¿Cuánta inversión pública realizan los estados por cada peso que destinan al pago de su deuda?

Jorge Avila · 24 de abril de 2026

Por Aldo David Gómez Tapia

Aunque veamos lejos temas como el presupuesto de nuestro estado, detrás de cada peso asignado hay decisiones: financiar el funcionamiento del gobierno, invertir en infraestructura y cumplir con compromisos financieros. 

Sin embargo, no todas esas decisiones son completamente libres, pues los gobiernos enfrentan restricciones. Estos deben cubrir sus obligaciones, como el pago de la deuda, al mismo tiempo que financian su funcionamiento y la inversión pública. Por eso, ante limitaciones fiscales de la Federación, entender en qué gastan los gobiernos estatales es una pregunta que importa, y mucho.

¿Poco margen fiscal?

A nivel federal, los Pre-criterios Generales de Política Económica de 2027 confirman un panorama con numerosos retos por delante. Si bien la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) estima que México crecerá entre 1.8% y 2.8% en 2026, este rango es más optimista que el consenso del mercado, que ronda alrededor de 1.5%. Esto es relevante porque un menor crecimiento implica menores ingresos públicos. A esto se suma un entorno internacional lleno de incertidumbre, pues el conflicto por el Estrecho de Ormuz en Medio Oriente ha elevado los precios de energéticos y presionará la inflación, mientras que la política proteccionista comercial de Estados Unidos, que es el destino de más del 80% de nuestras exportaciones, añade volatilidad tras la imposición de aranceles a distintos países y el inicio del proceso de revisión del T-MEC

Por otra parte, aunque se planea una paulatina reducción del déficit público, el saldo de la deuda pública seguirá aumentando, alcanzando alrededor del 55% del PIB en 2027. Es decir, el país enfrentará un escenario con numerosos riesgos y posiblemente menos espacio para gastar, mientras la deuda sigue creciendo. 

Lo anterior afecta tanto al Gobierno Federal, como a los estados. Una menor recaudación, junto con presiones en los precios de energéticos y condiciones financieras más restrictivas, puede traducirse en menos transferencias federales.

Estas transferencias, principalmente participaciones y aportaciones, dependen en buena medida de la Recaudación Federal Participable, es decir, de los ingresos que la Federación comparte con las entidades. Cuando esta recaudación se desacelera, los recursos disponibles para financiar servicios como salud, educación o seguridad también pueden reducirse. En ese sentido, no solo es importante saber cuánto se invierte, sino también cómo se utilizan los recursos disponibles.

Por ello, desde México, ¿cómo vamos? presentamos el nuevo semáforo estatal de deuda pública que permite observar cómo los gobiernos locales asignan sus recursos. Es decir, cuánta inversión pública realiza un estado por cada peso que destina al pago de su deuda. 

Así, el semáforo MCV de deuda estatal es una guía para que los estados analicen sus prioridades de gasto, además de si requieren políticas públicas que les permitan ampliar sus recursos disponibles para invertir más. Al mismo tiempo, puede mostrar que algunos estados, incluso después de cubrir el costo financiero de su deuda, sí tienen margen para invertir. En esos casos, el reto es ajustar su estrategia de gasto, priorizando proyectos de infraestructura sin dejar de atender compromisos inevitables como la nómina.

En ese sentido, es necesario mencionar que la inversión pública no es cualquier gasto, pues financia proyectos con retorno financiero y social como carreteras, hospitales, transporte público y escuelas. Además, cuando se complementa con inversión privada, se convierte en un motor clave de crecimiento económico y generación de empleos de calidad.

En última instancia, la decisión real está en cómo asignar los recursos disponibles entre gasto corriente (como nómina, operación del gobierno y programas sociales) y gasto en inversión, pues, cuando el costo financiero de la deuda aumenta y absorbe una mayor proporción del presupuesto, el margen para invertir se reduce. En ese escenario, los gobiernos enfrentan una disyuntiva: ajustar su gasto, o bien, fortalecer sus ingresos para recuperar espacio fiscal.

El nuevo semáforo: cómo entenderlo y por qué importa

Frente a este contexto, este nuevo semáforo de México, ¿cómo vamos? hace visible una relación muy relevante: cuánta inversión pública realiza un estado por cada peso que destina al pago de su deuda. 

Así, el semáforo es verde si el estado invierte más de 1 peso por cada peso que paga de deuda. Amarillo, si invierte más de 0.5 y menos de 1 peso y, rojo, si invierte 0.5 pesos o menos. 

Este indicador ve cómo se asignan los flujos en el presente, pues, en la práctica, mientras algunos estados destinan más recursos a inversión que al pago de su deuda, otros asignan una mayor proporción a cubrir sus compromisos financieros. Esto importa porque estas diferencias se pueden traducir en mejores servicios públicos, mayor crecimiento regional y más oportunidades para las personas

Como muestra el mapa del semáforo, en 2024 hubo estados que destinaron varios pesos a inversión por cada peso de deuda, como Puebla o San Luis Potosí, mientras que otros, como Quintana Roo y Colima, enfrentaron una situación muy distinta, donde esta relación fue cercana a cero. Es decir, en estos estados el pago de la deuda absorbió la mayor proporción de sus recursos, limitando las oportunidades para invertir e impulsar el crecimiento.

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Sin embargo, el problema no es únicamente de decisiones de gasto. En México, los estados dependen fuertemente de la Federación, pues 8 de cada 10 pesos de sus ingresos provienen de transferencias federales. Esto significa que su capacidad de inversión está directamente ligada al desempeño de la economía nacional. En un contexto donde el crecimiento podría ser menor al esperado y persisten riesgos externos, los recursos disponibles para invertir en los estados podrían reducirse. 

Por ello, el reto para las entidades es evitar que el peso del pago de la deuda desplace la inversión pública. Impulsar la inversión pública, al tiempo que se complementa con la privada, no solo es necesario, sino indispensable. 

Iniciativas como el Plan México, que buscan detonar proyectos de infraestructura en sectores estratégicos como energía, transporte, agua y salud, apuntan en esa dirección. No obstante, la forma en que los estados distribuyen su presupuesto entre inversión y pago de deuda seguirá siendo determinante para el crecimiento regional y el bienestar de las personas. Bajo este panorama, el semáforo de inversión y deuda hace visibles las diferencias y permite saberlo de forma clara y sencilla. 

Entonces, ¿estamos invirtiendo lo suficiente para crecer o cada vez tenemos menos margen para hacerlo?

Conoce el nuevo semáforo de MCV que revela cómo asignan sus recursos los estados aquí.

* Aldo David Gómez Tapia (@aldogomez_ta) es estudiante de último semestre de las licenciaturas en Economía y en Ciencia Política, con área de concentración en Política Económica por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Actualmente, se desempeña como Analista en México, ¿cómo vamos?

@aldogomez_ta