Redacción Animal Político · 15 de junio de 2025
¿Cómo un padre puede hacerse presente en cinco días? Para una persona recién nacida, es apenas el inicio de la vida. Para una madre en puerperio, es el comienzo de una recuperación física y emocional que, de acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), puede tener una duración de cuarenta días, de varios meses e incluso hasta de un año[1]. Para un padre que quiere estar presente, cinco días son una despedida prematura, no una licencia que de verdad contribuya a conciliar la vida laboral y personal, mucho menos una prestación que contribuya a la igualdad desde los cuidados.
En México, la Ley Federal del Trabajo otorga a los hombres apenas cinco días para ejercer su derecho a la paternidad tras el nacimiento de sus hijes[2]. Cinco días que refuerzan el mensaje de que cuidar no es cosa de hombres, y que las tareas de crianza siguen siendo responsabilidad principal y casi exclusiva de las mujeres. Normalizando así la ausencia de las paternidades obligadas a reproducir los mandatos sociales y culturales de la masculinidad proveedora de la economía familiar. Un hecho que promueve la desigualdad y la discriminación pues los hombres destinan a la semana 12.9 horas en cuidados para el hogar, mientras que las mujeres dedican 28.8 horas[3].
El pasado 12 de mayo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación dio un paso importante: declaró inconstitucional que la licencia de paternidad sea mucho más corta que la licencia de maternidad porque esto obstaculiza la igualdad entre madres y padres cuando se trata de acceder a oportunidades laborales y asumir responsabilidades familiares[4]. Y aunque la inconstitucionalidad fue para el artículo 29 de la Ley de Trabajadores al Servicio de los Poderes del Estado y Municipios del Estado de Baja California Sur, se convierte en un llamado urgente para que con la ampliación de las licencias de paternidad se garantice la presencia y contribución de los hombres en la crianza y cuidados de sus hijes.
Pero este no ha sido el primer esfuerzo, el 21 de septiembre de 2022 el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación falló a favor de que el Instituto Nacional Electoral (INE) considerara un permiso de paternidad por 90 días en lugar de los 15 que tenían establecidos. Con ello se abrió una oportunidad para que los trabajadores del INE puedan solicitar dicha licencia e instituciones como la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el Consejo de la Judicatura y el Tribunal Electoral decidieron homologar las licencias familiares[5]. También el 12 de diciembre de 2023 la Cámara de Diputados aprobó la reforma de ley para ampliar las licencias de paternidad a 20 días y, en caso de complicaciones posteriores al parto que perjudiquen a la madre o al hije recién nacide, el permiso podrá ser hasta de 30 días[6]. La iniciativa fue enviada al Senado de la República pero hasta la fecha no ha sido discutida ni votada para su aprobación.
Y aunque la aprobación de la ampliación de las licencias de paternidad es urgente, también reconocemos que es importante hablar sobre la diversidad de los modelos familiares, por ejemplo, familias monoparentales[7], homoparentales[8] o de acogida[9] y la falta del reconocimiento jurídico del Estado, la precarización laboral de los hombres, ya que no todos cuentan con trabajos dignos y justos, negando así la posibilidad de acceder a prestaciones de ley. La ausencia de los padres también puede estar propiciada por otras condiciones y desigualdades sociales, como la migración que busca mejorar las condiciones económicas y de vida de sus familias o la violencia estructural y sistemática que les obliga al desplazamiento forzado.
Los hombres en México se enfrentan con obstáculos si quieren ejercer una paternidad afectiva; días insuficientes en las licencias de paternidad, negando así la participación activa en los cuidados de sus hijes; estigma cultural en el rol de cuidadores, ya que la paternidad es concebida como una figura de autoridad y disciplina, negando la posibilidad de brindar amor y afecto; naturalización del rol de proveedor que perpetúa la restricción de tiempo disponible para estar con sus hijes a causa de largas jornadas o precarización laboral.
Nuestro primer llamado a la acción es para los propios hombres, para que reflexionen, impulsen y visibilicen las demandas para que las políticas públicas garanticen el ejercicio pleno de sus derechos sexuales y reproductivos, para que puedan cuidar, amar y acompañar a sus hijes en los procesos de crianza, crecimiento, desarrollo integral y educación. La participación activa de los hombres en los cuidados primarios de sus hijes, ayuda al bienestar, contribuye en el desarrollo más sano y genera un vínculo afectivo más sólido y cálido en el tiempo[10], y sobre todo contribuye al avance de la igualdad de género.
Nuestro segundo llamado urgente es para las senadoras y los senadores: exigimos que legislen en favor de la ampliación de las licencias de paternidad en igualdad de condiciones, así podrán contribuir en la reducción de las brechas estructurales de desigualdad de género y que México sea un país progresista y de vanguardia en América Latina para que los hombres que deciden ser padres sean corresponsables en los cuidados y crianza de sus hijes.
*Diego Esquivel es Oficial de Incidencia de REDefine México, la red de jóvenes activistas del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir.
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[3]INEGI. Encuesta Nacional Sobre el uso del Tiempo (ENUT). 2019
[7]Familias donde un solo progenitor, bien sea madre o padre, es responsable de sus hijes.
[8]Familias de parejas del mismo género (dos hombres o dos mujeres), con o sin hijes.
[9]Familias formadas por personas que cuidan a menores que no son sus hijes biológices.