De Pakistán para el mundo

blogeditor · 7 de septiembre de 2022

De Pakistán para el mundo

Mientras escribo este texto 33 millones de personas huyen de las inundaciones de las últimas semanas en Pakistán. Este número es seis veces mayor a las personas desplazadas por la guerra en Ucrania y representan la población entera de Australia y el 90% de Canadá.

Para que se den una idea, es como si en una semana tuvieran que salir todos los habitantes de Guatemala, Honduras y El Salvador al mismo tiempo. ¿Preocupante? Sí, pero a pesar de que estas cifras escalofriantes, la ayuda humanitaria no ha sido suficiente.

La crisis de desplazamiento provocada por el cambio climático no es nueva y no va a parar. ¿Cuál será el siguiente país afectado? En esta ocasión le tocó a Pakistán, pero la ayuda internacional no llega y mucho menos la prevención y respuesta a más sucesos de este tipo. Me rehúso a pensar que la indiferencia se deba a que se trata de un país árabe.

Estados Unidos donó 30 millones de dólares; suena mucho, pero no lo es. Ni siquiera es un dólar para cada persona desplazada. Esto a pesar de que Estados Unidos es el segundo país con mayor número de emisiones de CO2, ya que es responsable de aproximadamente el 12.6 % del total mundial, mientras que las emisiones de Pakistán apenas llegan al 1 % y sus habitantes se encuentran “pagando los platos rotos”.

El causante de los monzones no es el dios Tláloc ni Alá, son claramente los efectos del cambio climático y el poco interés en el tema para reducir sus efectos. Lo que realmente preocupa es que a pesar de que el desplazamiento por razones ambientales se ha visto en varias partes del mundo, seguimos sin crear e implementar estrategias que mitiguen sus efectos y que den soluciones duraderas a las personas desplazadas. Sobre todo estos dos puntos:

  1. Reducir emisiones, regular y castigar a los países contaminantes, que son los únicos capaces de controlar a las industrias.
  2. Dotar de herramientas y legislaciones a países de acogida para que cuando la gente tenga que huir no dependa de la “caridad” del país receptor.

El mundo está regresando al estado de “Pangea”, las fronteras se están desdibujando. Según el último Informe Global sobre Desplazamiento Interno 2020, en 2019 alrededor de 1,900 fenómenos naturales provocaron 24.9 millones de desplazamientos internos, tres veces más que los desplazamientos por conflictos armados y violencia.

A pesar de esto, las naciones implementan políticas restrictivas que imponen fronteras y muros de papel, invencibles para las personas en movilidad. Y está en nosotros, como ciudadanos del mundo, comprender que exigir el respeto de los derechos humanos de las personas desplazadas y refugiadas es parte de nuestra labor. Que los mensajes de xenofobia y racismo ya no tengan cabida en este mundo.

A veces me pongo a pensar cómo un simple mortal como tú o yo podemos hacer algo más que escribir o leer notas sobre el tema. Entonces es cuando recuerdo al maestro Eduardo Galeano decir: “Mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”.

Hoy Pakistán nos está regalando una leída de tarot gratuita, nos está mostrando lo que puede suceder en poco tiempo en nuestros países. No tenemos tiempo que perder, ya perdimos muchos años y muchas vidas. Seamos conscientes de nuestra humanidad y seamos empáticos. No vamos a solucionar el problema únicamente evitando comprar fast fashion en Zara -que por cierto el algodón de sus prendas viene de Afganistán y por ahora tienen inundados sus campos-, sino ponernos a trabajar en leyes y políticas públicas, para mitigar los efectos del cambio climático y que, a su vez, las personas que tengan que migrar no se vean doblemente re victimizadas al ser rechazadas por el país que elijan como segundo hogar. Desdibujemos las fronteras antes de que la madre naturaleza lo haga.

* María Fernanda Rivero Benfield es coordinadora de Comunicación de Sin Fronteras IAP (@Sinfronteras_1).