Georgina González Toussaint · 17 de febrero de 2011
Al deporte le han salido muchos hijos buenos: los valores, la salud, las artes lúdicas, la integración, la superación y el orgullo de triunfar en buena lid. También le han salido otros muy incómodos: la politización y la excesiva comercialización, por poner un par de ejemplos. Pero hay uno que se ha convertido en una verdadera “oveja negra”: el doping.
De acuerdo con el Comité Olímpico Internacional (COI), doping es “la administración o uso por parte de un atleta de cualquier sustancia ajena al organismo o cualquier sustancia fisiológica tomada en cantidad anormal, o por una vía anormal, con la única intención de aumentar en un modo artificial y deshonesto su desempeño en la competencia”.
Alberto Contador es uno más de los “héroes” deportivos que después de llegar a la cima en su deporte es señalado por el doping. Durante la Tour de France al ciclista español le fue encontrada una sustancia prohibida –Clenbuterol, que espero querido lector que no me pida que le diga qué es por que si no, no acabamos nunca–. La cantidad encontrada fue 50 picogramos por mililitro, que equivale a la billonésima parte de un gramo (no se entiende mucho así a primera leída, pero me pareció un acto de extrema ética periodística denunciar la existencia de los picogramos).
Alberto, un Contador al fin, nos contó una versión que raya en lo mamuterol: “fue por un solomillo contaminado que me trajeron de España, asunto que le vino a torcer la extinta vida al solomillo que en lugar de morir como víctima de la necesidad del hombre, resulta que murió siendo un “buey muy transa y atascado”. Además, le fueron encontrados -a Contador, al buey del solomillo ni una misa le tocó- rastros de plástico en la sangre que se usa en las bolsas de plasma sanguíneo, cabiendo la fuerte posibilidad de que Contador haya recurrido a trasfusiones sanguíneas (¡no si el doping es una chulada!).
A ver, expliquémonos: La EPO (Eritropoyetina, hormona que aumenta la cantidad de glóbulos rojos y mejora el rendimiento muscular) puede llegar a tu organismo de dos maneras: o te la administras o la produces. La produces cuando no hay suficiente oxigeno en el aire y al estar entrenando, tu organismo compensa produciendo glóbulos rojos para continuar. Lo que hacen los “angelitos” es que cuando esa sangre está fortalecida -llena de oxigeno y glóbulos rojos- la retiran de su cuerpo, la guardan y luego se la vuelven a poner cuando el cuerpo esta cansado. Difícil de detectar puesto que, como dijeran los clásicos, es ¡sangre de mi sangre!
La Unión Ciclista Internacional (UCI) propuso un castigo de 1 año, en lugar de los 2 que le han tocado a otros. Contador dijo que no lo aceptaría, que eso sería como reconocer que lo había hecho y que su carrera ha sido construida sobre la honestidad. Sin duda a los románticos nos encantaría que Contador tenga razón, hace falta volver a creer que no sólo en el deporte, sino en la vida, cuando sigues la ética de cada actividad, cuando desarrollas tu talento, tu disciplina con apego, respeto y dedicación, consigues tu final feliz. Acaban de anunciar que Contador la libró por un picogramo. Sin embargo la noticia en Europa y el mundo ciclista ha armado un pedaleo bruto, puesto que se sabe que el propio José Luis Rodríguez Zapatero metió su cuchara intercediendo por el ciclista. Ven…les dije que ¡no vamos a acabar nunca!
Pero, más allá de seguirles contando de Contador, está el hecho de tratar de entender ¿por qué se dopan los atletas? Son demasiados los intereses que rodean eventos y atletas, firmas deportivas y marcas de todo tipo que se vinculan con el deporte. El atleta sabe que si gana se lleva todo, y la presión por hacerlo es el detonante, los gobiernos convierten en capital político los triunfos deportivos y los valores o se ignoran o se tergiversan (¡dios! como quería yo usar algún día esa palabra).
¡Gane ahora pague después! si es que lo cachan, por que el doping también es una veloz liebre con piel de oveja que adelanta en sus sistemas de administración y desaparición de rastros a los sistemas de detección. ¿Cómo podríamos hacer que pare? O nos hacemos ojo de hormiga e inauguramos la creación de los “DopOlimpic Games”, o las sanciones empiezan a ser en aquello que detonó la tentación, es decir, empiezan a dirigirse a lo económico, incluyendo a marcas y patrocinadores.
Ante la absolución de Alberto Contador ¿quién recibe un mensaje de esperanza, el deporte o el doping?
Para mí que ni el solomillo, ni tin, ni marín…. para mí que de doping fue.