De Turquía, para México (parte 1)

blogeditor · 10 de junio de 2013

De Turquía, para México (parte 1)

Un agradecimiento especial a Seda y Kaan Yurtcanli por acceder a entrevistarse y dar la información directa sobre los hechos en Estambul. De igual manera a Andrea Rodríguez por facilitar su contacto y colaboración. A ellos y a la lucha del movimiento Turco va dedicado este artículo.

  

Casi nunca son visibles de forma inmediata aquellas causas que explican el levantamiento masivo de la gente; es la decisión entre callar-quedarse inmóvil mientras te arrancan la dignidad, o tomar tu libertad de las manos de aquellos que te la están arrebatando. No fueron los árboles ni el parque, sino el mensaje de que al quitárselos como lo hacían, podrían tomar el resto de sus calles como de sus personas. Porque lo simbólico vale mucho más que lo material cuando se trata de los mínimos de existencia, donde perder un lugar o un símbolo determinado te puede quitar hasta el corazón; y cuando te quitan eso, te quitan todo, incluido el miedo… ya no hay nada que perder y sólo queda la consigna de recuperarlo.

Esta historia comienza con la decisión de echar a andar el proyecto de construcción de un centro comercial en uno de los parques más importantes de Estambul, el Taksim Gazi Square. Fue aquí donde los activistas que estaban en contra de su demolición fueron violentamente expulsados por la policía, después de “ocuparlo” como protesta,  a punta de gas lacrimógeno y cañones de agua a presión. Los hechos indignaron a individuos de distintas ciudades que al día siguiente salieron a las calles para marchar en protesta por los actos autoritarios del gobierno del Primer Ministro Recep Tayyip Erdogan.[1] Los medios de comunicación callaron y dieron la espalda a miles de voces que reclamaban justicia. La violencia del Estado regresó. Día con día, balas de goma, proyectiles de gas lacrimógeno, mangueras antidisturbios, agresiones de policías. Una y otra y otra vez.

De manera resumida, los hechos del inicio del conflicto a la fecha son los siguientes:[2]

 

Primera etapa – 27 al 29 de mayo

Ante la noticia de que se daba luz verde para demoler el “Taksim Gezi Park”, activistas en contra de la construcción del centro comercial se agruparon en el parque desde la noche del lunes 27 (alrededor de las 10 30 pm). El martes 28, con el apoyo de algunos parlamentarios y la suma de más personas (alrededor de 50), se logró detener momentáneamente el avance de la maquinaria. Por la noche la policía disparó cartuchos de gas lacrimógeno, aumentando la tensión. El número de personas aumentó considerablemente (alrededor de 300), sumando a distintos grupos –como un grupo importante de artistas que participó en la acampada-. El miércoles 29 se repitieron ataques menores contra manifestantes. El número de personas aumentó utilizando la convocatoria  vía redes sociales y el Primer Ministro turco Recep Tayyip Erdogan declaró: “No importa lo que hagan, ya tomamos la decisión final sobre el Parque Gezi”.

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A la izquierda el parque Gez y a la derecha las primeras reuniones en éste, antes de la represión del 30 de mayo. Fuente: Showdiscontent.com

 

Segunda etapa – 30 y 31 de mayo

La represión policial masiva da inicio el jueves 30 alrededor de las 5 am, los policías utilizaron gases lacrimógenos contra manifestantes, quemaron sus carpas y los atacaron directamente. El alcalde de Estambul dio la orden de cerrar las estaciones de metro cercanas y alrededor de las 6 pm la policía utilizó cañones de agua, hiriendo a muchos manifestantes y provocando que muchas personas se sumaran a las protestas ante los actos de brutalidad policial. Solamente en este día se registran 2 millones de tweets sobre el tema con el hashtag #direngeziparki (“resiste Parque Gezi).

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Fuente: Showdiscontent.com

 


 

Los hechos se repitieron el día 31. La policía dispersó a los manifestantes y puso barricadas al Parque, también atacó a personas con gas lacrimógeno al interior de las estaciones del metro. Aproximadamente un millón de manifestantes se sumaron a protestar en prácticamente todo Turquía. La 6ª Corte Administrativa estableció una suspensión de la ejecución del proyecto del Parque Gezi. Los medios de comunicación locales no transmitieron ninguna noticia relacionada. Imágenes mostraron a la primera estudiante muerta.

