delictiva del SESNSP corresponden únicamente a las carpetas de investigación clasificadas como feminicidio según la tipificación estatal.
5 Naxhelli Ruiz Rivera (2012) “La definición y medición de la vulnerabilidad social. Un enfoque normativo”, Investigaciones Geográficas, núm.77