blogeditor · 10 de marzo de 2011

La vieja factura volvió a mis manos, había borrado por completo de mi memoria. Las mudanzas a veces nos arrojan al rostro oportunos objetos destinados al –no olvido- como es el caso de este peculiar documento que evidencia que pagué la friolera de 427 euros por mi estancia de cuatro días y tres noches en París del 15 al 19 de septiembre del año 2009 en el Hotel Maxim Quartier Latin. Pocos lugares en este mundo tienen un significado tan punzante en mi vida como ese precioso hotel enclavado en el corazón del bullicioso barrio latino parisino. Llegué a él por casualidad y al paso del tiempo, se ha convertido en un guiño emocional persistente.
Durante algunos días no supe a bien, qué hacer con ella hasta que el pasado lunes, se me ocurrió el ocioso ejercicio lúdico de subirla a mi Facebook con la siguiente nota al calce: “Adivine usted, qué pasó aquí”
El resultado fue variopinto. Mis contactos construyeron historias en torno a las múltiples posibilidades que ofrecía el documento de marras. Quisiera compartir algunas de ellas:
Julian Pensamiento Mtz ¡¡A la madre…!! No sé francés ¬¬
Emilio Garza Te quedaste 4 noches en la habitación 301 y sólo desayunaste 3 veces? Y te salió bastante carito…
Emilio Garza Llegaste el jueves 15 de octubre al Hotel Maxim Quartier Latin, y como ya era tarde dijiste “está caro, pero que chingaos, me lo merezco”. al día siguiente te levantaste tempra, pasaste al comedor y desayunaste. en la mesa de enfrente viste a un cabrón súper guapo, pero le eras indiferente. cuando regresabas a tu cuarto por tu cámara, te diste cuenta que el guapetón estaba en el cuarto de al lado. ese día caminaste como loquita por champs elysse; partiste desde el arco del triunfo y llegaste hasta la torre eiffel. cuando regresaste al hotel a eso de las 11 pm, te volviste a topar con Mr. Handsome y decidiste meterlo a tu cuarto y no dejarlo salir hasta el domingo 19, pero eso si, no lo dejaste sin desayunar, para que no perdiera la condición. Y esos tres días no dejaba de pasar por tu cabez : “siempre me quedará París”. THE END.
Antonio Tadeo Fregoso mmm… que por el galán hubo una “grande nuit” misma que terminó después del petit dejeuner del 18?
Antonio Tadeo Fregoso jajaj ok, echemosle seso…veo un “Mrs.” eso puede indicar que cuando la dama se presentó a la recepción no iba sola
América Pacheco ¡Exacto! no llegó sola . . incluso, nisiquiera se regsitró. “alguien” lo hizo por ella . .
Dalia Perkulis Me doy
Emilio Garza Ok, corrijo mi error, y agrego. Desde niña siempre le agarraste tirria a Napoleón (Bonaparte, no confundir con José María [aunque también te cagaba este último]), pensabas que era muy mamón con su caballo blanco y su chaleco sin mangas, y en general a los franceses. y cuando viste al Mr. Mister y dadas las fechas nacionales, tu cerebro no dejo pasar la oportunidad de recordártelo y de envalentonarte para que dieras de gritos independentistas con el susodicho
Diana Solòrzano …bueno parece el clàsico Bed and Breakfast…carito el cuarto, barato el desayuno, me encantarìa saber dos cosas: a que horas desayunaban y que incluìa el desayuno…en cuanto sepa estas dos cosas, puedo seguir el cuento…
Salvador Mayorga Me comuniqué a www.hotelmaxim.fr y pregunté por los sucesos de esos días. Me respondieron que si me decían me tendrían que matar. No insistí.
Alicia Alarcon Molleda nontiendo…neta… sobrepasa mi IQ… Todo por ver seguido Ventaneando…
Eduardo Limón Ya me hice bolaaas!!!
Jorge Cazares fue un secuestro de cuatro dias, como escenario: hotel modesto pero agradable- dias de lluvia- buen desayuno – dos person@s = sindrome de estocolmo. y al final se confunde a la victima y a la victimaria
Entonces llegó el comentario de Luis . . .
Luis González de Alba Falta el petit dejeuner del último día…
Mutis. SÍ, hubo una pareja que no pudo despedirse ese sábado diecinueve de septiembre del 2009. El desayuno acordado no pudo cumplirse, tampoco ese viaje a Barcelona. El vuelo de las 13:00 hrs del aeropuerto de Orly despegó con un asiento vacío y con Leonard Cohen cantando (algo sobre cartas del pasado y mensajes sin respuesta) en ese ipod.
Los recuerdos que tanto se resisten a marcharse golpearon la memoria con fuerza. Habitación 301. Metro C. Daunbenton. Rue Censier. . .Después de algún tiempo, pensé que había sido suficiente de ejercicios de libre interpretación e inocente creación literaria entre amigos.
Pero llegó el comentario del querido Giu Seppe:
Giu Seppe No. Ese día no desayunaron porque todavía quedaba una botella de Taittinger, porque sus zapatos brillaban como los ojos de un Mesías, porque la ropa sucia fue más cómoda, porque le presumió su armónica, porque había fallecido un dictador en Angola, porque los tilos intoxican, porque sí.
Porque sí. . . .
Gracias a Giu Seppe la historia tuvo un final cargado de poesía y esperanza. La pareja protagonista de este cuento sin sentido y final alternativo no volvió a verse ese año, un muy lamentable accidente del destino los colocó en senderos opuestos, pero los mantiene unidos más que nunca por el amor y el recuerdo. Si pudiera incluir tardía propina a la factura, le agregaría el 25%, ya que fueron días esplendorosos, felices, los más felices del 2009. No hubo un cuarto desayuno; probablemente algún día la vida los ponga a mano y puedan cerrar esa vieja herida viéndose a los ojos en alguna de esas mesas del encantador y soleado desayunador del hotel. Tal vez, ambos discutan sobre quién pagará la cuenta y quizá, la nota de consumo tenga cierta semejanza a esta: Ella café, él té helado. Como en los viejos tiempos.
Epílogo:
En el mes de marzo de 2010, hice viaje relámpago a París. Sin dudarlo, reservé en el mismo hotel. Me registré sin la ayuda de nadie. El sonriente recepcionista se dirigió a mí entregándome las llaves:
-Votre chambre est de 301, Madmoiselle.
Lo miré largamente sin mover un sólo músculo del rostro. Tomé las llaves sin contestar y subí el ascensor hasta el tercer piso. Abrí la puerta y por primera vez en ese día, esbocé la primera sonrisa cuando abrí lentamente la puerta de la habitación 301.
*Ticket cortesía de Sépànd Danesh.