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Todas las fotos son del día 31 de mayo. Fuente: Showdiscontent.com

 

Tercera etapa – 1 de junio

Los enfrentamientos aumentaron considerablemente, pero con ellos también el número de personas dentro de Estambul que se sumó a las protestas, siendo el día con mayor número de participantes. La gente ayudaba a los manifestantes con víveres o asistencia de acuerdo a sus profesiones. Las movilizaciones continuaron y la gente salió a las calles en muchas otras ciudades de Turquía para manifestarse contra las acciones de las autoridades. Después del medio día las autoridades abandonaron el Parque, pero los enfrentamientos se intensificaron en el barrio de Beşiktaş y las ciudades de İzmir y Ankara.

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Fuente: Showdiscontent.com

 

 

Cuarta etapa – 2 y 3 de junio

El 2 de junio los enfrentamientos en torno al Parque Taksin disminuyeron casi por completo. Los manifestantes limpiaron y reconstruyeron la zona. Sin embargo, los enfrentamientos aumentaron considerablemente en otras ciudades como Ankara, İzmiry Adana, y en el barrio de Beşiktaş. El 3 de junio se reconoció la muerte del manifestante Abdullah Cömert, sin mencionar su causa de muerte. Declaraciones de la “Unión de Doctores Turcos” informaron que existían alrededor de 1700 heridos en el país, muchos de gravedad. Aumentaron las protestas frente a los medios de comunicación por el cerco informativo en torno a las protestas. También se observó que las fuerzas de seguridad pública cubrían sus números de identificación al utilizar calcomanías en sus cascos y uniformes.

 

Quinta etapa – 4 y 5 de junio

El martes 4 de junio, el Vice Primer Ministro Bülent Arınç se reunió con el Presidente Abdullah Gül, se disculparon por la violencia excesiva y anunciaron que el miércoles 5 se iniciarían las negociaciones con los manifestantes. Se llevó a cabo el funeral de Abdullah Cömert (22 años), el segundo de los dos manifestantes asesinados, mientras que en algunas ciudades como Beşiktaş, Tunceli y Antakya los enfrentamientos continuaron de manera violenta (la zona de Taksim se mantuvo todo el día en calma). Se detuvo a 33 personas debido a la difusión de mensajes sobre las manifestaciones vía Twitter.[3] El 5 de junio, miles de manifestantes celebraron la disculpa del gobierno, comenzaron a difundir sus exigencias y continuaron sus movilizaciones. En algunas ciudades los enfrentamientos violentos continuaron. En Adana se confirmó la muerte de un policía al caer de un puente en construcción mientras perseguía a miembros de la resistencia. Distintas “Uniones” de trabajadores convocan y realizan una huelga general en apoyo al movimiento.

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A la izquierda, en calma, el Parque Gazi; a la derecha, los enfrentamientos en Beşiktaş. Fuente: Showdiscontent.com

 

Sexta etapa – 6 a 8 de junio 

Al regreso del Primer Ministro Erdogan, las autoridades cerraron las vías de acceso y las distintas salidas del área de Taksim para evitar que los manifestantes se acercaran. Además convocaron por redes sociales y otros medios a los simpatizantes del AKP para recibirlo y ovacionarlo, así como para difundir esas imágenes en la prensa nacional. Erdogan pronunció un discurso en el que criminalizaba a los manifestantes como “calpulcus” (saqueadores) y terroristas, defendió la labor de los policías e hizo referencia a Dios para mencionar que tomarían las medidas necesarias para restablecer el orden.[4] Mientras tanto los manifestantes se establecieron en el Parque Gezi desarrollando un sistema comunitario (como muestra el siguiente video). Los enfrentamientos continuaron en ciudades como Ankara y Adana.[5]

Séptima etapa – 9 de junio

Erdogan realizó nuevas declaraciones en las que dijo que la paciencia del gobierno era limitada, como respuesta a que las manifestaciones continuaban por treceavo día. Al mismo tiempo dijo que realizaría movilizaciones pro-gobierno en Estambul y Ankara la siguiente semana. Se reportaron los primeros enfrentamientos entre manifestantes y simpatizantes del gobierno. Se hicieron declaraciones sobre reconstruir el Parque Gezi de distintas maneras y se reportó la muerte de otra persona manifestante.

