¿Cuántas formas de familia caben en un Larousse?

blogeditor · 25 de agosto de 2017

¿Cuántas formas de familia caben en un Larousse?

Por: Adriana Segovia Urbano (@NASegovia)

En agosto pasado, Larousse lanzó una campaña contra el acoso sexual en el transporte público de la Ciudad de México, jugando con definiciones alusivas del tipo “Repulsión: lo que provocas cuando acosas a alguien”, con la firma del famoso diccionario, utilizando los hashtags #AcosoNo, #NoEsLoMismo y #NoEsNo.

Poco después de iniciada la campaña, el Frente Nacional por la Familia, organización conservadora de reciente creación, plagió una de las imágenes de esta campaña para poner estas frases: No es no. Si es si (sic). Mamá es mamá. Papá es papá. Niño es niño. Niña es niña. Biología es Biología. Larousse. #NoALaIdeología deGénero.

Las notas informativas sobre el hecho llamaron plagio a este acto, que según el propio diccionario tiene que ver con copiar e imitar de modo fraudulento una obra ajena. Y es verdad que el Frente plagia la campaña, pero hace más que plagiar, porque el acto delictivo de este grupo trata de montarse en una campaña creativa y atractiva que tiene como objetivo difundir un mensaje de respeto, diseñada por una firma editorial seria que difunde cultura, para torcer el sentido hacia un mensaje irrespetuoso, ignorante y de imposición de verdad y homogeneidad.

Francamente la forma de este robo es bastante burda y torpe, por suerte para quienes nos oponemos a un mensaje que atenta contra la diversidad. No estoy segura que la mayor parte del público haya entendido qué querían decir. Pero lo que es importante, desde el punto de vista del respeto a las diversidades, es que el mensaje resumido en esas frases pretende combatir los logros que a nivel cultural y legislativo se han obtenido en la CDMX en los últimos años: el reconocimiento a los matrimonios igualitarios, el derecho a la adopción por parte de parejas homoparentales, el reconocimiento a las múltiples identidades sexo genéricas.

Desde luego que no son logros plenamente desarrollados, y aunque el mosaico demográfico en el Censo de 2010 –la medición nacional más exhaustiva- tiene todavía limitaciones para registrar esta diversidad, se empieza a perfilar que el modelo de familia nuclear, de padre y madre heterosexuales, con por lo menos dos hijos, que mucho tiempo fue el dominante en la estadística y en el imaginario social, se está desdibujando para dar paso a composiciones familiares más diversas y complejas, gracias a los avances legislativos y culturales mencionados, que también son producto del activismo social que los ha hecho posibles y que ha visibilizado esas múltiples realidades de los arreglos familiares.

Algunas de estas composiciones que se van visibilizando cada vez más son: parejas sin hijos de diversas edades, familias reconstituidas, familias homoparentales, familias unipersonales, familias uniparentales, familias extensas y las composiciones propias de más diversidades sexo genéricas.

El discurso conservador esgrime un “argumento” aparentemente científico: “biología es biología”, que alude a un supuesto estado “natural” de las identidades sexuales, de las familias y su composición; sin embargo, la misma ciencia ha demostrado que existen muchos factores que son determinantes o que contribuyen a la determinación del sexo de un individuo, y son esas mismas determinaciones biológicas múltiples que dan lugar a múltiples identidades sexo genéricas.[1]

Las diversidades son una realidad cultural que se niegan a reconocer. Esta no es solo una “diferencia de opiniones” (como diría falazmente Trump), la línea que divide esas posturas tiene del lado de las diversidades un respaldo científico, teórico, ético y de derechos humanos que está desarrollándose en los ámbitos académicos, políticos y sociales. El Laboratorio Nacional Diversidades UNAM-CONACyT es uno de estos. Es un reto para todos estos esfuerzos llegar a la población en general para sensibilizarla e informarla y frenar de este modo el predominio de la ignorancia y la intolerancia en las opiniones sobre estos temas.

 

* Adriana Segovia Urbano forma parte del Laboratorio Nacional Diversidades, cuyo objetivo principal es la producción de material académico (de investigación, de docencia y de divulgación) que analice las diversas formas de discriminación y violencias bajo una mirada interseccional. Es un posicionamiento urgente de la UNAM frente al endurecimiento de los radicalismos que generan xenofobia, misogina homofobiax, etc, sabiendo el papel que juegan las universidades en tanto motores de cambio nacional, más allá de sus contribuciones académicas fundamentales.

 

 

[1] Estas determinaciones son: 1) el sexo genético o cromosómico –xy o xx–; 2) el sexo gonadal (glándulas reproductivas sexuales) –testículos y ovarios–; 3) el sexo morfológico inter- no (determinado luego de los tres meses de gestación) –vesículas seminales, próstata o vagina,útero, trompas de Falopio–; 4) el sexo morfológico externo (genitales) –pene, escroto o clítoris, labios–; 5) el sexo hormonal –andrógenos y estrógenos–; 6) el sexo fenotípico (características sexuales secundarias) –pelo facial o en el pecho o senos–; 7) el sexo asignado y el género de crianza, y 8) la identidad sexual (ver Fausto-Sterling, 2000; Kessler, 1990; Dreger, 1998), en Saldivia Menajovsky (2016), Identidades invertidas, México, IIJurídicas-UNAM, p. 31