Redacción Animal Político · 25 de julio de 2025
Las familias que integramos el Colectivo Buscadoras Guanajuato colaboramos en comunidad con dignidad y con mucha exigencia. Hemos decidido que cumplir 5 años de haber formado esta organización no merece celebración. Lo que preferimos conmemorar es el reconocimiento a nuestro trabajo y cómo el acompañamiento solidario que hemos recibido es hoy referente en Guanajuato y en México.
En este espacio de reconocimiento partimos de cómo la acción individual abona a lo colectivo y cómo la adhesión con otras organizaciones permite acciones fortalecidas en bloque. Partimos del amor y el dolor más profundo que causa la ausencia de nuestro familiar desaparecido, para buscar vinculaciones estratégicas que nos permitan construir puentes que nos lleven a acciones diferenciadas en la búsqueda, la investigación y en nuestros proyectos de vida.
En ese camino de vinculaciones nació nuestro colectivo: un 18 de febrero de 2020 familias con dignidad y exigencia marcharon a la Fiscalía de León, Guanajuato. Ahí estuvieron acompañando Fabrizio Lorusso y Raymundo Sandoval, académicos de la Ibero León, e integrantes de la Plataforma para la Paz y Justicia en Guanajuato. Las familias que nos fuimos incorporando recibimos la guía y asesoramiento con las autoridades en nuestros casos.
Gracias a la primera familia que exigió a las autoridades buscar a su hijo y por su valentía para fundar este colectivo: el amor por su hijo desaparecido sembró la primera semilla del Colectivo Buscadoras Guanajuato. Con esa misma llama inicial, más familias nos fuimos integrando a esta organización.

Durante el camino de búsqueda y de investigación, nuestros esfuerzos también se volcaron para organizarnos, incidir y comenzar acciones estratégicas: participamos en la generación de la Ley para la Búsqueda de Personas, la Ley de Declaración Especial de Ausencia, y en el nombramiento de los titulares de la Comisión Local de Búsqueda (CLBP) y de la Comisión Estatal de Atención Integral a Víctimas (CEAIV). Uno de los casos del colectivo impulsó la primera Acción Urgente en Guanajuato ante el Comité Contra las Desapariciones Forzadas de Naciones Unidas (CED) y, el mismo caso mostró el camino a los asesores jurídicos de CEAIV para elaborar una Declaración Especial de Ausencia.
En la maduración de nuestras necesidades, fuimos abriendo puertas y trabajando con organizaciones para aprender de leyes al lado del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (CentroProdh); I(dh)eas Litigio Estratégico en Derechos Humanos (I(dh)eas); con el Grupo de Investigaciones en Antropología Social y Forense (GIASF) obtuvimos formación para la búsqueda en campo; con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) pudimos gestar los primeros espacios de apoyo psicosocial; al lado del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia (IMDHyD) encontramos una escuela cálida; en la Fundación Hienrich Böll aplicamos a nuestra primera convocatoria para desarrollar un proyecto de memoria; con Fondo Acento, Acción Local y Fondo Semillas pudimos comenzar a operar como Asociación Civil sostenidas en sus apoyos; con el Fondo de Acción Urgente para América Latina y el Caribe (FAU-LAC) logramos participar en el Primer Congreso Mundial sobre Desaparición Forzada; con la Fundación Merced, la Fundación de Acero y la Fundación Andamos México recibimos formación para el fortalecimiento institucional. Codo a codo con la Universidad Ibero León, la Universidad Ibero CDMX, la Universidad Regis y el Tecnológico Universitario del Valle de Chalco impulsamos el Recetario para la memoria en Guanajuato; la Fundación Avina, Articulo19, el equipo de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en México (ONUDH), Servicios y Asesoría para la Paz (SERAPAZ), Equipo Argentino en Antropología Forense (EAAF) y el Equipo Mexicano en Antropología Forense (EMAF) han estado para respaldarnos en espacios de formación para el uso de herramientas diversas en materia de desaparición de personas.
El acompañamiento de personas solidarias, como antropólogas, investigadores, académicas, académicos, artistas visuales, abogadas, abogados, productoras, periodistas, espacios digitales, entre muchas y muchos más, ha sido fundamental para seguir adelante.
Con todos estos acompañamientos, en estos 5 años hemos gestado proyectos de memoria viva y de reparación como el Recetario para la memoria; la intervención en espacios públicos con La Ausencia y la Presencia; el Mural de la memoria; la iniciativa Contemos nuestra historia con espacios lúdicos y de aprendizaje para Niñas, Niños y Adolescentes (NNA); Programas de formación para formación para Profesionales de Salud Mental; Diagnósticos de afectaciones psicosociales; Plenarias comunitarias, y un Programa de Apoyo Psicosocial individual y familiar para NNA y personas cuidadoras con un familiar desaparecido en Guanajuato.
En esta reflexión comunitaria que nos tiene hoy aquí es inevitable mencionar que no deberíamos estar aquí, que no deberían existir colectivos buscadores como el nuestro. Que nuestros familiares Armando Isaac, Felipe, Oscar Benjamín, Jorge Omar, Geovanni, Ana Belem, Cristhian Alexis, Bryan Armando, José Gabriel, Luis Fernando, Raymundo, Jorge Luis Alexandro y María Dolores no deberían estar desaparecidos y asesinados.
*Alejandra Díaz es integrante del Colectivo Buscadoras Guanajuato. Por 18 meses estuvo buscando a su hermano Felipe desaparecido en Guanajuato. Actualmente acompaña a más familias en su búsqueda a través de la vinculación y gestión proyectos para la incidencia política, cultural y de acción ciudadana.