blogeditor · 3 de diciembre de 2020
De Argentina a Cannes
La gente de protocolo tenía la orden de pararnos. Empezamos a cantar desde la entrada, pero cuando llegamos al inicio de la alfombra roja en el Festival Internacional de Cine de Cannes, la cantidad de personas y el efecto que se generaba cuando avanzábamos hizo que nos dejaran pasar. Así fue como un grupo de activistas feministas de Argentina, vestidas de gala, hicimos una marcha en la alfombra roja. Llevábamos una bandera que pedía justicia por Ana María Acevedo, una joven muerta porque no le quisieron practicar un aborto, pañuelos verdes, un vestido bordado con la consigna de aborto legal, seguro y gratuito, y hasta un megáfono miniatura a través del cual una de las compañeras gritaba las consignas.
Llegamos hasta allí acompañando a Juan Solanas, director del documental Que sea ley sobre la situación del aborto y la lucha por su legalización en Argentina, y que se presentaba por primera vez. Fuimos decididas a generar un hecho político que nos permitiera volver a colocar en la agenda pública el debate por el derecho al aborto. Y lo logramos. Por la intervención que realizamos, Que sea ley fue el documental que tuvo, de todas las películas presentadas en el festival de Cannes, mayor cobertura en los medios. The New York Times, Le Monde Diplomatique, Washington Post y la BBC, entre otros cientos de medios de muchas partes del mundo, contaron la noticia de que un grupo de activistas ingresaron por la alfombra roja de Cannes denunciando que en la mayor parte de América Latina y el Caribe el aborto sigue siendo un delito, lo cual causa miles de muertes de mujeres y personas con capacidad de gestar.
El mismo día pero en la mañana, una compañera había logrado que Penélope Cruz y Pedro Almodóvar, quienes estaban presentando su película en el festival, se tomaran fotos con nuestros pañuelos verdes dando su apoyo a la causa.
Esta ha sido una más de las tantas formas creativas con que el feminismo ha buscado a lo largo de la historia abrirse paso y visibilizar las injusticias.
De Cannes a México
De las 320 millones de mujeres que viven en Latinoamérica, sólo el 8 por ciento puede interrumpir libremente su embarazo. Cada semana una mujer muere por aborto clandestino. Esa frase da comienzo al documental Que sea ley, que recoge los desgarradores testimonios de mujeres que tuvieron que someterse a prácticas clandestinas. Cuenta las historias de mujeres que murieron porque no les quisieron realizar un aborto seguro, y el caso de Belén, que estuvo presa por abortar.
El documental también trae a México un fragmento de la experiencia argentina en la lucha por la legalización del aborto. Una experiencia que ha trascendido fronteras, que ha inspirado a mujeres y adolescentes de toda la región latinoamericana, una marea verde que ha inundado calles, festivales, congresos y otros espacios públicos.
El documental nos recuerda que el aborto es un asunto de salud pública y de justicia social, que es una realidad que ocurre, sea legal o no, en Argentina, en México y en cualquier país, en una multiplicidad de circunstancias. Nos recuerda que las mujeres, niñas y familias más afectadas por el aborto inseguro y por leyes que criminalizan son aquellas que viven en situaciones de pobreza y vulnerabilidad. Nos recuerda que las mujeres católicas abortan, y que se puede ser creyente y defender este derecho en plena libertad de conciencia (desde la sociedad civil, desde los congresos y desde los servicios de salud), así como desde una ética pública laica.
En México, la posibilidad de ejercer el derecho al aborto está definida, entre otras cosas, por el lugar en el que nos toca vivir: sólo en la Ciudad de México y en Oaxaca es legal el aborto voluntario hasta las 12 semanas de gestación. La única causal de aborto que es legal en todo el país es la violación y, aún así, las mujeres y niñas sobrevivientes enfrentan múltiples barreras para acceder a los servicios. El resto de las causales -incluso cuando el embarazo pone en riesgo la vida o la salud- varían dependiendo del estado.
Legalizar el aborto amplía libertades y protege la vida de mujeres y niñas. Es una deuda de la democracia dar reflexiones y debates abiertos sobre el tema, se necesita legislar para las realidades de todas. Por eso, hasta que se convierta en ley, seguiremos trabajando, aquí y en todos los rincones, para que las maternidades sean deseadas y libres, y para que ninguna una mujer tenga que enfrentar un embarazo forzado.
* Paula Sánchez-Mejorada (@Paula_smi) y Lola Guerra (@lolaguerraev) son co-directoras de Católicas por el Derecho a Decidir México (@CDDMexico), Lola fue además integrante de Católicas por el Derecho a Decidir en Argentina y de la Campaña nacional por el derecho al aborto, legal, seguro y gratuito cuando se dio la discusión de la legalización del aborto en 2018.