Joel Aguirre · 28 de julio de 2026
Si viven en la Ciudad de México y fueron suficientemente privilegiados para caminar sobre el Paseo de la Reforma este domingo, durante el Ciclotón dominical, seguro encontraron una escena peculiar alrededor del Ángel de la Independencia. En un mismo lugar convergieron tres expresiones del nacionalismo convocadas por distintos motivos. El primero tuvo que ver con motivos deportivos; el segundo, con motivos históricos, y el tercero, con motivos actuales.
El gobierno de la Ciudad de México, a través del Instituto del Deporte, convocó al Ciclotón dominical con el uso de la playera verde de la Selección Mexicana. A pesar de que la euforia mundialista fue fuerte durante el torneo, lo cierto es que ya fuera de ese contexto no tiene el mismo arraigo. A pesar de que se podían ver las playeras de manera esporádica, lo cierto es que no tuvo el éxito esperado. Mejor suerte tuvo, en cambio, el festejo esporádico por el tercer lugar de Isaac del Toro en el Tour de France.
Mientras transcurría el Ciclotón, llegaba a la embajada estadounidense la marcha con motivo del 73 aniversario del asalto al Cuartel Moncada, encabezado por Fidel Castro y considerado el inicio de la Revolución cubana. En medio del contingente podían verse distintas agrupaciones de filiación comunista y socialista, así como otros membretes históricos de la izquierda mexicana como el Partido Popular Socialista. Se instaló un templete para realizar un mitin frente a una embajada vacía por ser domingo.
Finalmente, en las escalinatas del Ángel de la Independencia se instaló una manifestación en contra del genocidio israelí contra Palestina. Era, con diferencia, la concentración más pequeña de personas, apenas y rondaba una veintena. Mientras que la manifestación frente a la embajada contaba con un equipo de sonido, aquí apenas un megáfono servía para hacerse escuchar entre la gente. Flanqueada por banderas palestinas, una señora repetía una consigna que apenas hacía eco entre quienes estaban ahí.
El festejo por Isaac del Toro que mencioné antes se hizo enfrente de esta manifestación, sin ninguna consideración al respecto. Más allá de lo insensible que fueron estos lamentables ciclistas, lo que me pareció más reprobable fue observar la desconexión entre el mitin frente a la embajada y la protesta en el Ángel. En lugar de observar un frente común de protesta, cada una de las luchas ocupaba dos espacios distintos y luchaban por una atención que ninguna concentraba.
Sin proponérselo, ambas marchas ofrecían un testimonio de la situación de lucha de las izquierdas y las causas de liberación nacional. El mitin para conmemorar el Asalto al Cuartel Moncada trataba de defender la vigencia de la Revolución Cubana como una resistencia contra el imperialismo estadounidense, mientras el régimen cubano actual negocia y concede para encontrar una salida que lo mantenga en el poder. La protesta contra el genocidio en Palestina, abandonada al pie del monumento a la Independencia, era marginal.
Tal vez la mejor manera de conmemorar el 26 de julio de 1953 no era ir a vociferar contra una embajada vacía, sino acompañar a la manifestación por Palestina. Si la causa que nos convoca a luchar y protestar es la liberación nacional, la autodeterminación de los pueblos y la oposición al imperialismo, bien vale apoyar aquellas luchas vigentes, más que la memoria de una lucha que hoy es abandonada por sus albaceas. Bien valdría luchar por el pueblo cubano de hoy, hermanado más con el palestino que con su propio pasado.♦