blogeditor · 12 de julio de 2022
Cuando comenzó la pandemia dejé de cuidar a mi hermana. Su nombre es Amparo, tiene 26 años y vive con Síndrome de Down; dejé de ser su cuidadora primaria después de casi 10 años de acompañarla, atenderla, y convivir con ella casi todos los días. Ampa, como cariñosamente le digo, más que mi hermanita, es mi amiga y una de mis mayores inspiraciones en la lucha por la defensa de la Educación Especial, pero ese es tema de otro artículo.
Dejé de ser su cuidadora y me quedé únicamente con la labor de hermana mayor; ahora que sólo la visito un par de veces al mes y mensajeamos diario; perdí ante ella mi status de figura de autoridad, dejé de ser la hermana regañona que la llevaba a la escuela y hacían tarea, le curaba las heridas, le servía la comida y la involucraba en las tareas de la casa; dejé de ser todo eso y me transformé en la hermana que llega a su casa con donas o churros, que organiza su fiesta de cumpleaños, que la abraza y que la extraña cuando no la ve.
La pandemia fue una etapa de turbulencia, cambios y alteraciones en una vida que yo creía resuelta y firmemente construida; hace unos meses me separé del hombre ciego con el que viví 8 años. También dejé de cuidarlo a él, de procurarlo y acompañarlo. No se trataba de una persona con alto grado de dependencia, pero si requería de algunos apoyos que yo le proporcionaba, aprendí a entender y a involucrarme en el mundo y forma de vida de los ciegos, y es que una se acostumbra a cuidar, a estar siempre ahí, disponible; el cuidado es un trabajo, el sostén de la humanidad y de la sociedad, pero también es un acto de amor y de solidaridad.
Dejar de cuidar después de tantos años es una sensación extraña; una se siente huérfana y busca maneras de canalizar la energía y el espíritu cuidador. Después de un par de meses de quedarme casi completamente sola con mis gatos, me di cuenta de que si había alguien a quien cuidar y que había olvidado durante muchos años era a mí misma.
Tenía tanto tiempo que no sabía qué hacer con él y comencé a saturarme de actividades que me ayudaran a paliar la carencia de otra persona a quien cuidar; hoy en día, estoy lidiando con tantos compromisos y pagando el precio de omitir el autocuidado.
No puedo asegurarlo, pero es posible que esa sensación de vacío invada a todas y todos quienes, como yo, dejan de cuidar es un duelo que debemos afrontar. Para mí lo más difícil es transformar dinámicas de vida para dejar de pensar únicamente en otros y empezar a pensar en nosotras mismas.
Quizá se preguntarán por qué escribo un texto sobre cuidados si ya no cuido, pero yo siempre seré cuidadora; mi vida siempre estará enriquecida y tocada por las vivencias y experiencias de tantos años de cuidar a otros. El cuidado no es una labor unidireccional, las personas a las que cuidamos también nos cuidan, también nos acompañan, también aprenden a interpretar nuestros comportamientos y nuestras expresiones, también nos curan y nos dan el aliento que necesitamos para continuar.
Dejé de cuidar, ¿ahora qué hago..? La respuesta es corta, pero compleja de ejecutar: cuidarme a mí misma.
No me arrepentiré nunca del tiempo que pasé cuidando de otros ni de todo lo que dejé de hacer por cumplir con esa labor, pero debo reconciliarme con el autocuidado y centrarme en mis necesidades, mi realización, mi salud y mi bienestar.
No es sencillo, pero lo estoy logrando; cuando pasamos tanto tiempo centrados en otros, nuestra individualidad se desdibuja y va perdiendo una fuerza que ahora estoy recuperando.
Es común que las cuidadoras nos sintamos ajenas a algunos grupos y espacios, yo no me asumí como tal hasta que llegué a Yo Cuido México; antes de encontrarme con esta maravillosa colectiva no consideraba que el trabajo que desempeñaba fuera importante más allá de mi familia y de mi entorno inmediato. Aquí encontré un sentido de pertenencia que nunca tuve y una causa que me mueve y me conmueve profundamente: la defensa del derecho al cuidado digno y el tiempo propio.
#YoCuido ¿Y tú?
* Sabina Itzel Hermida Carrillo es integrante del Colectivo Educación Especial Hoy y Yo Cuido México.