El costo humano del cambio climático y el desmantelamiento del apoyo internacional

Redacción Animal Político · 7 de junio de 2025

La movilidad humana ha dejado de ser un fenómeno limitado a conflictos armados o crisis económicas. Hoy los efectos adversos provocados por el cambio climático son uno de los principales factores que fuerza a las personas a desplazarse dentro y fuera de sus países. Según datos del Centro de Monitoreo de Desplazamiento Interno (IDMC, por sus siglas en inglés), en 2023 hubo más de 28 millones de desplazamientos asociados a desastres socio-naturales, una cifra que supera incluso a los desplazamientos por conflictos armados.

Estos desplazamientos tienen múltiples causas y son las poblaciones rurales, costeras y periféricas son las más vulnerables, ya que carecen de los recursos para adaptarse o resistir los embates climáticos. Hablar de estas personas no es hablar de números, sino de personas, familias que pierden sus hogares, infancias que dejan la escuela, comunidades enteras que desaparecen del mapa y en suma, la ausencia de un marco jurídico claro, ya que estas personas no tienen el estatus de refugiadas bajo la Convención de 1951, lo que los deja sin acceso a protección internacional. La mayoría de ellas terminan siendo desplazadas internas, reubicados en condiciones precarias dentro de sus propios países. Otras optan por migrar hacia ciudades saturadas, cayendo en la pobreza urbana o la informalidad laboral. Quienes cruzan fronteras enfrentan estigmatización, detención o deportación.

Además, los impactos de este tipo de desplazamiento son desiguales, para las mujeres y niñas, los pueblos indígenas, para las personas con discapacidad y con enfermedades crónico-degenerativas y adultas mayores; quienes sufren mayor exposición a violencia, pérdida de su territorio y de su cultura y para las personas con discapacidad ya que quedan desprotegidas por sistemas que no consideran sus necesidades.

Para Sin Fronteras IAP, desde 2018 hemos posicionado el tema ante diferentes actores, nacionales y regionales, inclinándonos por llevar la voz de personas que han perdido todo, enfocándonos específicamente por la integración y la búsqueda de oportunidades de empleo acordes a su experiencia y vida anterior en país de origen y apoyar en la construcción de un plan de vida, sin dejar a un lado la incidencia pública y social.

Como se puede observar a lo largo de la historia, las organizaciones de la sociedad civil hemos sido actores fundamentales. Muchas han brindado albergue, alimentos, atención médica, asistencia legal, acompañamiento psicosocial y espacios seguros para las poblaciones afectadas por causas climáticas y otros desastres y de igual forma hemos liderado procesos de documentación, incidencia y propuestas legislativas para el reconocimiento de estas personas, colaborando en espacios internacionales como las Conferencias de las Partes, con amicus curiae ante la Corte Interamericana para la Opinión Consultiva Chile y Colombia, La Revisión del Pacto Mundial de Migración en Santiago de Chile y la Construcción de la Declaración de Chile en 2024, así como ante distintos mecanismos de las Naciones Unidas. Sin embargo, hoy estos avances enfrentan una amenaza silenciosa: la drástica reducción del financiamiento internacional.

Hoy, mientras el mundo discute sobre energías limpias y reciclaje, hay millones de personas empacando sus vidas en mochilas porque sus casas quedaron bajo el agua, sus cultivos murieron o el aire se volvió irrespirable. Y al mismo tiempo, quienes les tendían una mano están cerrando sus puertas por falta de apoyo.

Los efectos adversos del cambio climático no solo destruyen bosques y arrecifes: destruyen hogares, familias, sueños y culturas enteras. Y si no fortalecemos a quienes protegen a estas poblaciones, no solo estamos fallando como especie, sino enterrando nuestra propia capacidad de responder éticamente al presente y al futuro.

En este Día Mundial del Medio Ambiente, el mayor acto ambiental no es plantar un árbol. Es mirar de frente a las víctimas de las emergencias actuales y asegurar que no caminaremos en soledad en esta era incierta.

*Sandra Elizabeth Alvarez Orozco es directora general de Sin Fronteras IAP.

Referencias:

ACNUR (2023), Global Trends: Forced Displacement 2023, disponible aquí.

ALVAREZ (2019), Desplazamiento interno por desastres industriales y/o tecnológicos, disponible aquí.

Banco Mundial (2021), Groundswell Part II: Acting on Internal Climate Migration (2021), disponible aquí.

CIVICUS (2024), State of Civil Society Report 2024, disponible aquí.

IDMC (2024), Global Report on Internal Displacement 2024, disponible aquí.

InterAction (2025), Informes sobre impacto de recortes presupuestarios a ONG humanitarias, disponible aquí.

IPCC (2023), Sixth Assessment Report (AR6), 2023 Sección: Impactos, adaptación y vulnerabilidad, disponible aquí.

OECD (2024), Development Aid at a Glance 2024, disponible aquí.

OIM (2024) Informe: World Migration Report 2024, disponible aquí.

SIN FRONTERAS (2024), Ecos del camino: Reflexiones sobre movilidad humana y cambio climático, disponible aquí.