Crear innovadores: el reto del crecimiento económico

blogeditor · 29 de mayo de 2014

Crear innovadores: el reto del crecimiento económico

Por: Mariana Gómez Sánchez (@gsmmariana)

La preocupación tan latente en estos días por la falta de crecimiento de la economía del país no debería ser tanto por las malas o buenas políticas económicas, sino una preocupación por la manera en la que la mayoría de los niños y jóvenes mexicanos están siendo educados.

Lo que vemos en la mayoría de las aulas –en todos los niveles educativos– son esquemas tradicionales en donde los profesores imponen su autoridad y disciplina a través de técnicas y metodologías que únicamente logran coartar la creatividad, reducir la capacidad de equivocarse y aprender de ello, o restringir las habilidades para resolver problemas.

Lo más preocupante de esta situación es que cuando estos niños y jóvenes terminen la escuela se enfrentarán a un mundo laboral en donde ellos mismos tendrán que buscar la manera de autoemplearse, o a trabajos que probablemente no han sido ni siquiera inventados. Es decir, si no educamos para crear, para innovar, para arriesgar, para equivocarnos, para desarrollar habilidades y no sólo conocimiento, quedaremos estancados (en el mejor de los casos) en un mediocre crecimiento económico.

Actualmente, en México el 99.8% de las empresas son pequeñas y medianas y generan el 72% de empleo del país; las startups[1] mueven 536 millones de euros anuales (más del doble que hace seis años), lo que representa el 0,6% del PIB nacional, y las empresas scale up[2] en solo tres años lograron crear el 30% de los empleos nuevos en el país. Es decir, el presente y el futuro del progreso económico están extremamente ligados con la capacidad de emprendimiento de un país.

[contextly_sidebar id=”8092075dc5c918b2c57825f31351afd7″]Este escenario nos presenta un mundo de oportunidades que podrán ser aprovechadas por aquellos que estén dispuestos a innovar, a crear y sobre todo a arriesgar e incluso a perder. Sin embargo, los sistemas educativos tradicionales estigmatizan los errores, condenan el fracaso y castigan a aquellos que no actúan bajo las normas de conducta preestablecidas, sin tomar en cuenta que, aquel que no esté listo para equivocarse, no vendrá con nada original porque no ha sido educado para pensar en soluciones, sino para no meterse en problemas. Uno de los principios de la innovación es probar nuevas cosas -la prueba y error-, e incluso es más fácil aprender de los errores.

Con esto no quiero decir que el conocimiento no importa, sino que los sistemas educativos no pueden estar basados en generar y memorizar datos. El conocimiento en sí no es tan importante como el valor agregado que cada quien ponga en ese conocimiento. Si bien podemos encontrar prácticamente cualquier información en internet, incluso más rápido de lo que tardamos en tratar de recordarla, lo que realmente importa es lo que podemos hacer con lo que aprendemos, pues es a partir de este conocimiento de donde surge la innovación.

En el proceso de aprendizaje la creatividad es tan importante como aprender a leer y a escribir. Alguna vez escuché que sólo se debe aprender algo cuando existe una razón para aprenderlo. A través de la creatividad los niños y jóvenes encontrarán sus propios incentivos para aprender y podrán utilizar este conocimiento para innovar.

En este sentido, la tecnología ayuda a acercar la diversión al aprendizaje y de esta manera ofrece un incentivo para acercarse a la educación. Cuando la experiencia del aprendizaje es divertida y exploratoria, abre y relaja la mente y hace el aprendizaje mucho más eficiente.

Educar a través de la creatividad también ayuda a que los niños y jóvenes encuentren y desarrollen las habilidades para las que tienen mayor potencial, y especialmente impulsa a cada uno a encontrar su propia pasión. Y este es el principio del emprendimiento.

Educar para el empleo es ya una tarea obsoleta pues el futuro es todavía bastante desconocido y no sabemos ni qué tipo de trabajos, ni habilidades, ni conocimientos se necesitarán para cuando estos niños y jóvenes tengan que buscar un empleo. Lo único que sabemos es que las oportunidades serán para aquellos que tengan la capacidad de generarlas o identificarlas. Y en la medida en la que México sea capaz de rediseñar el sistema educativo se podrá aprovechar el potencial de estos niños y jóvenes que ya en el corto plazo podrán mejorar las expectativas de crecimiento económico.

 

 

* Mariana Gómez Sánchez es directora ejecutiva de Inteligencia Pública

 

 

 

[1] Término que se utiliza para denominar a las empresas emergentes que ofrecen productos o servicios normalmente relacionados con la tecnología.

[2]Es una denominación para las empresas que tienen más de tres años de funcionamiento y una tasa anual de crecimiento en el empleo igual o mayor a 20% (Expansión, mayo 2014).