Redacción Animal Político · 13 de febrero de 2025
La violencia y la desigualdad son consideradas dos de las causas fundamentales del desarrollo deficiente en las generaciones emergentes. Estas condiciones pueden llevar a que niñas, niños y adolescentes -de forma cotidiana- se enfrenten a que los espacios en donde debería prevalecer el amor, como la familia, la escuela y la comunidad, se conviertan en espacios hostiles y violentos.
Romper con la violencia requiere transformar las estructuras que perpetúan una crianza que pretende controlar y dominar a la niñez y adolescencia a través del miedo y la imposición, lo que impide su realización plena y, por el contrario, internaliza la normalización de más violencia.
Es por eso que en los últimos años algunas organizaciones, movimientos y personas dedicadas al bienestar de la niñez y adolescencia hemos abierto el diálogo para explorar una forma distinta de criar a las futuras generaciones.
Hablar de “Crianza con Ternura” ha causado polémica por la falsa creencia de que la ternura podría significar que este tipo de educación será permisiva y condescendiente, eliminando algunos valores como la disciplina y el respeto. Sin embargo, la realidad no puede ser más lejana.
En general, los humanos tratamos lo racional como un fundamento universalmente válido para todo lo que hacemos, no obstante, en el fondo somos seres emocionales que buscan validar racionalmente esas emociones. Según el biólogo chileno Humberto Maturana, el amor es la emoción fundamental que hace posible nuestra evolución como seres humanos: “cuando hablo de amor no hablo de un sentimiento ni hablo de bondad o sugiriendo generosidad. Cuando hablo de amor, hablo de un fenómeno biológico, hablo de la emoción que especifica el dominio de acciones en las cuales los sistemas vivientes coordinan sus acciones de un modo que trae como consecuencia la aceptación mutua, y yo sostengo que tal operación constituye los fenómenos sociales”, define Maturana.
En ese sentido, los seres humanos somos intrínsecamente amorosos, y podemos comprobarlo fácilmente observando lo que ocurre cuando a una persona se le priva del amor, se le niega el derecho a existir o se le quita validez a sus propios fundamentos emocionales para la existencia. La carencia de afecto produce trastornos como ansiedad, agresividad, desmotivación, inseguridad, tristeza y estrés crónico.
Desde el ángulo que miremos, la esencia amorosa de la humanidad está presente. Así que proponer el ejercicio de la ternura como un nuevo lenguaje del amor es redescubrir nuestros orígenes humanos, y fundamenta la ternura, el juego y el respeto como un enfoque de desarrollo humano y social a partir de la crianza que rescata a la humanidad desde su propia naturaleza: el amor.
En definitiva, la Crianza con Ternura es una forma de inculcar y desarrollar relaciones basadas en el amor y el respeto mutuo. Plantea relaciones horizontales con las niñas y los niños, y abandona la idea de que la superioridad de las personas adultas debe estar al centro de la relación. Criar con ternura y respeto ofrece nuevas formas de relacionarnos con nuestras hijas e hijos y logra una convivencia sin violencia en el hogar, para que ellas y ellos puedan replicarlo en otros espacios como la escuela o lugares de recreación y esparcimiento.
Pero ¿cómo criar con ternura? Un primer paso para poder desarrollar una crianza con ternura es comprender que el reconocimiento y respeto son fundamentales. Es muy importante que las niñas y los niños sientan que son merecedores de amor incondicional, es decir, que este no se obtiene a través de un sistema de méritos, sino que es un sentimiento natural. Otro punto importante es poder diferenciar la etapa de crecimiento y desarrollo en la que se encuentran tus hijas e hijos; no es igual tratar con una niña o niño en edad preescolar que con una o un adolescente, por lo que es necesario conocer y adaptarse a sus necesidades, lenguaje y forma de entendimiento. Además, practicar límites sanos y generar espacios de conversación con niñas, niños y adolescentes es primordial para desarrollar su crecimiento y educación en forma positiva.
Desde Save the Children sabemos que la ternura es revolucionaria, por lo que fomentamos el aprendizaje a través del juego y la Crianza con Ternura como un acto de resistencia que puede transformar la vida de las niñas, niños y adolescentes en México, pero también de nuestra sociedad en general. Sabemos que criar de formas diferentes puede implicar retos para mamás, papás, cuidadores y docentes, es por eso que llevamos años trabajando con ellas y ellos para ofrecerles capacitaciones y herramientas que faciliten esta labor; en nuestro sitio se encuentran algunas de ellas
El educar ocurre todo el tiempo y de manera recíproca. No olvidemos reconocer que las niñas y los niños tienen mucho que enseñarnos y merecen nuestro mayor y mejor esfuerzo, pues la forma en la que les criemos será la misma en la que se desarrollen en el mundo.
* Save the Children (@SaveChildrenMx) es la organización independiente líder en la promoción y defensa de los derechos de niñas, niños y adolescentes. Trabaja en más de 120 países atendiendo situaciones de emergencia y programas de desarrollo. Ayuda a los niños y niñas a lograr una infancia saludable y segura. En México, trabaja desde 1973 con programas de salud y nutrición, educación, protección infantil y defensa de los derechos de la niñez y adolescencia, en el marco de la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas.
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