De Amores Perros a Birdman: demos una oportunidad al cine mexicano

blogeditor · 25 de febrero de 2015

De Amores Perros a Birdman: demos una oportunidad al cine mexicano

Para Héctor Macín y su familia

Cuando Alejandro González Iñárritu filmó Amores Perros, el cine mexicano vivía uno de sus puntos más bajos. En 1999, año de la filmación, se estrenaron solamente 11 películas mexicanas, mientras que en el lejano año de 1917 se habían estrenado 14. Fue natural que Alejandro y muchos otros talentos se fueran del país para seguir su pasión: el cine.

Figura 1

 

A partir de entonces, la producción de películas ha ido creciendo de forma sostenida a grado tal que en 2013 se estrenaron 101 películas nacionales. Este espectacular regreso del cine mexicano se debe en buena medida a dos decisiones de política pública que en esencia liberaron más recursos para la producción, postproducción, distribución y exhibición de películas mexicanas.

Por un lado, se fortalecieron los dos principales fideicomisos de IMCINE: 1) Foprocine (Fondo para la Producción Cinematográfica de Calidad) que es un fideicomiso con convocatorias de apoyo para producción o postproducción de largometrajes de ficción, documental y/o animación (principalmente cine de autor) y, 2) Fidecine (Fondo de Inversión y Estímulos al Cine), que es un fideicomiso de apoyo a la producción, postproducción, distribución y exhibición de largometrajes de ficción y/o animación que otorga apoyos vía capital de riesgo y créditos (principalmente cine comercial).

Por otra parte, se estableció en la Ley del Impuesto sobre la Renta un estímulo fiscal (primero 226 y luego Eficine 189) que permite a las empresas obtener un crédito fiscal, equivalente al monto de su inversión por cantidades de hasta 20 millones de pesos por largometraje, para su producción, postproducción y distribución.

[contextly_sidebar id=”BMQNKyGfyf9kPK0sbcXTeJR3tPQGLYAB”]Con estos dos ejes, el presupuesto para el cine mexicano** logró aumentar en 415 por ciento en términos reales al pasar de 216.8 millones de pesos en 1999, año en que se filmó Amores Perros, a mil 115 millones en 2013. El punto más alto fue 2012 con un presupuesto récord de 2 mil 261 millones de pesos debido a la remodelación de la Cineteca Nacional (todos pesos constantes de 2013).

A pesar de estas buenas noticias, cabe señalar tres cosas, en primer lugar desde 2007 el presupuesto para el cine mexicano se ha quedado prácticamente estancado (excepto en los años de 2011 y 2012 como consecuencia de la remodelación de la Cineteca y de los Estudios Churubusco).

Figura 2

 

Figura 2b

En segundo lugar, el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) –recientemente valorada por La Parka, proyecto escolar del CCC nominada al Óscar como mejor cortometraje documental– no ha contado con el apoyo para aumentar significativamente su presupuesto. Si bien creció en el periodo 2011-2013, en los presupuestos aprobados de 2014 y 2015 el nivel de gasto regresó a la medianía, lo que limita las capacidades de formación de más creadores jóvenes en nuestro país.

Figura 3

Y en tercer lugar, aunque existe una relación entre el presupuesto y el número de películas mexicanas producidas, queda aún el reto de que la inversión pública implique una derrama equivalente en las taquillas. Es decir, entre 2009 y 2012, el presupuesto público para el cine prácticamente duplicó los ingresos tanto en México como en el extranjero derivados de la taquilla. Esta tendencia se rompió por el éxito comercial de No se aceptan devoluciones y Nosotros los Nobles que implicó una masiva recuperación de la inversión en 2013. Sin embargo, todo parece indicar que este éxito será efímero y en los próximos años regresaremos a las andadas en el que de un mercado total de 11 mil 860 millones de pesos que representan las taquillas de todas las películas exhibidas en México, los filmes nacionales constituyen menos de la décima parte de este pastel.

Figura 4

Esto último refleja un dilema: mientras el número de películas mexicanas ha aumentado considerablemente año con año, la asistencia a los cines para verlas no lo ha hecho (excepto en 2013 por el caso de No se aceptan devoluciones y Nosotros los Nobles). De esta manera, si bien es positivo que se hagan más películas, de poco servirá este esfuerzo si no aparecen en las pantallas y el público no las ve. Es indispensable crear un mercado de cine mexicano. Para ello, los circuitos de exhibición deben facilitar el acercamiento de los espectadores al cine mexicano (aunque cabe aclarar que hay iniciativas estupendas como Ambulante que, no obstante, tiene un impacto limitado en comparación de lo que podrían lograr durante todo el año las cadenas comerciales) y evitar el desplazamiento de las películas mexicanas en las salas; adicionalmente, inversionistas y realizadores deben acometer un esfuerzo mayor para generar cine de calidad (no necesariamente comercial) pero que sea atractivo y permita generar un mercado potencialmente robusto que lo lleve un mayor autosostenimiento.

Figura 5

Finalmente, en un asunto no menor, el éxito del cine mexicano dependerá más de la calidad cinematográfica y el talento de los realizadores que del compadrazgo, los favoritismos basados en la lealtad, los moches, los monopolios para la contratación de técnicos, la formación de expedientes. Si todos estos aumentos de presupuestos no aprovechan el potencial de los creadores y sirven más para mantener burocracias, será un desperdicio de capacidades y de recursos que justificará a quienes desde la Secretaría de Hacienda creen que invertir en el cine es “superfluo” y es lo primero en la lista de los recortes presupuestales.

Los óscares ganados por mexicanos en los últimos años deben ser significar un impulso para el cine mexicano. Así lo han sabido quienes promueven desde sus trincheras al talento mexicano (mi ignorancia sobre esos circuitos me impide hacer un recuento pormenorizado de todas esas personas e iniciativas). No obstante, desde la perspectiva de política pública, es claro que los recursos ahí están, el talento también (en 2013 las películas mexicanas recibieron 127 premios alrededor del mundo) y sería un completo fracaso no aprovechar esta oportunidad.

 

@albertoserdan

 

 

* Fuentes: IMCINE, Anuario Estadístico de Cine Mexicano 2010 a 2013 | IMCINE, EFICINE: Proyectos de inversión aprobados en 2008 a 2013 | IMCINE, Lista de películas apoyadas por FOPROCINE 1998 – 2014 | IMCINE, FIDECINE Largometrajes Aprobados 2002-2013, actualizado al 14 de agosto de 2013 | SHCP, Cuenta de la Hacienda Pública Federal 1999-2013 | SHCP, Presupuesto de Egresos de la Federación 1999 a 2015.

** Incluye el presupuesto de IMCINE, la Cineteca Nacional, Estudios Churubusco Azteca, Centro de Capacitación Cinematográfica y el monto de los apoyos vía Eficine 189 (antes Estímulo 226). No incluyen transferencias de los gobiernos estatales a festivales y cine-clubes.