Cosas en las que creer

blogeditor · 24 de marzo de 2017

Hay semanas en que las noticias malas, malísimas, caen en cascada sobre nuestras expectativas remojando muy gacho nuestra esperanza. Días en los que realmente lo que se siente ya no es lo duro sino lo tupido. Ante el horizonte oscurecido, he decidido elaborar una lista muy somera de cosas en las que cualquiera puede tener fe, ya que, por lo visto, la efectividad con que ayudan a mejorar la vida de algunas personas nunca cambiará.

  • El Tiempo. El mejor aliado de la Barrales con respecto al espinoso asunto de su departamentazo de casi un millón de dólares en el extranjero es el tiempo. Barrales lo sabe: si hoy la están friegue y friegue con preguntas respecto a la forma en que lo compró y la congruencia ideólogica existente detrás de la decisión de hacerse de un inmueble no ubicado en la modestita campiña mexicana, sino en las hollywoodenses playas de Miami, ya pasarán los años para que los cuestionamientos se apaguen poco a poco hasta que el tiempo consiga sepultar la historia y ella se pueda ir a nadar a su albercota. En el lapso de unos meses, nadie se acordará del departamento lujoso, ese detallito en la vida de la presidenta del partido de izquierda que hace muchos años fundó Cuauhtémoc Cárdenas…algo de lo que por cierto, ella misma parece haberse olvidado por completo (aunque se rumora que por estos días el Ingeniero va a recordárselos a ella y a los tres o cuatro perredistas que aún sobreviven en la bancada, peleándose por la lana y pidiéndole al dios en que no creen que ya pase de una maldita vez el tiempo que todo lo cura, oh, bendita bendición).
  • El Honor. Entre los círculos de fanáticos coleccionistas de lo ajeno, el nombre de Mauricio Ortega hoy brilla con letras de oro. Justamente ayer un tipo -ante el que me felicito siempre por no tener nada que ver- me decía “cualquiera se hubiera robado el jersey teniéndolo enfrente”. ¿Cualquiera? No señor. Ese es un honor que recaerá ya por siempre en aquel ilustre ex colega. Habría que agregar, por cierto, que el jersey no estuvo nunca frente a Ortega, sino dentro de la maleta deportiva de Brady…pero en fin, en cuestiones de honor ¿quién va a ponerse a discutir minucias?
  • La Tenacidad. En la historia de los Estados Unidos no existe un sólo ciudadano yemení que haya participado en algún acto terrorista. Sin embargo, el veto migratorio -hasta este momento, bloqueado nuevamente- de Donald Trump incluye a ese país en la lista de las naciones cuyos ciudadanos, de ser aprobado, no podrán ingresar a la potencia bajo prácticamente ninguna circunstancia. Ante la tragedia londinense, no hace falta ser ningún avezado analista para saber que Trump buscará endurecer a como dé lugar los permisos de entrada a cualquier persona cuyos rasgos físicos, religión o ideología le parezcan sospechosos. En el mundo que ve Trump, si provienes de un país de mayoría musulmana eres un terrorista y no podrás entrar a los Estados Unidos jamás. Sólo un detalle: Khalid Masood, el asesino de Westminster, era inglés. Entiendo entonces que Trump, fiel a la leyenda que de sí mismo está construyendo, deberá ya estar pensando: “holy shit, pues entonces habrá que prohibir el paso a todos los ingleses que parezcan musulmanes, pues todos los musulmanes son terroristas. Si prohibimos el paso a todos los malos, a quienes siempre identificaremos adivinando con eficacia, lograremos acabar con todos los terroristas para siempre. Lucharé hasta que mi veto migratorio sea aprobado”.

Eso, señores, es tenacidad.

También es un tipo de locura, pero si les parece, en otra ocasión podremos hablar de cosas que le bajen a uno la moral, ¿de acuerdo?

 

 

@elimonpartido