COVID-19 y gordofobia desde el Estado

blogeditor · 14 de noviembre de 2020

COVID-19 y gordofobia desde el Estado

La nueva campaña de educación “nutricional” del gobierno federal “¿Qué te estás ‘tragando’?” es alarmante. Tiene un título que deshumaniza el acto del comer enfatizando la ingesta voraz y conduce a la exacerbación del estigma y la discriminación hacia personas gordas, también llamada gordofobia.

La estigmatización de la gordura, y la obesidad como su patologización1, no es un fenómeno nuevo y tampoco exclusivo de este sexenio. Desde el 2013, en documentos oficiales de la Secretaría de Salud, se describió a la obesidad como “anti-evolutiva” y como un “peligro para la viabilidad de la nación” y de la especie. Pero esta campaña resulta discriminatoria y deslinda al Estado de su responsabilidad pública a la vez que promueve la culpa individual, sin tomar en cuenta el contexto histórico, social, cultural, económico y político de nuestro país; además, refleja la ausencia de un acercamiento multidisciplinario al tema de la nutrición del pueblo mexicano. Lo más indignante, es que está dirigida a las y los niños mexicanos.

La historieta ilustrada por Rafael Barajas “El Fisgón”, es agresiva y desinforma en un tono de burla que reproduce el estigma contra las personas gordas. Asimismo, la historieta lleva a las personas a asumir que sólo las personas “delgadas” se alimentan “adecuadamente” y reproduce, en un material que pretende llegar a 30 millones de hogares mexicanos, la idea de que las personas gordas son torpes, sucias, ignorantes y una carga para el Estado. La intención de la campaña es avergonzar a las personas gordas por su cuerpo, en particular a niñas y niños; y la vergüenza tiene como efecto que el individuo confunda lo que hace con lo que es.

Al más puro estilo eugenista del siglo XX, el futuro de la nación parece depender de la intervención y el disciplinamiento forzado de los cuerpos y las mentes de la niñez mexicana. Además, esta no es una campaña inclusiva. Desde la mirada mestiza del Estado se dirige de una manera clasista y racista a un sector de la población que asume como ignorante y por lo tanto, que necesita ser educado.

La campaña no logrará que las personas tomen mejores decisiones de consumo, al contrario, su potencial impacto está limitado a provocar que aquellos que no cumplen con ciertas normas corporales se avergüencen de quiénes son, de su cuerpo y su peso. En un país gordofóbico que promueve el gordoodio, esta deleznable campaña agudiza las serias consecuencias en la salud mental de las personas gordas, exacerba la discriminación y otorga el “permiso social” de negarles el acceso a derechos como la salud, el empleo y la representación social, entre otros.

Desde nuestra experiencia como personas gordas, académicas, investigadoras, nutriólogas y activistas, queremos dejar claro que esta campaña NO aporta en nada en materia de promoción de la salud y, por el contrario, profundiza el estigma, la discriminación, el rechazo y el odio hacia las personas con corporalidades diversas. No existe tal cosa como un “cuerpo chatarra” y promover esta idea es un atentado contra todas las personas y específicamente contra los derechos de la infancia en México.

Los cuerpos son diversos y esa es la mirada que se requiere. Si la lucha es por la nutrición, entonces esta campaña debe eliminar los cuerpos gordos como el centro de atención y dirigir la mirada hacia todo tipo de cuerpos, así como a las condiciones estructurales y políticas económicas que desfavorecen lo que podríamos llamar “justicia nutricional”. Es necesario enfocar la mirada en las condiciones sociales, culturales y económicas que marcan las desigualdades alimentarias y la desinformación sobre la diversidad de los cuerpos humanos y sus capacidades de salud.

La perspectiva que se maneja en la campaña en el contexto de la COVID-19 se suma a la tendencia generalizada de culpar a las personas por los efectos devastadores de la pandemia. Al mismo tiempo, deja a un lado el impacto de la pobreza y las desigualdades sociales, el acceso a los servicios de salud y la calidad de los mismos. Deslinda al Estado de la responsabilidad de la salud poblacional.

