Cuatro pretextos para anular tu voto este domingo
blogeditor · 2 de junio de 2015
He pensado mucho sobre qué tema escribir esta semana; quizá demasiado. Los acontecimientos nacionales se van acumulando más rápido de lo que se puede digerir: la situación en Chilapa (Guerrero) y en general el complejo proceso electoral que vive este estado; el violento evento en Tanhuato nos llena de dudas y cuestionamientos; el chantaje político de la CNTE y sus resultados; sin embargo, poco he comentado sobre el proceso electoral, quizá principalmente porque me inspira poco entusiasmo un espectáculo extremadamente costoso, bastante inútil y con pocas probabilidades de generar algún cambio en el rumbo del país.
[contextly_sidebar id=”E7kpkDYd7HlDJmMUamhr9EwJBhGRUWTh”]De ahí que en términos anímicos estoy más cerca de la desilusión del espectro anulista, que del cálculo rational-choicero que cree que puede de alguna manera aproximarse “estratégicamente” a su máxima preferencia mediante la falacia del “voto útil”. En resumen, me parece que el voto útil nos ha llevado a donde estamos hoy y no creo que hayamos transformado significativamente al sistema político mexicano. Algo habrá que hacer diferente para obtener resultados diferentes.
En fin, a continuación intento esbozar algunas razones (o pretextos, no lo sé) que encuentro válidas para anular o tirar a la basura tu boleta. Al final, yo creo que es tu voto y haces con él lo que te parezca mejor, ya sea anularlo, cambiarlo por un vale de medicinas (cachucha incluida) o hacer un cálculo estratégico sofisticado para que en el 2050 por fin tengas una opción verdaderamente cercana a tu intención de voto (¡suerte…!)
- No eres parte del voto duro: Si tú no eres parte de una camarilla política, si no formas parte de ese grupo denominado como “voto duro” (corporativo, consanguíneo o ideológico), si no estás en la nómina de algún partido o gobierno, no eres parte del presupuesto, si tus principios políticos no guían todas tus acciones, si no eres parte de un programa clientelar de algún gobierno, entonces tu puedes sin culpa de por medio anular tu voto con facilidad, o regalárselo a un partido chico para que intente ganar su registro. ¿Hay alguno al que valga la pena ofrecerle un voto de confianza? No lo he visto aún, por lo tanto, tu opción es sencilla: ¡haz un lindo grafiti en tu boleta!
- El voto útil es inútil. Si ya te cansaste de “ser útil”, deja de engañarte y enfrenta la realidad. Ese es el caso frecuente de los votantes “indecisos” o switchers (cambiantes); estos que deciden en el último minuto, en la intimidad de la casilla, guiados por las encuestas, la espotiza o lo políticamente correcto del momento, y que son muchas veces seducidos por el atractivo llamado del “voto útil”, por sentirse parte del grupo ganador, por aportar un granito de arena… Ese es el mismo grupo que llevó a Fox en el 2000 a ganar, llevando a muchos electores a sacrificar una primera opción en busca de la tan anhelada transición democrática. Hoy en esta etapa post-alternancias ya conocemos bien los resultados de esa falsa ilusión electoral. Piénsalo, quizá sea mejor anular, antes que buscar la aceptación de las masas.
- La desilusión de lo político: Muchos ciudadanos enfrentan una etapa de aislamiento de los problemas nacionales. No leen noticias, se alejan en su esfera privada dado que no se percibe un escenario alentador; se anulan de las discusiones públicas, se repliegan en los espacios íntimos, se refugian en los videos de gatitos en Facebook y se mantienen aparte de cualquier contaminación de lo público y los desastres nacionales. Es más creo que la mayoría de estas personas ni siquiera se van a acercar a las casillas ese día, harán cualquier cosa por alejarse de lo que se asemeje a una boleta electoral (recientemente supe de una amiga que descansó tras perder su credencial electoral). Verán el futbol, irán de compras, tomarán piñas coladas, cualquier cosa es mejor inversión de tiempo que ir a votar. Les propongo que hagan el esfuerzo dominical por cambiar esta apatía política por una anulación consciente del voto. Me parece que aunque sea sutil el gesto, el resultado es completamente diferente.
- No hay opciones verdaderas: Muchos ciudadanos perciben un vacío en las opciones electorales existentes. Está en todas las pláticas de café de mis últimos seis meses (o seis años, me confundo): “Un partido de izquierda no populista”, “un Podemos mexicano”, “Un partido verde de verdad”, “Un PRI honesto”, etcétera. Las propuestas son cuantiosas. No se identifican con ninguna opción, su ideología política no se ve reflejada en ninguno de los partidos, y no encuentran canales de vinculación con éstos. Este es un grupo activo pero que ha perdido las banderas. No existe hoy en día el cemento político que pueda aglutinar en una opción viable y legítima a un grupo tan heterogéneo de ciudadanos comprometidos con un mejor país. El resultado: son huérfanos políticos, apartidistas erráticos, desilusionados de viejas fórmulas y candidatos, que deambulan de elección en elección con la ilusión de ver nacer algún día a un Mandela mexicano. Ellos, bien podrían anular su voto y encontrar un aliciente en ello.
En fin, mi más profundo deseo para los tres lectores de este espacio es que hagan lo que mejor les dicte su conciencia sin hacer caso a tanta parafernalia y propaganda electoral que han contaminado nuestras mentes durante los últimos 45 días. Voten o no voten, anulen o anúlense o anulen el país, quédense a ver el futbol que es quizá igual de intrascendente que su máxima expresión de acto político. Al final, sólo sé que se trata de su voto y que pueden hacer con él lo que mejor consideren.
Eso sí, al día siguiente, levántense y piensen que necesitamos más que votos; se necesitan miles (millones) de ciudadanos activos demandando, empujando, cuestionando, delimitando, exigiendo, cuestionando, pidiendo, objetando a las autoridades y a los partidos, el resto de todos los días de su vida para que un día ya no existan razones para anular un solo voto. La democracia también se construye con acciones cotidianas y silenciosas más allá de las urnas.
@rodaxiando