De policías y derechos

blogeditor · 12 de septiembre de 2014

De policías y derechos

Hace unos días me encontré un video en el que dos ciudadanos en Jacksonville, Florida, filman la puerta de entrada y salida de una corte/juzgado. Como se ve, el policía increpa a los ciudadanos acerca de la filmación: por qué lo hacen y quiénes son. Ellos argumentan que pueden hacerlo e invocan los derechos para ello, el oficial se ríe y les dice que algo malo deben estar haciendo para invocar sus derechos.

La tecnología expande la capacidad de ejercer derechos —también de violarlos— y el Estado tendría que poder responder frente a esto. Sin embargo vemos como este caso de filmar autoridades es un problema global, en algunos países está prohibido, en otros, como México, se da trato criminal a quienes lo hacen e incluso se proponen leyes para transformar estas conductas en tipos penales.

Lo interesante del video de Jacksonville es la idea que expone el policía; es decir, invocar derechos como sinónimo de esconder algo/delinquir/hacer algo malo. Como individuos nos presentamos ante el Estado como sujetos de derechos, éstos son un piso mínimo y común en el cual nos reconocemos como sociedad y que es el contrapeso natural de un Estado abusivo; es decir, su actuación está acotada y guiada por la garantía, acceso y respeto de los derechos. De su parte, el Estado se presenta ante nosotros como el artífice de lo público, y por tanto todos sus actos —siempre de autoridad— son tendientes a actualizar el contrato social.

Algo ha sucedido que modificamos esa configuración. El Estado ahora se ve a sí mismo como un guerrero que debe luchar contra las drogas, el terrorismo, la migración o contra cualquier “ismo” que reste su autoridad. Esa simplificación moral de la esfera pública entre buenos y malos tiene como consecuencia la anulación de los derechos y el abuso de poder. Así cuando ejercemos nuestro derecho a la privacidad, “algo estamos escondiendo”; si reclamamos nuestro derecho a expresarnos, “somos anarquistas”; si grabamos a un policía para documentar su actuación (pública por naturaleza), entonces “obstruimos a la justicia”.

¿Tenemos derechos? Sí, pero estos no se respetan por default; invocarlos parece cada vez más riesgoso (algunos incautos dicen que hacerlo privatiza lo público) en tanto que la autoridad, desprovista de cualquier contrapeso, puede creernos criminales. El reclamo de derechos como obstáculo en el progreso del estado-guerrero.

 

@antoniomarvel