De la tolerancia a la utopía: la diversidad es la apuesta

blogeditor · 16 de noviembre de 2022

 “¡Y que aquí sea bienvenido todo lo que está en devenir, lo que anda errante, lo que va buscando, lo que es fugaz! De ahora en adelante la hospitalidad será mi única amistad”.

F. Nietzsche

Es sabido que a nivel internacional el 16 de noviembre se celebra el “día de la tolerancia”, pero poco se habla de ello, de su historia, de qué va, de su devenir.

Este día fue conmemorado desde 1996, y le acompaña también la Declaración de principios sobre la Tolerancia, la cual puntea que para la lucha por la tolerancia es necesario hacerla desde la educación, acceso a la información, marco legal, toma de conciencia individual, etc. Y afirma que la tolerancia se lleva a cabo desde la acción y no desde la indiferencia.

También hay quienes determinan que la tolerancia es un camino para llegar a otro punto, de ahí su propio devenir, ya que el tolerar es aceptar que otra persona es diferente a ti, y esas diferencias pueden no gustarte. Y es ahí también el dilema de la propia palabra: que esa tolerancia pueda transformarse más allá del “no me gusta, pero respeto”, y cuestionarnos también por qué nos aterra y desagrada lo diferente y vamos buscando siempre el orden y lo homogéneo.

Parece ser que la apuesta del mundo actual es hacer sociedades cada vez más predecibles, por eso la necesidad de lo homogéneo y hegemónico; de darle a las cosas y a las personas un orden y nombre que sea leíble, y lo que sea distinto y diferente es segregado, expulsado, discriminado. Lo distinto nos da miedo.

“La sociedad del miedo, y la sociedad del odio se promueven mutuamente” .

Byung-Chul Han

Hoy en día aún encontramos muchos discursos de miedo-odio, discriminando y segregando a personas en movilidad humana. Las personas usuarias han referido tratos diferentes e incluso negaciones para acceder a servicios necesarios, para buscar empleo, abrir cuentas de banco, salud, educación, para relacionarse y recrearse. Se refiere que esto muchas veces sucede por su color de piel, por no tener la identificación más conocida de México, por hablar diferente u otro idioma, por ser distintx.

Nuestra apuesta va de la otredad; que la diversidad no sea opacada, que sean más las opiniones, los colores, las formas de vestir, de identificarse, que los intereses sean diferentes. Salir del algoritmo eterno donde sólo te relacionas con personas lo más parecidas a ti. Y desde esa diferencia crear puntos de encuentro, para hablar y convivir desde la diversidad, entender la misma y construir comunidad, cuidado colectivo y bienestar.

En Sin Fronteras tratamos de provocar esos puntos de encuentro que den cabida a la interculturalidad; sin embargo, ese es un trabajo que se tendría que realizar a nivel social, desde lo cotidiano, y con responsabilidad de todas y todos. Porque hacer puntos de encuentro también es el apoyar, escuchar, mirar, sonreír, considerar, sentir que estás en el mundo con la otra, el otro.

Que el ser AMAble y luchar por ser distintx sean parte de nuestro actuar constante y no cosa de un día; que sigamos en la construcción de puntos de encuentro, de crear lazos y redes sólidas con diversidades. Y que la utopía nos alcance con un mundo sin fronteras desde nuestro quehacer diario.

* Daniela Ladrón de Guevara Sánchez es Psicóloga de Sin Fronteras (@Sinfronteras_1).