COVID 19: ¿qué estamos haciendo para reducir la desigualdad educativa?

blogeditor · 28 de enero de 2022

COVID 19: ¿qué estamos haciendo para reducir la desigualdad educativa?

Esta semana celebramos el día internacional de la educación. Desde el comienzo de la pandemia se ha debatido mucho sobre los efectos del Covid-19 en esta generación de niños, adolescentes y jóvenes, dado que el confinamiento y la dificultad de muchas escuelas y familias para transitar hacia la educación a distancia han repercutido en la calidad de la educación, incluso, han propiciado la deserción escolar.

De acuerdo con el Sistema Interactivo de Consulta de Estadística Educativa de la Secretaría de Educación Pública (SEP), para el ciclo escolar 2020-2021 desertaron 930,123 alumnos, es decir, 2.5% de los inscritos al ciclo escolar anterior. Esta deserción fue más notoria en las escuelas de educación básica y afectó, en su mayoría, a los hombres.

Si miramos estos datos con un enfoque geográfico podemos ver que Puebla  y el Estado de México fueron las entidades con los mayores niveles de deserción, pues 4.2 y 4.1% de los estudiantes dejaron de acudir a las aulas. Esto no resulta sorprendente si consideramos los altos niveles de pobreza y marginación que existen en buena parte de los municipios de ambos estados. Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), en el 2020 75% de la población poblana vivía en pobreza o pobreza extrema. En el Estado de México 6 de cada 10 personas también viven en esta condición.

Contrario a lo que sucede en estos dos estados, Nuevo León reportó el menor porcentaje de deserción escolar (0.04%), mientras que la población en condición de pobreza y pobreza extrema también es menor (26.4%).

La deserción del sistema educativo aumenta las desigualdades. Un niño con menor escolaridad tiene menos probabilidades de generar un mayor ingreso en el futuro y, por lo tanto, de romper el círculo intergeneracional de pobreza. Es responsabilidad de los gobiernos atender a estas poblaciones que, tras la pandemia, se volvieron doblemente vulnerables. Pero, ¿qué están haciendo los gobiernos para velar por el futuro de esta generación de niños y jóvenes?

En el 2019 (antes de la pandemia), el Estado de México recibió el 6.4% de todo el gasto en educación del gobierno federal. A partir de esta fecha la entidad ha recibido una proporción menor por este concepto. En el 2020 recibió el 6.32%, mientras que en 2021 y 2022 obtuvo el 6.24 y 6.38% de los recursos de esta bolsa. Hay que reconocer también que la responsabilidad de evitar la deserción escolar no sólo es del gobierno federal, sino de las entidades federativas.

Para poder revertir los efectos de la pandemia en esta generación de niños y jóvenes es necesario generar un diagnóstico de qué habilidades se perdieron, en qué áreas hubo retrocesos y qué aprendizajes se requieren reforzar. Hasta hace algunos años, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) era la instancia encargada de generar datos de este tipo. Sin embargo, fue el primer órgano autónomo en desaparecer durante la actual administración y con ello la posibilidad de generar datos que nos den certeza de cómo focalizar las políticas para reducir las desigualdades generadas por el Covid-19.

Esta generación de niños y jóvenes tiene un futuro incierto, no sólo porque no sabemos cuándo podremos volver a las aulas con normalidad, sino porque nuevas crisis sanitarias pueden seguir afectando su futuro. Necesitamos estar preparados y una buena forma de hacerlo es conocer quiénes fueron los más afectados, para tomar medidas y no dejarlos atrás.

@simetriamx