blogeditor · 10 de diciembre de 2013
Fue el viernes cinco de junio de 2009 en la ciudad de Hermosillo, a las dos cuarenta y cinco de la tarde, que México tocó fondo. Nada, nunca, va a ser igual.
No saldremos como sociedad del atolladero mientras deshonremos la memoria de 25 niñas y 24 niños que murieron a raíz del incendio que pudo evitarse, y que fue causado por la negligencia criminal y voracidad ilimitadas de una clase empresario-política que sigue gozando de absoluta impunidad.
Mientras siga el Estado regateando la ayuda a decenas de bebés sobrevivientes cuyas vidas –junto con las de sus familias- no serán las mismas. Mientras no garanticemos que esta tragedia no se repita, en ningún otro lugar.
Mientras los responsables directos e indirectos gocen de protección, y fuero. Mientras tengan la posibilidad de seguir ascendiendo en la escala del servicio público.
Recuerdo en este espacio, como lo hemos venido haciendo en redes sociales cada día cinco de mes, a las 49 víctimas (cuya edad promedio era de tres años), y que hoy: ahora mismo, deberían estar con sus padres.
Pase de Lista – No Debieron Morir
El 19 de junio de 2012, el entonces candidato del PRI a la presidencia, Enrique Peña Nieto, no perdió la oportunidad de tomarse la foto con padres y madres del colectivo Manos Unidas por nuestros niños, durante una gira por Ciudad Obregón, en Sonora. Habló con ellos y rubricó una serie de compromisos que incluían darle prioridad a este asunto de interés general y acelerar el curso de la Justicia. Ya como jefe del Ejecutivo, ni él ni nadie más en su gabinete han hecho absolutamente nada por atender la exigencia de los familiares. Tal parece que ésta será la tónica, por lo que resta de su sexenio.
No lo permitamos. Olvidar el pasado equivale a la cancelación de nuestro futuro.
#JusticiaABC.
#ABCNuncaMás.