Maricela Rosales · 12 de septiembre de 2011
“¿Que es amor para usted? Le preguntó alguien de la audiencia. “El amor es compasión”, dijo. Sus manos son fuertes, su voz mucho más potente de lo que pude imaginarme. Guía espiritual, político, premio nobel. Muchos conceptos que al verlo reír se disolvían en mi mente y me hacían sonreír también.
Tenzin Gyatso, el XIV Dalai Lama, considerado el líder espiritual y temporal del pueblo tibetano, visitó México. Tuve la oportunidad de escucharlo en una de sus tres presentaciones. Dentro del Teatro Metropolitan de la Ciudad de México, casi 7 horas en donde además de temas budistas preparados para compartir con la comunidad Budista de México, el Dalai Lama dio un mensaje para vivir en paz y sin miedo, afrontando el presente de forma positiva.
El Dalai Lama desató, en varias ocasiones, las tímidas risas de los presentes. Como cuando del techo cayó a sus pies uno de esos papelitos de confeti que utilizan en los conciertos y pidió que lo levantaran y extrañado y curioso lo revisó, o cuando contaba anécdotas sobre distintos temas con aire alegre y gracioso. Rió en varias ocasiones.
Richard Gere, actor, filántropo y activista social, hizo su presentación…dijo: “Aún recuerdo la primera vez que escuche a su Santidad y sus enseñanzas, todavía tenía el cabello obscuro, como el de la Dama que se encuentra justo aquí enfrente, ser budista no ha hecho que deje de ponerse blanco”.
Cuatro intervenciones perfectamente bien traducidas posteriores a una actuación de una cantante Tibetana, mantuvieron a los asistentes interesados y atentos. Tras un receso de media hora regresamos a nuestros asientos y aunque no se trató de una visita de un mandatario, los asuntos políticos no quedaron al margen. De hecho, uno de los principales temas fue la no violencia, en el sentido relacionado con la compasión y la paz interna. Sin ejércitos habrían efectos ecológicos y económicos muy positivos “porque todo ese enorme capital asignado a fuerzas militares” se invertiría en obras “más constructivas y beneficiosas” para la comunidad internacional, dijo el maestro espiritual budista.
Cuando llegó la sesión de preguntas, una jovencita le preguntó sobre el papel de la mujer en un mundo donde a pesar de su evolución, los hombres predominan en el trabajo, gobierno y hogar. Él contestó que las mujeres somos por naturaleza mucho más amorosas que los hombres y por tanto tenemos la responsabilidad de actuar con mayor ahínco en la vida actual de nuestro planeta.
Con hermosos y sencillos ejemplos como el de la convivencia entre 4 asesinos condenados a morir faltando 6 horas para su ejecución, nos preguntó: “¿Ustedes creen que en esas 6 horas ellos se dedicarían a matarse entre ellos?, ¡claro que no! Nosotros quizá no tenemos 6 horas, quizá tengamos 60 años de vida…pero igual es muy corto el tiempo…entonces ¿para que matarnos entre nosotros?”.
A mí en particular siempre me ha parecido importante el VALOR, la FUERZA y la BONDAD, siempre me ha parecido importante el aspecto de la superación personal, pero desde hace ya un tiempo particularmente me di cuenta del equilibrio natural de las cosas, de lo que una familia es capaz de hacer por sacar adelante a sus hijos, de los valores que en ellos inculcas, pero valores reales, no ese aspecto tan comercial de la actualidad donde sin la Wifi, o el teléfono de última generación no se es nadie, valores que van mas allá del coche último modelo o de tener dinero para ser alguien…eso es superficial. Si bien el dinero, como todo mundo dice, “da tranquilidad”, me parece que el trabajo en sí es un valor aún mejor, porque te permite volver a empezar, caer y levantarte sin miedo.
La vida como tal es un valor, es una oportunidad para nosotros, para con los que queremos y para quienes nos rodean. Somos como una gota de agua que al caer crea ondas que chocan contra otras gotas, no podemos echar la culpa a nadie de las desgracias, nosotros vamos creando también la consecución de las cosas, tenemos libre albedrío. Sin embargo, si logramos comprender el alcance individual de nuestras acciones y su interacción con el medio, creando entre todos una red de valores a la alza, es un pequeño grano que ayuda aunque sea un poquito. Solo bastaría ser un poquito mejor cada día, menos egoístas, menos corruptos, más prudentes y sobre todo más humanos, siempre podemos seguir aprendiendo.
Para mí fue una grata muy grata experiencia esta visita, que parece pretende repetirse el próximo año. Les dejo esta hermosa cita y de mis grandes favoritas y nos leemos, si ustedes gustan, la próxima semana.
“Cuando se alcanza el verdadero conocimiento, entonces la voluntad se hace sincera; cuando la voluntad es sincera, entonces se corrige el corazón […]; cuando se corrige el corazón, entonces se cultiva la vida personal; cuando se cultiva la vida personal, entonces se regula la vida familiar; cuando se regula la vida familiar, entonces la vida nacional tiene orden; y cuando la vida nacional tiene orden, entonces hay paz en este mundo. Desde el emperador hasta los hombres comunes, todos deben considerar el cultivo de la vida personal como la raíz o fundamento”.
– Confucio