Redacción Animal Político · 21 de octubre de 2024
El 17 de octubre de 2024 se cumplieron 71 años de la promulgación de la reforma constitucional que permitió a las mexicanas gozar de la ciudadanía plena, y el próximo año se conmemoran 70 años de la primera vez que las mujeres mexicanas pudieron emitir su voto en elecciones federales.
Cito estos hechos porque son parte del importante legado de la lucha ancestral de las mujeres mexicanas por hacer valer sus derechos, en este caso los político electorales.
Debo decir, honestamente, que no pensaba dirigir esta columna a la presidentA de los Estados Unidos Mexicanos. Sin embargo, los hechos referidos inevitablemente me llevan a vincularlos con la trascendencia de su toma de posesión. Así que empiezo:
Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta de los Estados Unidos Mexicanos: como ciudadana y directora ejecutiva de la sección mexicana de Amnistía Internacional saludo que la población de nuestro país haya decidido elegirla como la primera mujer en ocupar la presidencia de la república, un precedente histórico en México.
Su elección y la renovación del Gobierno abren oportunidades para generar espacios de escucha, diálogo e interlocución para construir una ruta que permita incorporar las experiencias, luchas, demandas y voces de las mujeres en las políticas públicas. Esta es una oportunidad trascendente para continuar avanzando en el reconocimiento de los derechos de todas nosotras, así como de todas las diversidades y grupos históricamente discriminados.
En su primer discurso como presidentA de la república, usted hizo la muy atinada invitación a que le nombremos presidenta con A, así como decimos jueza, abogada, científica, ingeniera, con A, porque lo que no se nombra no existe. Acompaño y abrazo plena y profundamente su petición y exigencia, en la que reconoce una de las demandas históricas del feminismo.
Tomándole la palabra, me permito invitarla también a reconocer y nombrar las múltiples violaciones a derechos humanos que siguen sucediendo en nuestro país. El cuatro de septiembre de 2024, desde Amnistía Internacional le enviamos una carta abierta en su calidad de presidenta electa. En ella le expresamos la preocupación de nuestro movimiento porque en México se violan derechos humanos todos los días.
Los datos son alarmantes y nombro algunos a continuación: en nuestro país son asesinadas en promedio 10 mujeres cada día. De estos crímenes, al menos una tercera parte son investigados como feminicidios y la mayoría de ellos quedan impunes. Las cifras oficiales contabilizan ya más de 115,000 personas desaparecidas y no localizadas. En México cada día son desaparecidas más de 35 personas. Frente a un Estado que no busca, son las propias familias –mayoritariamente las mujeres– quienes se abocan a la tarea de buscar con sus propios recursos y herramientas a sus seres queridos, exponiéndose a numerosos riesgos que incluyen asesinatos, desapariciones, desplazamiento forzado, afectaciones a la salud, empobrecimiento, estigma y criminalización. Esto no debería ocurrir porque es deber del Estado proteger a las mujeres buscadoras.

Por otro lado, nuestro país está considerado como altamente peligroso para defender los derechos humanos. En 2023, fueron asesinadas en México 18 personas defensoras de la tierra, el territorio y el medio ambiente, con lo que volvimos a ocupar el tercer lugar entre los países más letales para las y los defensores de estos derechos. Las personas que ejercen el periodismo también lo hacen frente a graves riesgos y amenazas que incluyen asesinatos, desapariciones y desplazamiento forzado.
Desde Amnistía Internacional hemos manifestado también nuestra preocupación por la militarización de la seguridad pública. Los estándares internacionales establecen que el uso de fuerzas armadas para las tareas de seguridad pública debe ser proporcional, temporal, extraordinario y subordinado a corporaciones civiles, dados los riesgos de violaciones a derechos humanos que han sido constatados tanto en México como en otros países. Por ello advertimos la urgencia de un plan que permita el retiro progresivo de las fuerzas armadas de las tareas de seguridad pública, que incluya el fortalecimiento de las corporaciones policiales para que podamos avanzar hacia el diseño de una estrategia de seguridad ciudadana que ponga en el centro a las personas.
Todas estas preocupaciones las hemos documentado en nuestros informes y en la interlocución política que mantenemos con las autoridades. Algunas de estas fueron retomadas por diversos Estados durante el Examen Periódico Universal (EPU), aplicado a México este año. Esperamos que su gobierno dé seguimiento a las recomendaciones que le fueron presentadas por los Estados parte. En ese contexto, Amnistía Internacional presentó también un informe paralelo, en el que evalúa la aplicación de las recomendaciones formuladas a México en su EPU anterior.

En la carta también le comento que México es uno de los países prioritarios para nuestro movimiento dada la profunda crisis de derechos humanos que atravesamos desde hace varias décadas.
La sección mexicana de Amnistía Internacional se fundó en 1971, durante el período de la llamada “guerra sucia”. Durante las últimas cinco décadas, Amnistía Internacional ha investigado y acompañado a víctimas de algunas de las más graves violaciones de derechos humanos que han cometido diversas autoridades, entre ellas tortura –en diversos informes–, detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, violencia contra las mujeres y ataques a periodistas y personas defensoras de derechos humanos , –también en diversos informes– entre muchas otras. Asimismo, hemos acompañado con acciones de comunicación, incidencia, movilización, activismo y educación en derechos humanos el trabajo de las colectivas y organizaciones de la sociedad civil mexicana que trabajan para que todas las personas podamos ejercer nuestros derechos todos los días.
Durante estos 53 años hemos mantenido una relación respetuosa y cordial de trabajo con autoridades de todos los niveles y órdenes de gobierno, con miras a que nuestro país cuente con un aparato normativo e institucional que permita garantizar a las víctimas de violaciones a derechos humanos acceso efectivo a la verdad, la justicia y la reparación integral del daño, pero -sobre todo- a que, como parte ineludible de las garantías de no repetición, todas las personas podamos ejercer todos nuestros derechos humanos.
Amnistía Internacional, como siempre, reitera su total disposición para entablar un diálogo amplio y constructivo con las nuevas autoridades, sobre la situación de los derechos humanos en el país. Por ello, me permito reiterar mi solicitud para una reunión en la que podamos presentar nuestras investigaciones más recientes y recomendaciones sobre los temas que he señalado a lo largo de este texto. Asimismo, expresamos nuestro compromiso de participar activamente en todos los espacios de diálogo donde podamos contribuir con propuestas concretas para garantizar y fortalecer los derechos humanos en México.
PresidentA: la sabiduría popular nos enseña que para resolver un problema, primero debemos reconocer que existe. Nombramos las desapariciones, los feminicidios, los riesgos que viven las mujeres buscadoras, los asesinatos y desapariciones de periodistas, las violaciones a derechos humanos que han cometido elementos de las fuerzas armadas mexicanas, los riesgos que viven las personas que defienden la tierra, el territorio y el medio ambiente, la estigmatización y represión que han experimentado colectivas feministas por ejercer su derecho a la protesta, para hacer visible que todas esas violaciones a derechos humanos existen en México.
Muy respetuosamente la invito a nombrar esas violaciones a derechos humanos. Cientos de miles de personas en nuestro país sentirán que existen para las autoridades cuando la escuchen a usted nombrarlas, y mayor satisfacción habrá cuando el Estado emprenda acciones para atenderlas.
* Edith Olivares Ferreto (@EdithFerreto) es directora ejecutiva de Amnistía Internacional México (@amnistiamexico).