Silvia Torres-Peimbert, de cara a las estrellas

blogeditor · 23 de febrero de 2016

Silvia Torres-Peimbert, de cara a las estrellas

La mexicana Silvia Torres-Peimbert (75) preside desde agosto pasado la Unión Astronómica Internacional (UAI), fundada en 1919 y que tiene sede en París. Estudió Física en la UNAM y es doctora por la Universidad de Berkeley. Es la primera mexicana que preside la institución y la segunda mujer a lo largo de su historia.

Ella desde hace 50 años se dedica a la observación y estudio de las estrellas. Su especialidad son las nebulosas planetarias, la materia que arrojan las estrellas al final de su vida. La UAI agrupa a 11,000 especialistas de 90 países. De ellos 125 son mexicanos. “En México, dice Torres-Peimbert, la astronomía es muy seria y muy buena, aunque nos faltan instrumentos de mayor envergadura”.

La UAI es quien define el nombre de los planetas y los distintos cuerpos celestes. Se responsabiliza también de establecer una serie de nomenclaturas, para que los científicos del campo hablen el mismo idioma y utilicen las mismas unidades y criterios. Fortalece la astronomía en todos los países y promueve la participación de las mujeres. Todos los años organiza nueve simposios temáticos y cada tres años el célebre congreso internacional.

[contextly_sidebar id=”xqUHveb0WaQlASPkL2V0ppKkw470HErG”]Torres-Peimbert es la primera mujer nacida en México que se doctora como astrónoma. La presidencia de la UAI es por tres años y se ejerce pro bono. Está casada con Manuel Peimbert, también astrónomo con reconocimiento internacional. Hicieron juntos el doctorado y son pareja desde hace más de medio siglo. Tienen dos hijos, un astrónomo y una bioquímica.

Ella piensa que nunca llegaremos a conocer la totalidad del universo: “Conforme se van revelando ciertos secretos aparecen nuevos dilemas y problemas que hay que atender. No creo que en algún punto consigamos cerrar todas las preguntas”. Ha sido por más de 20 años editora de la Revista Mexicana de Astronomía.

De estudiante comenzó a trabajar como asistente de investigación del Observatorio Astronómico Nacional (OAN) que en ese entonces dirigía el doctor Guillermo Haro, uno de los pioneros de la astronomía moderna en el país. Al término de su licenciatura va al doctorado en Berkeley y a su regreso se incorpora al Instituto de Astronomía de la UNAM, donde siempre ha trabajado. Ha sido su directora. Es investigadora emérita.

Entre muchos premios nacionales e internacionales que ha obtenido está el Premio Hans Bethe de la Sociedad de Física de Estados Unidos. Es la primera mujer y la primera investigadora fuera de ese país que lo recibe. Tiene el Premio Nacional de Ciencias y Artes, el Premio Universidad Nacional, el Premio L’Oréal UNESCO para mujeres científicas y la medalla Guillaume Budé del Colegio de Francia.

El gobierno federal y los gobiernos de los estados tendrían que invertir mucho más en la formación de científicos. Las ciencias duras son la base de otras ciencias y tienen un enorme impacto en la vida de las universidades. Dan al trabajo académico solidez y consistencia. Urge en el país promover entre los jóvenes las carreras científicas. El país los necesita. El déficit de científicos en relación al tamaño del país, su población y su economía es muy grande.

 

@RubenAguilar