Cuando la escuela se queda sola

Redacción Animal Político · 11 de abril de 2025

Cuando la escuela se queda sola

Son las 7 de la mañana del lunes 28 de abril. La maestra Clara llega temprano a la primaria “Miguel Hidalgo” con la intención de preparar el regreso a clases después de las vacaciones. Al abrir el portón, lo primero que encuentra es el aula de computación vacía; los cables de luz arrancados; los baños sin inodoros y los cristales rotos. La escuela fue vandalizada y no es la primera vez.

Esta imagen no es un hecho futurista, puede suceder en cualquier escuela del país, en cualquier municipio, y lo segundo que pasará es que la maestra Clara avisará a las autoridades, pedirá a las madres y los padres de familia no llevar a sus hijos a la escuela, pues no hay condiciones para brindar el servicio. Además, deberá levantar un acta ante el Ministerio Público, después de hacer el recuento de los daños, y comenzará -de nueva cuenta- las gestiones para reponer los cristales, los inodoros, el equipo de cómputo y el cableado de la instalación eléctrica. Ella sabe que la reposición será lenta, que sus estudiantes no podrán ir a la escuela mientras no haya al menos sanitarios y luz eléctrica. También sabe que los días serán largos por los trámites y deberá solicitar el apoyo de las madres y los padres de familia.

¿Cómo lo sabemos?

A través del Observatorio Educativo en los Medios de Mexicanos Primero damos seguimiento a las noticias relacionadas con el robo y saqueo de las escuelas. En los últimos 10 meses se contabiliza, en promedio, 1 nota por semana relacionada con el robo de alguna escuela.

Por ejemplo, en Sonora, la Secretaría de Educación y Cultura reportó más de 520 robos en planteles escolares durante 2024, lo que ha representado un gasto no contemplado de 33 millones de pesos, solo para reponer lo perdido o reparar los daños (Proyecto Puente, 18/11/2024).

En Colima, los saqueos llegaron a tal punto que algunas escuelas no pudieron retomar las clases presenciales después de las vacaciones de diciembre. “No va a haber clases ni jueves ni viernes hasta nuevo aviso porque les robaron nuevamente el cableado de la luz”, declaró una madre de familia en enero de este año. La escuela primaria Miguel Álvarez García, entre otras, fue blanco de estos ataques (N+ Noticias, 07/01/2025).

Lizeth Cedeño Grijalva, directora de la escuela, así lo relata: “Fuimos afectados nuevamente por los maleantes del estado y me volvieron a robar el cableado, me dañaron algunas de las chapas de la escuela y también las partes de arriba de los aires acondicionados, me perforaron algunas partes de la malla perimetral del plantel, volvieron a romper los registros”.

Algo similar ocurrió en Culiacán, donde la escuela primaria “Juan Escutia” fue robada cuatro veces desde diciembre, hasta quedar completamente a oscuras. “Nos robaron todo el cableado, todas las pastillas y no tenemos luz eléctrica en la escuela”, denunciaron padres de familia (El Diario de Sonora, 02/04/2025).

Las cifras preocupan. En Durango se estima que el 30 % de las escuelas han sido afectadas por robos o actos vandálicos, de acuerdo con un reporte citado en la propuesta legislativa del diputado Octavio Ulises Adame (El Siglo de Durango, 22/03/2025). Y en Puebla, durante los últimos tres años se han registrado más de 60 robos en escuelas públicas, principalmente en la capital del estado (El Sol de Puebla, 06/03/2025), mientras que en la Ciudad de México todos los días hay un robo a una escuela (N+ 25/08/2024).

En Rosarito, Baja California, cinco escuelas fueron saqueadas en solo dos semanas, sumando un total de 17 robos en lo que va del ciclo escolar (El Imparcial, 29/11/2024). Y en Toluca, los ladrones se llevaron computadoras, tanques de gas, e incluso utensilios de cocina de una primaria pública (El Sol de Toluca, 10/02/2025).

En Tamaulipas, la Telesecundaria “Luis Puebla y Cuadra” en el ejido Loma Alta de Ciudad Victoria, ha sido catalogada como “la más robada del país”, porque se contabilizan 105 registros por robo al plantel a lo largo de los años, sin que se hayan tomado medidas al respecto.

Por eso, en Mexicanos Primero lanzamos la campaña #ÉchaleUnOjoATuEscuela en julio pasado para cada periodo vacacional. Queremos hacer un llamado a madres y padres de familia, docentes, autoridades educativas y vecinos para cuidar juntas y juntos las escuelas durante las vacaciones.

Porque una escuela vacía no debería significar una escuela desprotegida.

La Ley General de Educación establece que “los planteles educativos constituyen un espacio fundamental para el proceso de enseñanza aprendizaje, donde se presta el servicio público de educación por parte del Estado…” y que además, forman parte del Sistema Educativo Nacional que encabeza la Secretaría de Educación Pública federal.

Sin embargo, ante la falta de una política nacional para prevenir daños a las escuelas mientras permanecen cerradas, el esfuerzo para proteger los planteles es desigual en las entidades federativas.

Hemos contabilizado tan solo 10 estados con programas para cuidar las escuelas en vacaciones: Baja California con el programa “Vigilando nuestras escuelas en Vacaciones”; Campeche, “En vacaciones las escuelas también son de todos”; en Durango “Cuidemos el Valor de la Escuela”; Estado de México, “Escuela Segura en Vacaciones”; Jalisco, “Escuelas Seguras”, San Luis Potosí, “Truchas con mi escuela”; Nuevo León, “La escuela es nuestra y hay que cuidarla”; Sinaloa, “La escuela es de todos”; Sonora, “Trucha con mi escuela”; Tlaxcala, “En vacaciones, la escuela también es nuestra”.

También hay acciones puntales por parte de algunas entidades para guardar los materiales educativos en las bodegas de la secretaría de Educación local, como el caso de Coahuila, o la puesta en acción de estrategias a través de grupos de WhatsApp y rondines en las escuelas con docentes, madres y padres de familia, así como las autoridades de seguridad local, como es el caso de Cuautla, Morelos, y León, Guanajuato.

La SEP, como cabeza del Sistema Educativo Nacional, ha sido omisa en delimitar su propia responsabilidad en la materia, lo que genera un vacío tanto legal como de política pública, dado que la Ley General de Educación no establece de quién es la responsabilidad garantizar la seguridad de los planteles escolares, sus bienes y materiales escolares. Pero tampoco existe una política de coordinación con los tres órdenes de gobierno y las distintas instancias en materia de seguridad pública para cumplir lo que establece el artículo tercero constitucional: “Los planteles educativos constituyen un espacio fundamental para el proceso de enseñanza aprendizaje. El Estado garantizará que los materiales didácticos, la infraestructura educativa, su mantenimiento y las condiciones del entorno, sean idóneos y contribuyan a los fines de la educación”.

Mientras tanto, la pregunta es: ¿qué sí podemos hacer?

  • Observar. Si ves personas merodeando una escuela vacía, repórtalo de inmediato.
  • Prevenir. Si notas que no hay alumbrado público o que la reja de la escuela está abierta, notifícalo a las autoridades.
  • Comunicar. Si eres docente o parte del comité escolar, mantente en contacto con tu comunidad para compartir alertas o avisos.

Cuidar las escuelas es respetar el derecho a aprender de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

* Sonia del valle (@lamalaeducacion) es directora de Comunicación Educativa en Mexicanos Primero (@Mexicanos1o).