Marco Cancino · 9 de agosto de 2011
Ya que por fin había terminado de echarle una chainadita al edificio en el que vivo y del cual soy administrador, resulta que la parte que decidí que no era necesario arreglar, sólo darle una pintadita, cedió ante los embates de las lluvias pasadas, amoló el aplanado de la pared, provocó que se filtrara el agua de la lluvia, humedeciera el yeso del clóset donde están mis camisas y algunos triques, se apestara todo y se llenaran de hongos algunas cosas. ¡Joder! Ahora tendré que meterle más lana para que se arregle esa monserga.
-Buenas tardes Don, ¿cómo ha estado?
-Pues ahí llevándolas José.
José es mi albañil de cabecera que acude presuroso a mi auxilio cuando contingencias como las “humedades” se aparecen en mi domicilio (no de las que están pensando).
-¿Ahora qué le pasó a su casa?
-Pues nada, se amoló el aplanado de la pared esa que es del clóset. Ya se filtró el agua, humedeció el yeso y ya apestó todo y llenó de hongos los tiliches que estaban guardados ahí.
-A ver, déjeme ver…
-¿Cómo lo ve?
-¡Úchalas! Está re feo esto.
Después de la expresión de José me sentí como paciente en consultorio de un urólogo cuando está practicando un estudio prostático.
-Hay que quitar el yeso, dejar secar la pared, mientras, se debe arreglar el aplanado de afuera, quitar el cachotote ese para poner impermeabilizante o de perdis sellador, luego pintar, luego poner yeso en el clóset, dejar que se seque y pintar.
-Y “eso”, ¿Cuántos días tomará y de a cómo será?
A juzgar por la cara que me vio poner, trató de suavizar el asunto y distraerme con otras cosas.
-Pues no mucho, nomás con muchas ganitas, terminamos rápido.
-¿Qué es “no mucho”?
–Pus tantito dinerito y pus en una semana ya podrá poner de vuelta sus tiliches en el clóset.
-¿Me lo asegura?
-¿Cuándo le he fallado Don?
-Pues la última vez dijo que se tardaría una semana en arreglar la pared del baño y ya casi le iba a sacar credencial de elector con esta dirección.
-¡Qué caray, Don! Usté siempre tan bromista.
-No soy bromista, soy realista.
-Pus se lo dejaré baras, aunque haiga crisis. Por cierto, ¿que se viene otra crisis de fueras, así como la del 2009? Porque yo ni me acabo de recuperar cuando otra vez nos están amenazando con que regresa la suegra.
-Pues eso dicen. Ya ve, el pésimo hábito de gastar más de lo que se tiene.
-Eso sí. Mil veces le digo a mi Rolandita que no sea gastalona, que no vaya a comprar la méndiga telera plana, que aunque dicen que son pagos chiquitos, pus se lo van atorando a uno poco a poquito y aquí está su menso teniendo que trabajar de sol a sol pá pagar sus gustitos o pidiendo prestado pá pagar. Y pus así, como que no funciona la cosa. ¿O usté qué opina Don?
-Justo es lo que le está pasando a los Estados Unidos. Imagínese, quieren gastar algo así como 3.4 billones de dólares y sólo tienen ingresos por 2.7 billones de dólares.
-¡Ja!, casi como los míos.
-Casi. Así que la diferencia la pagan endeudándose.
-Como yo.
-Exacto. Y así se la van llevando. En vez de reducir su gasto, lo hacen cada vez más grande.
-Como mi Rolandita. Si la condenada no entiende, por más que le digo no gastes, no gastes, que ahí viene la crisis. No gastes si no tienes. Nomás puras deudas. Luego tengo que pedir prestado pá pagar las deudas anteriores. Empeñar las cosas ahí en los montes de peidá y así nos la llevamos.
-Eso mismo le pasa a Estados Unidos. Para que pueda seguir funcionando y pueda pagar las viejas deudas, se tiene que seguir endeudando cada vez más, pero no es capaz de generar más dinero, ni tampoco está recortando su gasto.
–Tons, ¿mi Rolandita y yo no estamos tan mal, no? Si los Yunaites están haciendo lo que nosotros, esa gran potencia que son, entones, ¿no está tan equivocada Rolandita? ¿Le digo que siga gastando?
-Pues no si usted gana menos de lo que gasta su Rolandita, porque va a llegar un punto en que no va a poder pagar sus deudas porque no va a tener suficientes ingresos para hacerlo, aunque trabaje de sol a sol.
–Tons, ¿tendría que devolver la telera?
-Exacto, en el mejor de los casos.
-¿Y los gringos, tons lo están haciendo re mal?
-Pues algo hay de eso. Si fueran más responsables con su gasto, lo destinaran a cosas que les generaran recursos a la larga para que pudieran pagar sus deudas, podría ser que salieran de su problema.
–Osea, ¿si yo en vez de comprar la telera, me compro mi taladro que tanto quiero y mi lijadora, es mejor?
-Pues si eso lo usa para trabajar y le genera dinero, sí.
-Oiga, pero, ¿usté cree que lo de los gringos nos afecte?
-Muy probablemente y sobre todo, porque gran parte de lo que produce México lo exporta a los Estados Unidos, y si ya no tienen dinero para gastar en lo que producimos, pues nos afectará a nosotros.
-Pero no sé qué escuché en el radio hace rato, que le había bajado la calificación a los gringos. ¿Qué les fue mal en algún examen o qué?
-Lo de la calificación se refiere a qué tan capaz eres de pagar tus deudas. Si resulta que tienes muchas posibilidades de pagar tu deuda, entonces, te dan la calificación más alta, que es una triple A.
-¡Jajaja!, ¡como los luchadores!
-No exactamente. Pero si resulta que es más probable que no pagues tus deudas…
-Las letras de la telera, ¿por ejemplo?
-Exacto, entonces, te bajan la calificación. En el caso de Estados Unidos, como había la percepción de que igual y había la posibilidad, aunque remota, de que incumpliera su deuda, se la bajaron a doble A+.
-Osea, ¿de luchadores los volvieron alcohólicos anónimos?