Manuel J. Molano · 23 de marzo de 2012
Juan Gabriel es un romántico. Los mexicanos también lo somos. El divo de Juárez en famosa melodía de su inspiración, cantó que cuando está en el campo, su vida cambia. La neta, es exactamente al revés. Si te quedas en el campo, te mueres de hambre. Las posibilidades de que tu economía mejore son remotas. No lo digo de habladas. Intenté vivir en el México rural en algún momento de mi vida (aunque no de la actividad agrícola, pero sí compitiendo por mano de obra, energía y capital con ella) y francamente me hubiera ido mejor si me hubiera quedado en el DF. Hice un posgrado en economía agrícola con la idea romántica de que así sacaríamos a mucha gente de la pobreza. Le dediqué tiempo a trabajar en la burocracia agrícola mexicana. Francamente tengo un relativo desencanto con nuestro manejo de lo rural porque lo hemos convertido en una trampa de pobreza.
La urbanización es un fenómeno necesario para el desarrollo. Es imposible que los países se desarrollen a menos que se urbanicen. Esto es algo que está viviendo China, México, Colombia, Perú y otros países de América Latina y Asia. Estados Unidos lo vivió después de la segunda guerra mundial. Un contraejemplo es Europa – pero la vida rural en los países europeos es bastante urbana, por el acceso a los servicios públicos, la cercanía a ciudades, las telecomunicaciones y la conectividad de transporte que tienen las ciudades del viejo continente.
En el caso mexicano, ser urbano da entrada a las personas a mejores ingresos. Si en un mapa pintamos una línea de la Colonia del Valle en el Distrito Federal, hasta Texcoco en el Estado de México, y preguntamos el ingreso por habitante a lo largo de esa línea, veremos que van de 26 mil pesos en Texcoco a más de 400 mil en la Colonia del Valle. En todos los lugares intermedios de la ruta, habrá varianza en los ingresos, pero indefectiblemente serán menores por el rumbo de Texcoco y mayores al acercarnos a la Colonia del Valle.
¿Qué dicen los candidatos respecto al campo, la ciudad y la pobreza? Mucho pero no tanto. Nada coherente que coordine las tres cosas, porque para ellos son clientelas electorales diferentes, no parte de un sistema completo. En el caso de @JosefinaVM y @EPN no dicen nada nuevo. Algunos colegas en las ciencias sociales coinciden conmigo en que pareciera que hay esta necesidad de mantener a los pobres pobres, al menos como segmento rentable en las urnas. Esta relación asistencial estado-pobres rurales es algo que, en el imaginario de @JosefinaVM, @EPN y @lopezobrador_ , parecería que hay que perpetuar, al menos en términos de vínculos clientelas.
En el caso de @EPN, es interesantísimo ver que en una parte de su libro “México, la gran esperanza”, el político mexiquense señala a la pobreza como el problema más grave de México, y en otra parte lanza loas y alabanzas a “Clasemediero“, libro y artículos de análisis de Luis De La Calle (@eledece) y Luis Rubio (@lrubiof, @CIDAC) respecto al surgimiento y predominio de las clases medias en México. (Por cierto, hay un excelente artículo sobre la corriente clasemediera aquí: aquí.) También @esquivelgerardo había escrito sobre este tema, y creo que en Animal Político. Quizás hay una contradicción evidente. Es claro que hay pobres y clase media en México, y que conviven. Pero lo que no puede estar pasando es que estén creciendo ambas por arriba de la tasa de crecimiento poblacional. Si cada vez hay más pobres, entonces cada vez hay menos clase media, y viceversa.
Este tema de las clases medias es algo que también AMLO tiene que pensar seriamente. El artículo del Washington Post dice que las clases medias le dieron el margen de ganancia estrecho en las elecciones de 2006 al actual Presidente Felipe Calderón (@FelipeCalderon). Esto implica que AMLO está leyendo un país que se está desdibujando – el de masas empobrecidas sin ninguna oportunidad. Si ya somos un país de clases medias, entonces el candidato de la izquierda tendría que cambiar radicalmente su discurso, más allá de la reconciliación amorosa. @lopezobrador_ tampoco dice nada nuevo respecto al tema de los pobres y el campo – siempre hay una gran conspiración, un gran latrocinio coordinado desde el Estado y con una mafia detrás en contra de los desfavorecidos, un infinito juego de suma cero o negativa. A @lopezobrador_ se le confunde la pobreza y la distribución del ingreso, y definitivamente ni piensa en el crecimiento para resolver la pobreza. Sin embargo, me llamó la atención que la propuesta para el sector agropecuario de AMLO está relativamente bien formada, al menos a juzgar por el libro “Un nuevo proyecto de nación”, que definitivamente él no escribió pero que hicieron sus cercanos. Ya escribiré sobre eso después. Su embate antimonopólico quizás es la mejor herramienta de combate a la pobreza, pero como no está dispuesto a abrir a la competencia los monopolios del sector público, pues quizás su alcance sea limitado.
@JosefinaVM en alguna parte de la plataforma del partido dijo que hay que profundizar los esquemas de pago por servicios ambientales a las comunidades rurales que cuidan el bosque. Ahí hay la semilla de una idea, pero todavía incipiente e incompleta. Esto no va a dar soluciones para elevar la productividad de muchísima gente que está todavía en el área gris entre el campo y las ciudades.