Para muestra, hoy sabemos que en México, las personas tratadas en un hospital privado tienen menores probabilidades de morir por COVID-19 que quienes son atendidas en unidades de salud pública (Solís y Carreño, 2020). Además, 7 de cada 10 personas que han muerto por COVID-19 en México, solo tienen un nivel educativo de escuela primaria o menos y casi la mitad estaban jubilados, desempleados o formaban parte de la economía informal (Hernández Bringas, 2020).

El Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, doctor Hugo López Gatell, ha insistido que el sobrepeso y/o la obesidad no son responsabilidad individual, sin embargo, esta campaña contradice lo declarado por Gatell y coloca la discusión en una ambigüedad que no aporta a la solución de lo esencial: que la población cuente con los recursos necesarios para acceder a una nutrición que le permita vivir una vida con bienestar y dignidad, independientemente del tamaño o volumen del cuerpo. Asimismo, responsabilizar a los niños y a las niñas gordas por el impacto de COVID-19 sin tomar en cuenta el impacto de las desigualdades sociales en México es irresponsable.

Las personas abajo firmantes declaramos con contundencia que nuestra exigencia de retirar esta campaña no tiene relación con una defensa a ultranza de la industria de la “comida chatarra”.

Sostenemos que una verdadera posición de defensa nutricional de las y los mexicanos debería incluir la regulación de esta industria, no sólo en materia de nutrición, sino además de comercio justo y sustentabilidad. Nuestra exigencia es que esta campaña se elimine y se elabore una con potencial educativo crítico, que refleje la preocupación de este gobierno para mejorar la alimentación y nutrición de toda la ciudadanía, incluyendo a las personas en toda su diversidad corporal.

Firmantes

  1. Abril Saldaña Tejeda, Socióloga, Profesora, Guanajuato
  2. Alessia, P. Di Bari Cárdenas, Sexóloga, CDMX
  3. Andrea Itzel Padilla Mireles, Filósofa, CDMX
  4. Claudia Martínez Cordero, PhD, Guanajuato
  5. Dulce Ma. Cisneros Peralta, Ing. Civil, CDMX
  6. Georgina Diedhiou Bello, Pedagoga, CDMX
  7. Hortensia Vásquez Montes, Trabajadora social, CDMX
  8. Izchel Cosio Barroso, Gorda doctorante, CDMX
  9. Ileana Muñiz González, Nutrióloga y Médica social, CDMX
  10. Laura Montesi Altamirano, Antropóloga, Oaxaca
  11. Lourdes Georgina Jiménez Vidiella, Maestra, Estado de México
  12. Magda Aranda, Gorda, Investigadora, Aguascalientes
  13. María Teresa Juárez, Guionista
  14. Marisa Ruiz Trejo – Investigadora de la Universidad Autónoma de Chiapas
  15. Miriam Bertran, Profesora, UAM
  16. Monica Moreno Figueroa, Socióloga, Anti-racista, Colectivo COPERA
  17. Montserrat Aguilar Ayala, Artivista, afrotransfeminista antirracista
  18. Patricia Matus Alonso, Nutrióloga, Oaxaca
  19. Paula Regueiro Noriega, Antropóloga social, CDMX
  20. Sol González Eguía, Psicoterapeuta
  21. Tito Mitjans Alayon, Departamento de Economías Decoloniales de El Cambalache

 

 

Fuentes de referencia

García Soto, Salvador. 2020. ‘Esperan hasta 2 mil muertes por Covid-19 en México’. El Universal, 23 Marzo 2020.

Ojeda de la Torre, Mayo 30, 2020, López-Gatell ha sido 115 veces TT en Twitter y como epidemiólogo es el 3 con más fans en el mundo. Sin Embargo.

Solís, Patricio, y Hiram Carreño. 2020. ‘COVID-19 Fatality and Comorbidity Risk Factors among Confirmed Patients in Mexico’. MedRxiv, 1-8.

 

 

1 Patologizar se refiere a convertir algo en enfermedad y con una carga moral negativa.