blogeditor · 25 de octubre de 2021
Al interior de la oficialidad del Ejército hay una división que también pasa por oficiales en retiro, en cuatro temas fundamentales que han surgido con el actual gobierno. Se originan en decisiones del presidente López Obrador.
Como candidato a la presidencia de la República, actividad en la que se mantuvo por 18 años, el ahora presidente tuvo una actitud crítica y de confrontación con el Ejército. Al asumir su condición de comandante en jefe de las fuerzas armadas cambió su posición.
Los cuatro temas que molestan a un sector de la oficialidad en activo y en retiro son:
Para ellos la doctrina aprendida en el Colegio Militar y en la Escuela Superior de Guerra es clara y no requiere de interpretación. Su lealtad, sobre todas las cosas, es a la Constitución, expresión del consenso de las y los mexicanos, para vivir en paz. Están dispuestos a dar la vida por lo que ordena la Carta Magna.
De un lado, es la mayor, es que ciertos militares consideran, que en el futuro la GN tendrá un gran crecimiento y el cuerpo del Ejército propiamente tal se va a reducir y cada vez tendrá menos peso. Temen, incluso, que en un determinado momento, si no ahora sí en próximos sexenios, se decida acabar con el Ejército y solo quede la GN.
La otra vertiente, no menos importante, es que estos militares piensan que aunque la GN esté en el Ejército es y seguirá siendo un cuerpo de policías y no de militares. Las habilidades y la formación que se necesitan, para desempeñarse como policías o como soldados son muy distintas.
Saben, son profesionales bien informados, que en América Latina donde los gobiernos han entregado al Ejército tramos de la administración civil y los ha hecho propietario de negocios, los militares de alto rango siempre se han corrompido. Están ahí, son un ejemplo entre otros, los mandos del Ejército de Guatemala, Nicaragua y Venezuela.
¿Qué hace distinto a los generales mexicanos en comparación con los de otros países de la región? ¿Qué los hace incorruptibles? En el pasado son muchos los generales que se relacionaron con el narcotráfico, para hacer dinero. Sobre esto hay muchas historias. ¿Por qué meter al Ejército y sus mandos al mundo de los negocios? ¿Qué se espera de ellos?
Están bien informados sobre lo que sucede con los procesos de militarización. Ellos son civilistas. Dicen que en el Colegio Militar y la Escuela Superior de Guerra aprendieron la división de las responsabilidades entre militares y civiles en la conducción del Estado.
Estos cuatro temas dividen al Ejército. El malestar está presente. Ante los niveles de secreto que existen en la institución y el temor de los oficiales que no están de acuerdo con lo que ahora sucede, a manifestarse abiertamente, ante la posibilidad de ser sancionados y perder todos sus derechos, que incluyen pensiones, salarios y prestaciones, hace imposible se manifiesten de manera pública. ¿Cuántos son los militares inconformes?