blogeditor · 14 de octubre de 2013
“…Después, con el tiempo, aprendí que aunque todos los hombres somos capaces de lo bueno y de lo malo, los peores siempre son aquellos que, cuando administran el mal, lo hacen amparándose en la autoridad de otros, en la subordinación o en el pretexto de las órdenes recibidas. Y si terribles son quienes dicen actuar en nombre de una autoridad, una jerarquía o una patria, mucho peores son quienes se estiman justificados por cualquier dios. Puestos a elegir con quien habérselas a la hora, a veces insoslayable, de tratar con gente que hace el mal, preferí siempre a aquellos capaces de no acogerse más que a su propia responsabilidad. Porque en las cárceles secretas pude aprender, casi a costa de mi vida, que nada hay más despreciable, ni peligroso, que un malvado que cada noche se va a dormir con la conciencia tranquila. Muy malo es eso. En especial, cuando viene parejo con la ignorancia, la superstición, la estupidez o el poder; que a menudo se dan juntos. Y aún resulta peor cuando se actúa como exégeta de una sola palabra, sea del Talmud, la Biblia, el Alcorán o cualquier otro escrito o por escribir. No soy amigo de dar consejos –a nadie lo acuchillan en cabeza ajena-, más ahí va uno de barato: DESCONFÍEN SIEMPRE DE QUIEN ES LECTOR DE UN SOLO LIBRO”
Limpieza de sangre, A.P.R., 1997
Este es uno de mis libros preferidos y viene muy a tono con la visita del guía espiritual su Santidad El Dalai Lama Tenzin Gyatso, líder espiritual tibetano, que este sábado comenzó sus actividades en el Distrito Federal, Ciudad de México, con un encuentro con la comunidad católica en el que estuvo acompañado igual que en su pasada visita por el actor Richard Gere y donde se preguntó cómo será Dios.
“Si tuviera la oportunidad de conocer a Dios, le preguntaría ‘qué es Dios y cómo es’”, dijo el Dalai Lama.
Habló de la Madre Teresa de Calcuta como ejemplo de generosidad y entrega, de su Santidad El Papa Juan Pablo II y la armonía religiosa que sembró durante su vida.
Habló de aquellos que tras un atuendo religioso llenan sus bolsillos de dinero. Bromeó diciendo que esperaba no ser uno de ellos. Habló sobre conceptos básicos de la religión Budista.
Su cuarta visita a México fue acogida por personas que profesan diferentes religiones, no únicamente la budista.
[contextly_sidebar id=”d05d87610b138b8ecb319d6ecafdb18c”]Y eso me recuerda que hace no mucho tiempo tuve la oportunidad de devolver a la memoria un cuento que me marcó en mi niñez más temprana, un cuento que está guardado en lo más profundo de mi pasado, donde el cerebro y el corazón infantil se funden. Escribí ese cuento tal y como lo recordaba, con la visión deformada por los más de 30 años que han pasado desde que lo leí de niña. Pero a la vez intentando encontrar dentro de mí a esa niña con el cabello mega estirado y atado en dos colitas que sentía muy cerca ese cuento, no a la caderona con el cabello teñido que soy ahora. Esto no me resulta difícil, porque tengo a esa niña muy presente siempre (pido a los dioses que siga ahí mucho tiempo). Yo no lo he vuelto a leer. Ni siquiera he leído la versión del recuerdo que he escrito recientemente, la tiene otra persona. Prefiero mantener esa golondrina, esa estatua, esa lágrima y el dibujo del libro que puedo evocar como si lo tuviera delante hoy en el centro de mi alma.
Lo único que puedo decirles, porque no lo pondré aquí, es que comenzaba en una montaña en donde los niños jugaban alrededor de un hombre bueno.
Mucho por reflexionar tras la visita del Dalai Lama, recomiendo que lean los resúmenes de sus conferencias, que serán muchas.
Grandes reflexiones de este pensador, filósofo y amigo del pueblo mexicano. Por último, no pude dejar de pensar en lo mucho que significa vivir y que enfatizó varias veces durante su conferencia y me recordó a los videos de Nick Vujicic, aquí les dejo uno de ellos; pueden encontrar muchos de ellos en youtube y créanme que valen la pena. Hasta la próxima.