blogeditor · 8 de junio de 2021
La democracia no solo son las elecciones. La vida democrática requiere de instituciones sólidas, estado de derecho, prensa libre y plural, oferta política diversa que represente al conjunto de la sociedad, discusión pública, una ciudadanía en toda la extensión de la palabra.
El modelo político nacido hace siglos en Grecia requiere de ajustes paulatinos que suelen ser muy lentos ya que no solo requieren cambios en la estructura sino en la conciencia de las personas, no hay democracia sin demócratas, no hay democracia sin entender que lo público nos corresponde a todas y todos.
Desde ayer hemos estado escuchando y leyendo muchos análisis sofisticados sobre la calidad y cualidades de la democracia mexicana. Sobre quiénes ganaron y quiénes perdieron. Qué ganaron y qué perdieron. Elogios y críticas aquí y allá. Aplausos sobre la participación ciudadana, lo vibrante e interesante de la democracia mexicana. Medios que se dedican a analizar la democracia antes y después de las elecciones. Columnas de opinión con simples o sofisticados planteamientos.
Creo que hay que echarse un paso atrás y hacernos varias preguntas:
¿De qué democracia hablamos?
¿Se puede hablar de democracia cuando los partidos se representan solo a ellos mismos?
¿Hay democracia cuando los partidos bloquean arbitrariamente aspiraciones de posibles candidatas y candidatos solo por no convenir a sus cúpulas?
¿Qué calidad de elecciones tenemos si decenas y decenas de postulantes a cargo electoral son asesinados?
¿Hay democracia en un país donde lo criminal y lo político se difumina?
¿De qué democracia se habla con índices de impunidad casi absoluta, donde el estado de derecho ni siquiera es una aspiración?
¿Qué democracia hay si el Estado no puede decirnos dónde están más de 88 mil personas desaparecidas?
¿Hay democracia en un país con más de 4 mil fosas clandestinas y decenas y decenas de miles de cuerpos en espera de ser identificados?
¿Se puede hablar de democracia en un país en guerra, con crímenes de guerra y de lesa humanidad que se han convertido en escenografía cotidiana?
¿Hay vida democrática siendo uno de los países con más agresiones a la prensa?
¿Cómo entendemos la democracia en un país donde alrededor de 100 personas son asesinadas al día y esto no forma parte de la agenda que se discute en campañas?
Esta lista de preguntas podría crecer y crecer.
Pobre entendimiento de la democracia. En buena medida es responsabilidad de todos los partidos; de los medios que no cuestionan ni ponen esta agenda al centro de las discusiones antes, durante y después de las campañas; de las y los especialistas que prefieren análisis políticos que entrar de lleno al fondo del problema y, claro, de todas y todos nosotros.
En serio, ¿de qué democracia hablamos?