Así es como uno de los países con mayores avances y desarrollo de acuerdo a los estándares del mundo occidental en los últimos años, se enfrenta hoy a una de las crisis más fuertes de su historia reciente. Tras 10 años de gobierno, los ciudadanos turcos piden hoy la renuncia del Primer Ministro Erdogan, aquél que pidió a Mubarak y a Assad que dimitieran cuando sus pueblos lo pedían y hoy se enfrenta a las voces que reclaman los abusos tradicionales de un sistema autoritario y demandan una democracia real.

En un país de alrededor de 70 millones de personas, durante los primeros 10 días se manifestaron más de 4 millones y medio en apoyo a la resistencia Gezi en al menos 77 provincias, con operativos de un número aproximado de 120 mil policías, 4500 detenciones y 75 personas en proceso. Fuentes de la BBC han declarado que hay indicios incluso de que las fuerzas de seguridad pública trabajan con una especie de “milicia encubierta” que es patrocinada por el partido en el poder. Al terminar el sexto día de protestas, los reportes indicaban 2 muertos oficiales y alrededor de 4000 heridos. Por su parte, organizaciones internacionales como Amnistía Internacional han iniciado campañas de denuncia por el uso excesivo de la fuerza de las autoridades y la respuesta violenta por parte del gobierno. Del mismo modo, se lanzaron otras campañas para protestar en contra de medios de comunicación y del uso del gas lacrimógeno.[6]

Es cierto que personas de todas las edades se han sumado a las manifestaciones, pero es claro que el sector más involucrado en las protestas es el de los jóvenes. Tras los enfrentamientos, distintas personas han hecho comparaciones de este movimiento con la Primavera Árabe y la Comuna de París, sin dejar de resaltar con preocupación la violencia que, pensando particularmente en la segunda, podría darse. El riesgo de la violencia aumenta si pensamos en otras dos variables: primero, la muestra de violencia desmedida y actos sin límites de las fuerzas de seguridad pública en contra de los ciudadanos, que no parece tener intención de disminuir su intensidad ni sus métodos; la segunda, la poca cobertura y aislamiento que se está dando a los eventos por parte de los medios de comunicación. Estos dos tipos principales de poder –el del uso de la fuerza del Estado y el del control mediático- juegan en contra de aquellos que apuestan por el derrocamiento del régimen turco actual. Como contrapeso, el rol de las redes sociales ha sido fundamental, como medio de organización y como espacio de información por fuera de los medios convencionales de comunicación.[7]

El amplio espectro de ideologías contenidas en las protestas, que va desde anarquistas hasta social demócratas, muestra varias caras y opiniones. Hay personas que consideran la crisis de violencia como una auténtica revolución –una especie de “todo o nada”- por un lado; hay quienes piden que los enfrentamientos violentos cesen para encontrar nuevas salidas sin violencia (aunque sea sólo por autodefensa), por el otro. La realidad es que las protestas no parecen disminuir. Como motores de la lucha están el fuerte apoyo social a las protestas mostrado en la respuesta de los ciudadanos que apoyan aunque no se movilizan; el contagio numérico de manifestantes que como reacción en cadena ha ido aumentando el número de personas que salen a las calles; y la unión de los grupos con notorias diferencias políticas, ideológicas, filosóficas, religiosas, entre otras.[8]

Las primeras causas de descontento (decisiones sobre leyes antiaborto, prohibiciones sobre el alcohol, la notoria injerencia de los Estados Unidos en la política nacional, la exigencia de una democracia secular, la demanda de un mayor alcance de derechos como la libertad de expresión, entre otras) parecieran fundirse en una sola, que pide la cabeza política del Primer Ministro. En Turquía luchan todos, desde los artistas más conocidos hasta los jóvenes menores de edad que escapan de la escuela hacia las manifestaciones para ayudar con botellas de agua y vinagre para protegerse del gas lacrimógeno. Múltiples reportes muestran también la sustancial participación de las mujeres, quienes se han abalanzado apabullantemente a las manifestaciones.

