blogeditor · 3 de septiembre de 2012
A Javier Jileta,
Porque aún sin conocerlo
su carta de presentación es
la genialidad.
“El tiempo y el gigante del tiempo,
Digamos el tiempo, el mero tiempo, el mero aire:
Una abstracción sangrada, como un hombre por el pensamiento”
Paul Celan.
Las Universidades están mutando de centros de impartición de educación a plataformas que abandonan el sistema de educación vertical para concentrar y atraer creatividad: No es el alumno quien ya la busca, sino el creativo quien le crea prestigio.
La evangelización del talento es un asunto estratégico para las escuelas de prestigio del mundo. Las Universidades valiéndose de la tecnología están empezando a encontrar a los genios rechazados de los salones de clases reales llevándolos a las aulas virtuales gratuitas de un blog.
Al tiempo, no es en los suntuosos salones de Oxford o Stanford donde se gesta la creatividad que transformará la vida de las ciudades en los próximos años sino en laboratorios virtuales trasnacionales con look&feel creativo que al final de todo ello verá impactar al urbanismo inteligente por la era digital.
El curso en inteligencia artificial, CS221, de la Universidad de Stanford fue ofrecido en el otoño de 2011 de forma gratuita y en línea, atrayendo 160,000 estudiantes registrados de todo el mundo, desde Azerbaiyán, Corea del Sur y Nueva Zelanda e incluso Irán.
El curso fue traducido a 44 idiomas de forma voluntaria. Comenzaba así a operar el “Laboratorio de Inteligencia Artificial” de Palo Alto en California; no con programas convencionales de atracción de estudiantes sino con una eficiente campaña de marketing viral digital para atraer el talento global que usa la plataforma virtual para encontrar espacios de desarrollo creativo al tiempo que le permita abatir o disminuir al máximo los costos de educación y de la movilidad real.
El curso, fue uno de tres ofrecidos como un experimento por el departamento de Ciencias de la Computación de Stanford con la finalidad de expandir el conocimiento y la capacidad técnica al mundo entero.
El salón virtual de clases era un tanto extraño, no tanto por el ya espacio virtual adaptado a la pantalla de un Ipad o una PC sino porque habían desde egresados de preparatorias, fresh-outs de Universidades, hasta Doctores en Ciencias o jubilados de la tercera edad.
Los instructores fueron dos de los expertos más conocidos en la temática de inteligencia artificial. Aunque los estudiantes sabían que no obtendrían créditos ni notas de parte de la Universidad de Stanford, 20,000 provenientes de 190 países terminaron el curso exitosamente recibiendo un “certificado” de los tutores Sebastian Thrun y Peter Norvig por haberlo realizado.
El resultado concreto del laboratorio: crear el primer vehículo autónomo que ganó el premio Darpa Grand Challenge consistente en 2 millones de dólares y la bursatilización de la patente por Volkswagen con su modelo Touareg.
Eso es otro tiro de precisión de los que hablo en mi cuenta de twitter @simonlevyd, como ejemplo para transitar a la economía del conocimiento en México entendiendo que son los motivadores virtuales los que inician la migración de generaciones creativas a nuestras ciudades.
Si este curso pudo impartirse en Irán, -gracias a la virtualidad y la creatividad-, desafiando sus fronteras geográficas y virtuales, donde por cierto, YouTube está bloqueado, en México estas técnicas, pueden ir de a poco, lastimando eficazmente las dinámicas atávicas de quienes ostentan el monopolio de la educación pública.
Algunos otros ejemplos están en el Udacity un startup de los autores de CS221 que ofrece cursos similares gratuitos y en línea. EdX, una de las propuestas más recientes en esta línea, es un joint venture partnership (asociación) entre el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y Harvard University para ofrecer educación en línea a millones de personas alrededor del mundo.
Los cursos Abiertos y en Línea (Open Online Courses (OOC) arrancan con fuerza desde el 2008, con un número masivo de estudiantes han significado en los últimos años un desarrollo importante para la educación en línea.
La nueva pedagogía virtual, traslada la equidad de un valor a una realidad asequible; utiliza los principios del conectivismo: la autonomía, diversidad, apertura e interactividad todo ello hacia un propósito concreto y que engendre la creación de conocimiento.
Otros ejemplos también lo evidencian: Udemy, es el nombre de una aplicación que permite crear en muy poco tiempo cursos en Internet con vídeos, blogs, presentaciones o cualquier tipo de contenido que tengamos para la formación.
Además, permite gestionar los contactos con los alumnos haciendo que el mundo de la capacitación a distancia cree un mercado del cambalacheo del conocimiento: todos tienen algo que aprender, y muchos están dispuestos o quieren enseñar.
George Siemens, padre del conectivismo, motivado por las evidentes limitaciones de las actualmente vigentes teorías de aprendizaje: conductismo, cognitivismo y constructivismo, busca interpretar y explicar el efecto que la tecnología tiene sobre la manera en que actualmente vivimos, nos relacionamos, nos comunicamos y, por ende, creamos conocimiento.
Ya la semana anterior, relaté en mi nota “Urbanismo Progresista” las posibilidades para crear ciudades compactas y estoy cierto que es el conectivismo una de las formas más creativas para propiciar un urbanismo inteligente.
Con él, se atrae el talento sin importar el lugar o la distancia; alivia en parte la movilidad física de una ciudad –que mucho de sus causas se deben a actividades de la educación- se realice con eficacia aliviando en mucho los flujos de traslados urbanos cotidianos.
El conectivismo educativo con sus efectos multiplicadores y secuelas, permitirá no solo replantear la necesidad de trasladarnos y ubicarnos físicamente en edificios; las nuevas aulas virtuales podrán llevarnos a formar nuevos patrones de movilidad para aliviar las fluctuaciones que impiden formar un tejido urbano coherente, así como el papel de la vía pública, los estacionamientos y los espacios públicos.
El Urbanista Nikos A. Salingaros afirma que “La dispersión suburbana se ha convertido en una “máquina” autogeneradora que hace realidad sus propias ambiciones, que produce una cantidad ingente de movimiento mecánico, pero que no es propicia para las acciones y las necesidades humanas naturales.”
Mercados públicos convertidos en laboratorios creativos conectados con wifi, no serán en poco tiempo más sueños guajiros, porque jóvenes que son rechazados de los salones de clases reales, podrán utilizar esos espacios (con creatividad gubernamental) materializando su pasión para aprender desde la distancia de un laboratorio hospedado en esos mercados -antaño solamente de comida- como espacios donde se concentra y nace la genialidad.
Este es otro ejemplo, de lo que hace una economía progresista.
Por ello, cada vez más –percibo- que la creación del conocimiento, de la cultura, parte de ese retrato de conciencias y creencias, que se sublevan frente a la información para crear conocimiento, dando así sentido al arrendamiento del espacio-tiempo que disponemos cuando traspasamos la retrospectiva de la relatividad de los momentos para trascender a la época que vivimos.