Cosas que habría si se cayera el patriarcado

Animal Político · 8 de marzo de 2026

Cosas que habría si se cayera el patriarcado

En algunas mujeres jóvenes, y no tan jóvenes, se va acumulando frustración con el movimiento 8M. Se grita, se marcha, se llora, ríe y rompe. Año tras año se sale a las calles y nada cambia. Como respuesta el gobierno pinta las paredes en la fiscalía. A veces hasta se logra obtener un trato más amable cuando se acude a denunciar violencia contra la mujer. La amabilidad y un espacio menos horrible se agradece, pero en verdad eso no cambia nada.

En el discurso público hay dos extremos: o se habla de un mundo sin violencia y con igualdad, o se habla de cambios superficiales y decorativos. Pero hay muchas cosas importantes entre medio de estos dos extremos. Cabe entonces preguntar ¿Qué cosas cambiarían si se cayera …o empezara a caer el patriarcado? Acá, una lista de algunas muy simples.

Si se quebrara el patriarcado, una mujer que denuncia violencia, en su contra o en contra de sus hijos/as, no tendría que demostrar que no está loca. No se le pedirían periciales sobre su estado emocional pues claramente se puede estar loca y ser víctima de violencia: la cordura es irrelevante. Sin embargo, de manera rutinaria e incuestionada cada vez que una mujer denuncia violencia se le practican múltiples periciales psicológicas para verificar que no es una loca que inventa acusaciones contra un hombre.

Si se empezara a fracturar el patriarcado, se fincaría responsabilidad penal y administrativa, de manera oficiosa (es decir sin necesidad de que la víctima denuncie) sobre todos los servidores públicos en el hospital y registro civil que simplemente registraron el nacimiento de un bebé cuya madre tenía 11 años y el padre 62. No dieron vista a la fiscalía, no denunciaron el evidente delito, ni ofrecieron protección a la víctima. En vez, se publica que esto no solo sucedió alguna vez por allí en un poblado lejano. Sucede año tras año, en todo el país y lo hace público la Secretaría de Salud.

Si temblara un poquito el patriarcado, las secundarias, prepas y universidades serían responsables de garantizar la seguridad de las alumnas dentro de sus instalaciones. Las violaciones, asesinatos y desapariciones que tomaran lugar dentro el predio escolar no solo implicaría la investigación de los responsables de la violencia, sino consecuencias administrativas impuestas a la universidad. Habría responsabilidad, castigos y cambios para la no repetición. Sin embargo, caso tras caso de violencia contra alumnas dentro de una escuela se hace público, causa alarma, pero no se cambia ni un foco.

Si se pensara en debilitar al patriarcado, toda institución pública o privada que implementa protocolos para la denuncia de violencia o acoso garantizaría que todas las testimoniales, periciales, demás pruebas presentadas por la víctima le pertenecieran a ella. Esto permitiría que, de no estar satisfecha con el resultado, ella las podría presentar ante otra instancia, como la fiscalía, sin necesidad de volver a empezar desde cero. Todo protocolo de investigación interno respetaría elementos fundamentales de cualquier debido proceso como el acceso de la denunciante a conocer la deliberación que sostiene la decisión final. Sin embargo, los protocolos para la denuncia de acoso suelen ser cajas negras con bajísimos niveles de satisfacción que dejan a las víctimas exhaustas.

Si hubiera un mínimo interés en tirar el patriarcado, se emprendería una política agresiva donde el Estado penalizara a los múltiples trabajos formales, ya identificados, que pagan de manera diferenciada a hombres y mujeres por el mismo trabajo. Las multas impuestas y su pago se haría público. Año con año se actualizan datos sobre la brecha salarial, se ajusta la legislación que prohíbe esta discriminación, pero no es posible conocer cuántas multas se han impuesto.

Son pequeñas – grandes cosas, que no son imposibles. Ni siquiera son difíciles. Por tanto, a pesar de la frustración, un año más se grita, se marcha, se llora, ríe y rompe. Una vez más el 8M moviliza, porque el silencio no es opción.