Al día de hoy, tras las disculpas por parte del Vice Primer Ministro y los ofrecimientos de negociación y diálogo, existen al menos cinco demandas razonables que se exigen al gobierno: 1) el Parque Gezi debe mantenerse tal como está; 2) gobernantes, jefes de la policía y todo aquél que ordenara, llevara a cabo o implementara actos de represión violenta, deben dejar su cargo; 3) las bombas de gas lacrimógeno y otros materiales similares deben prohibirse; 4) los ciudadanos detenidos deben ser inmediatamente liberados;[9] 5) las disposiciones relacionadas con la prohibición de reunirse o manifestarse en cualquier espacio público deben detenerse y ser abolidas. Sin embargo, como puede observarse, estas demandas implicarían, al menos, la renuncia del Primer Ministro Erdogan, cosa que se antoja en realidad complicada, por su reacción y toma de decisiones desde el primer día de las manifestaciones.

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Imagen obtenida a través de Twitter en los hashtag’s #direngeziparki y #occupygezi.

 

Al observar este movimiento social sin detenernos mucho, es difícil no reconocer similitudes con otros como el de los estudiantes chilenos, el Occupy Wall Street de Estados Unidos de América o el #YoSoy132 de México. Más allá de estar conectados por las dimensiones del uso de redes sociales para organizarse y canalizar sus demandas, y de la participación amplia de la juventud,[10] por otras similitudes particulares sobre todo en el caso mexicano. Una de ellas es la demanda apartidista de los dos movimientos, aunque en ambos casos, distintos partidos políticos se han presentado intentando tomar los beneficios de las manifestaciones a favor de sus objetivos políticos. Otra muy importante es el papel del cerco informativo provocado por los medios de comunicación y la denuncia sobre éste. La llamada Resistencia Gezi ha señalado abiertamente el papel parcial y violatorio de derechos humanos como la libertad de expresión, particularmente en su dimensión social, tal como sucedió en México. En ambos casos, se mezclaron las calles y las redes sociales, como vehículos para llevar sus demandas sociales.

No obstante, también existen diferencias sustanciales, en las que se profundizará en la Parte 2 de este artículo, tales como el porcentaje de jóvenes en Turquía (el promedio de edad del país es de 29 años y más de la mitad de su población está por debajo de los 25 años), así como el grado de penetración de la telefonía celular y el Internet, volviéndolos una sociedad mayoritariamente digitalizada, interconectada e informada a través de las redes sociales, a diferencia de la sociedad mexicana.

Seda Yurtcanli, estudiante de posgrado en Derecho Ambiental y Políticas Públicas en la Universidad de Estambul (donde también trabaja), quien tiene 29 años de edad y vive en Estambul, me cuenta directamente que la respuesta violenta a las protestas pacíficas, la brutalidad policial y la reacción del Primer Ministro, desencadenaron todo esto. Al responder una pregunta, revela que en el fondo de las manifestaciones está la exigencia por los derechos humanos, las libertades y la democracia; “el arresto de periodistas, artistas y hasta parlamentarios, así como la violación de los derechos de las minorías que protestan, muestran el nulo compromiso de Erdogan con la democracia”. Seda considera que la renuncia de Erdogan no solucionará los problemas, ya que las leyes electorales impiden la participación de los ciudadanos y reducen la democracia al voto, dejándola vacía (me cuenta sobre la barrera electoral del 10% que impide la participación de nuevos grupos políticos). Al final le pregunto si tiene algo más que agregar para quienes lean esto, dejando el siguiente mensaje:

“Las libertades y la democracia viven sin problemas cuando las personas no se violentan unas a otras. Pero cuando en la realidad, las autoridades las lesionan, la gente debe acercarse y compartir los problemas de los demás, haciéndolos suyos para defenderlos. Creo que este movimiento en Turquía no reduce su mensaje a las autoridades del país, sino a las autoridades de todo el mundo, al sistema mismo y la respuesta que las personas libres tienen frente a él. Al final, este movimiento puede ser un ejemplo para todos los pueblos del mundo que necesiten luchar”.

