Porque quiero mi corazón, cuido mi riñón (y a la inversa)

Redacción Animal Político · 30 de septiembre de 2024

Porque quiero mi corazón, cuido mi riñón (y a la inversa)

Las enfermedades crónico degenerativas son el mayor lastre y ocupan las primeras causas de morbi-mortalidad en la población adulta, siendo altamente prevalentes en países como México. Esto se traduce en una verdadera epidemia que día a día crece y limita la esperanza y calidad de vida de quienes viven con ellas.

En nuestro país las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte por encima de patologías tan graves como el mismo cáncer. La relación entre las enfermedades del corazón y riñón, aunque conocida, ha recibido poca atención. Hoy en día existen esfuerzos para profundizar en el conocimiento de esta relación inversa (corazón-riñón) que a la postre permita ofrecer mejores tratamientos, encaminados a evitar la progresión y los desenlaces de una y otra enfermedad, con todo lo que conlleva para la calidad de vida de quienes viven con alguna de estas condiciones y el gasto en salud pública.

Recordemos que en México cerca del 18 % de la población padece diabetes mellitus y cerca de un 32 % hipertensión arterial; tres de cada cuatro mexicanos vivimos con sobrepeso u obesidad y se calcula que más del 10 % padecen una enfermedad renal. Todas estas son las principales condicionantes que afectan a nuestro corazón y riñón.

Cómo funciona el vínculo cardiorenal

Esta relación entre el corazón y los riñones es muy cercana e importante. Ambos órganos trabajan de forma conjunta para garantizar una adecuada circulación de la sangre, mantener el equilibrio metabólico y la eliminación de desechos en nuestro cuerpo. El corazón se encarga de recibir y enviar sangre a todos nuestros órganos y es sumamente susceptible a alteraciones en la función de otros órganos. El riñón mantiene el equilibrio interno del cuerpo, filtra y elimina toxinas y al igual que el corazón su homeostasis (que es el estado de equilibrio necesario para funcionar de forma adecuada) es fácilmente vulnerada por las enfermedades crónicas.

El riñón y el corazón funcionan como un circuito donde uno depende del otro y viceversa, a nivel neurohumoral, las sustancias que se liberan cuando uno se afecta, dañan de manera remota al otro y limitan cada vez más su función. A estas alteraciones donde se afecta la función de ambos órganos se le conoce como síndrome cardiorenal y, a partir del mayor conocimiento de este síndrome cardiorrenal (daño cardiaco y daño renal) hemos logrado entender este acompañamiento que de manera normal en pacientes sanos permite una adecuada eliminación de toxinas, regulación de agua y sal, a nivel renal, así como  una adecuada contracción y relajación cardiaca, y un adecuado flujo sanguíneo a todos los órganos, lo cual es indispensable para mantener un buen estado de salud.

Cuando hablamos de una visión cardiorenal, nos centramos en un enfoque dual entre ambas especialidades, y es esta unificación de criterios lo que nos lleva a evitar el retraso en la progresión de las enfermedades y la oportunidad de mirar a los pacientes de manera integral. A nivel del sistema de salud nos permite reducir el tiempo y costos de atención, pero sobre todo permite ofrecer tratamientos más específicos y efectivos.

Las clínicas cardiorenales y el equipo médico

Una clínica cardiorenal es el lugar donde de forma conjunta especialistas en cardiología y nefrología, así como un grupo de profesionales (nutriología, enfermería, etc), evalúan, discuten y definen la mejor estrategia de tratamiento en paciente con enfermedad renal y cardiaca concomitante.

Estar en un mismo espacio y ver al paciente de manera integral da la oportunidad de acortar y optimizar los tiempos de diagnóstico y tratamiento, unificar criterios y brindar una atención personalizada, con una mirada holística de su entorno y enfermedad. Además tienen un objetivo docente para hacer crecer esta visión.

El trabajo colaborativo de la clínica cardiorenal nos ha permitido observar resultados favorables y satisfactorios en nuestros pacientes, mejorar su calidad de vida y ofrecer nuevas oportunidades de tratamiento. La clínica cardiorenal nos ha convertido en un equipo de trabajo junto con los pacientes, donde el objetivo central es mejorar la salud de cada uno de ellos y su calidad de vida, brindando un tratamiento altamente especializado.

Recordemos que el tiempo es oro, y entre más rápidamente logremos establecer un diagnóstico y tratamiento adecuado, eso nos permitirá limitar la velocidad de progresión de las distintas enfermedades del corazón y el riñón y sus desenlaces.

Y qué podemos hacer nosotrxs

La prevención será la mejor forma de cambiar la situación actual que vivimos. Impulsar hábitos saludables como la alimentación, el ejercicio, el control de peso, entre otros, serán las mejores herramientas para el cuidado de nuestra salud. Y en aquellos casos donde ya existe una enfermedad, el diagnóstico oportuno y llegar al tratamiento adecuado puede retrasar la progresión y darnos una mejor calidad de vida para cada uno de nosotros como pacientes.

La enseñanza es la principal arma que tenemos, para poder lograr un país más sano, más fuerte, y con mayor conocimiento de esta pandemia.

* Mauricio Arvizu es médico internista, nefrólogo y nefrólogo intervencionista, labora en el INCMNSZ y en el Hospital Médica Sur; especialista de la clinica cardiorenal del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ). Clemente Barrón Magdaleno es médico cardiólogo, médico intensivista cardiovascular, ECMO especialista y Coordinador de la Clínica de Insuficiencia Cardíaca del INCMNSZ y especialista de la clínica cardiorenal del INCMNSZ. Marisol Robles es presidenta de la Fundación Mario Robles Ossio y parte del Comité Directivo de la Alianza Global de Pacientes por la Salud Renal, además de paciente trasplantada.