El libro de @EPN compara las cifras de pobreza patrimonial con quien sabe qué cifras de pobreza en países latinoamericanos, y acaba concluyendo que en México la pobreza ha crecido más que en el resto de América Latina. Me cuesta mucho trabajo creer eso – pero todavía me falta hacer números para ilustrar el punto. Quizás sea imposible hacerlos porque las cifras de pobreza no son muy comparables.
A través de Wolfram Alpha, una herramienta desarrollada por Wolfram, Inc, la empresa de Stephen Wolfram, medalla Fields, niño prodigio británico, y científico brillante, podemos ver un mapa hemisférico de desigualdad a través del índice de Gini. Si fuera cero seríamos los más iguales. Si vale uno, somos los más desiguales. En esta muestra americana que incluye a los Estados Unidos, ahí andamos a media tabla. Colombia y Brasil son más desiguales que nosotros. Pero desigualdad no es pobreza. Voy por un café.
Regreso con la cabeza fría y digo: un punto para @EPN. Me percaté que podemos hacer algo parecido a lo que hicimos con la distribución del ingreso, para las cifras de pobreza, aunque no son estrictamente comparables. Sí comparamos cifras de pobreza respecto a la línea de pobreza de cada país, lo que obtenemos es que México tiene 47.4% de población abajo de la línea de pobreza definida nacionalmente. Es posible que nuestra línea de pobreza sea muy alta – pero aún así, eso implica que nuestra expectativa respecto a los pobres es que podemos resolver sus problemas, y que no estamos cumpliendo con nuestras expectativas. También implica que en el hemisferio, no podemos cumplir con nuestra meta.
¿Cuál es la línea de pobreza nacional? Quien sabe. Yo ya me confundí con la medición multidimensional del @coneval. Aunque entiendo que no hay que medir nada más ingresos porque eso no captura la totalidad del fenómeno de ser pobre, francamente creo que ayudaría que se siguiera calculando la pobreza de ingresos solamente para efectos de comparación. ¿Cuántos pobres hay? Bajo nuestra línea nacional etérea pero autodefinida, autoinfligida y autoflagelada, 52.4 millones, si lo calculamos con la herramienta de Wolfram Alpha. Coincide con la cifra mediática y con lo que dice @EPN – pero quizás estamos considerando como pobres a algunos de los clasemedieros de @eledece y @lrubiof.
Volvamos a lo rural. Si la memoria no me falla, hay entre 20 y 25 millones de personas en comunidades de 2,500 o menos habitantes, y esa es nuestra definición oficial de población rural. Si las cifras anteriores no nos espantan, esto implica que en el campo están entre el 38 y el 47% de los pobres de México.¿No valdría la pena acercarlos a donde está el desarrollo? ¿No haría sentido que no estuvieran aislados de la sociedad?
¿Cómo podemos acomodarlos en nuestras ciudades? La realidad es que ni siquiera nos hacemos la pregunta. Algunos programas locales, como el de ciudades rurales de Chiapas, todavía son incipientes.
De todos los candidatos, nadie parece hacer referencia al hecho de que la mejor cura a la pobreza es el crecimiento económico. Bueno, quizás sí lo dice @g_quadri . Y el crecimiento económico exponencial, a la coreana, no se va a dar en el campo. Se va a dar en otros sectores. @g_quadri está diciendo cosas inteligentes en el tema de pobreza y crecimiento urbano. Sus planteamientos buscan una urbanización lo más rápida posible de México. En el desayuno del que hablé en mi entrada anterior del blog, dijo que hay que incentivar una migración acelerada a las ciudades. Estoy totalmente de acuerdo, aunque no creo que el modelo de incorporación actual – invasión de terrenos y construcción de casas financiadas vía INFONAVIT en las orillas de las megalópolis urbanas – sea el modelo ideal. Si los datos con los que está trabajando Wolfram Alpha son correctos, buena parte de nuestra pobreza es urbana (39.8%, en el lugar 87 del planeta) y en nuestra muestra de países pareciera que somos los más altos en ese rubro.
McKinsey&Co se ha metido a estudiar en serio el tema del crecimiento económico en las ciudades, y concluyen en alguna parte que la tasa de crecimiento de las megalópolis no es muy distinto al de los países que las hospedan. Los datos que IMCO (@IMCOMX) publicará al respecto en los próximos meses parecen indicar que a las megalópolis sí les va mejor, pero también creo que es posible que las economías de proximidad o aglomeración se agoten en cierta escala de ciudad. Yo creo en las ciudades intermedias, por el Bogotá y el Puebla de mi infancia y mis amores, pero todavía la evidencia es frágil porque medir el PIB a nivel ciudad no es fácil.
La dispersión poblacional explica buena parte de las complicaciones que tenemos como país para llevar servicios, escuelas, transporte, telecomunicaciones, abastos y todo lo demás a la población. Concentrémonos. Como dice @g_quadri, acabemos con la ficción de que somos un país rural. No lo somos ni creo que nunca más lo seremos.
En otra entrada de blog, diré un poco más qué habría que hacer con el campo mexicano. Pero esperar que la gente que ahí vive salga de la pobreza si seguimos ejecutando las mismas políticas públicas para ellos, es esperar que sangren las piedras. blogoff