Así se transforman las luchas y las causas, con una chispa de indignación y con un grito de “basta” al abuso del poder. Así cambian los sueños de mantener un símbolo y un espacio, por los de alcanzar una democracia verdadera y evitar el autoritarismo disfrazado.[11]

 

“Hombro a hombro, contra el fascismo”

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Fuente: Showdiscontent.com

 

 

 

[1] El Primer Ministro es parte del Partido de la Justicia y el Desarrollo (Adalet ve Kalkınma Partisi –AKP-), Islamodemócrata, conservador y de centro-derecha. En el poder desde el 2002, fundado en el 2001 como resultado de la abolición del Partido del Bienestar (disuelto por ser considerado una amenaza al carácter secular de la República).

[2] La reconstrucción de los hechos se hizo a través de notas periodísticas, blogs de información, videos  y testimonios directos de personas que participan en las protestas, así como por entrevista escrita con dos manifestantes más. La división por “etapas” es arbitraria y pretende simplemente agrupar los hechos en cuanto a similitudes y cambios relevantes.

[3] Además, como parte del apoyo en medios de comunicación, el conductor İhsan Varol, de un programa de televisión de mucha audiencia, consistente en hacer adivinar palabras a los participantes a través de pistas, se suma a la resistencia utilizando claves y respuestas como “dictador”, “censura”, “Twitter”, “manifestante”, “represión” y otras al hacer referencia a hechos sobre las protestas. Posteriormente es suspendido del aire.

[4] Recordó la importancia del crecimiento económico y de que la mayoría lo había elegido, diciendo que no respetaría protestas que no fueran democráticas, haciendo referencia a éstas, ya que él había sido seleccionado por el voto ciudadano y protegería esta voluntad a como diera lugar. Mientras hablaba, cientos de sus seguidores gritaban pidiendo que les diera una indicación, para “arrasar” Taksim.  Aquí el discurso: http://www.yesilgazete.org/blog/2013/06/07/defiant-erdogan-returns-from-africa/.

[5] Particularmente en Ankara, policías agredieron a un grupo de periodistas y los amenazaron diciendo primero que les dispararían en los pies, para después decirles que no los olvidarían.

[6] Como la petición de change.org para que la cadena de noticias CNN Internacional retirara su nombre del canal de noticias CNN Turquía por la censura mediática a los eventos de protesta. También la campaña de avaaz.org para detener el uso excesivo y la venta de gas lacrimógeno.

[7] Una muestra de esto es la declaración de Erdogan sobre Twitter, al considerarlo como un medio lleno de mentiras y declarar que los medios de comunicación electrónicos eran el principal problema y “una plaga para la sociedad”.

[8] Otros grupos, históricamente enfrentados, considerados incluso enemigos, que ahora participan lado a lado son los Kurdos, Islamistas, conservadores, ultra-nacionalistas, marxistas, entre otros.

[9] Además de los numerosos detenidos a raíz de las protestas, se sabe de la detención de 34 personas por difundir e incitar a las protestas a través de Twitter, por considerar que “incitaban a causar disturbios”. También se detuvo a dos periodistas que grababan enfrentamientos de policías y manifestantes en Ankara, y en el distrito de Beyoglu, una estudiante extranjera de periodismo de la Universidad de Galatasaray fue violentamente arrestada y tuvo que ser llevada al hospital para luego ser detenida (ahora se evalúa la posibilidad de deportarla y prohibirle la entrada por 5 años al país). Además, las autoridades detuvieron a otros periodistas del medio de comunicación “Sol”, del Partido Turco Comunista, en un enfrentamiento el 3 de junio.

[10] En el caso Turco, como en el mexicano, sorprende a distintos analistas la respuesta de una juventud que se consideraba por las generaciones anteriores como una “generación digital apolítica”.

[11] El relato y opinión de una participante directa en las movilizaciones se está trabajando en estos momentos. Esto, junto con el resto de la información, se difundirá en la siguiente publicación.

 

Artículos, testimonios, videos y blogs pueden consultarse para más información en las siguientes ligas:

BBC acáacá y acá.

Roarmag.org

Crisisgroupblogs.org

New York Times acá  y acá 

World.time.com

English.alarabiya.net acá y acá

El País acá y acá

Bianet.org acá y acá 

Huffington.post

Open democracy