De roscas y tamalizas

Yamil Nares Feria · 4 de enero de 2012

De roscas y tamalizas

La creencia en los Reyes Magos es de las más arraigadas en el imaginario colectivo de los mexicanos, no importa el nivel económico en que se viva o el lugar donde se resida.

En las casas más humildes, las residencias de lujo, las fabricas o las oficinas, siempre se da un tiempo para celebrar el 6 de enero. Una encuesta de Defoe revela que en el Distrito Federal se trata de una celebración realmente popular.

Seis de cada diez de los entrevistados dicen que acostumbran partir la rosca de reyes el 6 de enero.

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Y esta celebración no es cosa de niños, pues quienes más toman parte en ella son principalmente personas de entre 36 y 45 años y que pasaron por las aulas de la preparatoria o la universidad. Son personas que ganan de 3,000 a 12,000 pesos mensuales y pueden darse el lujo de la celebración de reyes.

Al partirla no todo es felicidad, pues a quien le sale el niño tiene un compromiso. Por eso siete de cada diez entrevistados dijo que cuando les “sale el niño” pagan los tamales el 2 de febrero, Día de la Candelaria.

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Es curioso, pero quienes mantienen viva esta parte de la tradición son especialmente jóvenes entre 18 y 25 años que estudiaron secundaria.

La partida de rosca y la tamaliza del Día de la Candelaria son parte del sincretismo cultural, la primera se festeja con pan de trigo, que trajeron los españoles en la Conquista, y la segunda con los mexicanísimos tamales, que en algunos casos llevan carne de cerdo, que llegó también con ellos.