De impuestos y retrógradas

blogeditor · 17 de enero de 2014

De impuestos y retrógradas

En estos días recibí dos tuits en relación a mi texto de la semana pasada sobre la nueva ley indígena que se está preparando, enviados por Alberto de la Barreda, que por cierto es consejero regional del PAN en el DF y ha ocupado otros cargos menores dentro de su partido. Uno decía: “¿la ley indígena que protege el abuso retrógrada de algunas comunidades? ¿Usos y costumbres?” y el otro: “el siguiente paso es la emancipación y reconocimiento de independencia”.

 

@Pajaropolitico @gobrep @yotlacuila ¿la ley indígena que protege el abuso retrógrada de algunas comunidades? ¿Usos y costumbres?

— Alberto D la Barreda (@a_delabarreda) enero 10, 2014

 

Normalmente cuando veo comentarios de este tipo (pocos, afortunadamente) los ignoro, pues me parece que lo que reflejan es una profunda ignorancia sobre los pueblos indígenas y, por supuesto, racismo. Pero en este caso particular me tomo la molestia de responder brevemente y compartirlo aquí, pues veo que el señor Alberto de la Barreda está haciendo carrera política dentro de su partido, y capaz que llega a diputado y le toca discutir este tipo de leyes, por lo que sería bueno que se fuera informando sobre el tema.

Para empezar le sugeriría que leyera los Acuerdos de San Andrés, el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo y la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, para que entienda que nada tienen que ver con “emancipación y reconocimiento de independencia”.  ¿O acaso cree que los países que firmaron los dos últimos lo hicieron pensando en que se independicen de ellos los pueblos indígenas?

[contextly_sidebar id=”ce7336422801e5f8f126cf2b7dc067d4″]También me gustaría comentarle que, entre los usos y costumbres de las comunidades indígenas está, por ejemplo, el tequio, que es el trabajo voluntario que dedican cada determinado tiempo todas las personas de la comunidad en beneficio de la misma. Así se construyen caminos, se reparan escuelas, se pintan casas. ¿Eso es retrógrada? O tal vez se refiera a la costumbre de tomar decisiones que competen a la comunidad en asambleas, con la participación de todos. Seguramente considera eso más retrógrada que lo que se acostumbra en la ciudad: que cualquier funcionario (corrupto o no, capaz o incapaz) las tome por nosotros.

Retrógradas son las personas que a estas alturas del siglo XXI siguen pensando que los pueblos indígenas son atrasados, o que se pronuncian en contra de leyes que favorezcan a los sectores más marginados de la población.

Y ya para terminar, y no alargarme con explicaciones innecesarias para la mayoría de los lectores, le hago una última observación al señor Barreda que tal vez haga que se informe sobre el tema. Resulta que uno de los sectores más interesados en que se legisle sobre los derechos de los pueblos indígenas es el de los empresarios, porque tanto la mayoría de las instituciones bancarias internacionales, como muchos (y cada vez más) inversionistas, ya no participan en proyectos (presas, minas, carreteras) que se llevan a cabo en zonas indígenas, si no se obtiene el consentimiento de los pueblos afectados. Y no precisamente porque se preocupen por el bienestar de éstos, sino porque la posible oposición de los lugareños a los proyectos pone en riesgo su inversión.Y ahora que lo pienso, ¿no tendrá esto último algo que ver con que de pronto haya tanta prisa por hacer estas leyes?

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Cambiando completamente de tema, si muchos citadinos estamos hechos bolas con la nueva forma de pagar impuestos, con aquello de los recibos y las facturas electrónicas, imagínense cómo estarán quienes viven en localidades donde no hay señal de Internet y tienen algún pequeño negocio. Resulta que tienen que trasladarse a algún lugar, a veces a más de una hora de camino, para conectarse en un café internet, muchas veces con mala señal, para expedir sus facturas e intentar hacer trámites en páginas con instrucciones no siempre claras. En muchos casos, las mínimas ganancias que obtienen se ven significativamente mermadas con el gasto que tienen que hacer para trasladarse, y por supuesto, no les alcanzan para pagar un contador. ¿Qué van a hacer? ¿Quebrar? ¿Darse de baja? Luego se quejan de la “economía informal”…

En cambio, hay empresas que tienen su departamento de contabilidad y todas las facilidades para realizar cualquier trámite, que están aprovechando lo de la facturación electrónica para no expedir las facturas correspondientes, con el pretexto de que “yo la envié, quién sabe por qué no llegó, seguro me dio mal su correo”.

Toco el tema porque hace poco estuve en la Península de Yucatán por motivos de trabajo, entonces requería yo facturas para comprobar gastos. Me hospedé en una cabaña de una pequeña empresa de turismo indígena unos días y un día en un hotel de Cancún. En la primera, con todo el esfuerzo y gastos que les implicaba, me expidieron la factura con todas las de la ley. En cambio, el Bsea Cancún Plaza nunca  me la envió. Llamé por teléfono, les volví a enviar mis datos y nada. O sea que me quedé sin factura, porque ni modo que vuelva hasta allá a reclamarla. ¿Alguien sabe dónde se puede denunciar esto? ¿A quién creen que van a multar primero, a los del hotel mencionado o a alguna pequeña empresa que nomás no tenga la capacidad de emitir ese tipo de facturas?

 

 @yotlacuila