La Copa del Mundo y la violencia contra las familias buscadoras

Joel Aguirre · 17 de junio de 2026

La Copa del Mundo y la violencia contra las familias buscadoras

Por Alejandra Díaz Castro y Michel Cervantes Padilla*

El deporte, y especialmente el futbol, no son ajenos a las circunstancias políticas ni a la defensa de los derechos humanos como se nos ha querido hacer creer en los últimos años. Históricamente el deporte y las justas deportivas de alto alcance como son los Juegos Olímpicos o la Copa del Mundo han sido escenarios utilizados por distintos actores sociales para visibilizar a nivel internacional situaciones de injusticia y de desigualdad. 

Escenas como la de los atletas estadounidenses Tommie Smith y John Carlos en las olimpiadas de México 1968 alzando sus puños con un guante negro como símbolo de lucha por los derechos civiles y en contra de la segregación racial, o la de las Abuelas de la Plaza de Mayo, quienes durante la Copa del Mundo de Argentina 1978 rompieron el cerco mediático existente para denunciar ante la prensa internacional las desapariciones de sus familiares por parte de la dictadura militar, nos recuerdan que el deporte no es ajeno ante la injusticia y es un escenario más de lucha por la dignidad.

La Copa del Mundo 2026 ha sido objeto de distintas críticas, no solamente por la desproporcionada cifra de juegos que albergará México en comparación con sus coanfitriones o las numerosas obras públicas realizadas para proyectar la imagen de ciudades vanguardistas ante la mirada internacional, sino también por los diferentes impactos y altos costos sociales que ha implicado que el país albergue este torneo. 

El silbatazo inicial que anunciaba el inicio de la Copa del Mundo se hizo escuchar entre gritos de fiesta y jolgorio deportivo por un lado, mientras que al mismo tiempo las familias buscadoras bajo las consignas de “México Campeón en Desaparición” y “La pelota vuelve a casa, ¿nuestros hijos cuándo?” le hacían frente al olvido y a la indiferencia. Dos miradas de un país que parecieran tan ajenas y, al mismo tiempo, tan cercanas.

buscadoras Guanajuato

Las protestas no son contra el Mundial, son contra el olvido

En el marco del inicio de la Copa del Mundo 2026, cientos de familiares de personas desaparecidas, de diferentes estados, salieron a las calles con el objetivo de visibilizar a nivel internacional los más de 135,000 personas que se encuentran desaparecidas y la crisis forense marcada por los 70,000 cuerpos sin identificar bajo el resguardo del Estado. 

A través de la apropiación de símbolos deportivos como lo han sido las camisetas de futbol con las fotografías de sus familiares ausentes, la pega de fichas de búsqueda similares a estampas del álbum mundialista o la realización de “cascaritas solidarias”, las familias han señalado que las protestas no son en contra del futbol ni del propio torneo, son en contra del olvido, del abandono institucional, de la indiferencia y la incongruencia de las instituciones que han destinado numerosos recursos económicos y humanos a los distintos preparativos, mientras que en el día a día las familias buscan en fosas clandestinas a sus seres queridos con sus propios medios. 

No obstante, los preparativos de la Copa del Mundo han tenido diversos impactos para las familias que buscan a sus seres queridos, entre ellos, el incremento de la violencia en su contra, marcada por procesos que buscan invisibilizar su presencia y lucha en los espacios públicos, discursos estigmatizantes donde se les cuestiona acerca de la legitimidad de su actuar y, tristemente, agresiones físicas y verbales en contra de las familias.

Desde el Colectivo Buscadoras Guanajuato hemos documentado al menos 15 eventos de violencia contra colectivos y familiares de personas desaparecidas en el marco de la Copa del Mundo 2026, entre el mes de marzo al 16 de junio de 2026, de los cuales siete de estos incidentes se suscitaron tan solo en el primer día de actividades del Mundial. No obstante, consideramos que los eventos registrados en esta base podrían aumentar conforme a la disponibilidad de la información.

 Violencia contra familias buscadoras en el marco de la Copa del Mundo 2026

Familias buscadoras violencia
Elaboración propia

Borrar a los desaparecidos; retiro y ocultamiento de fichas de búsqueda

Los boletines de búsqueda no son solamente papel y tinta, son instrumentos en donde se depositan las esperanzas de miles de familias en México para que sus seres queridos vuelvan a casa, cuyo objetivo es hacer visible lo ausente, de que alguien voltee a ver las fichas, reconociéndoles, y pueda proporcionar información que contribuya con su localización. 

Los boletines o fichas de búsqueda son más que el rostro de una persona desaparecida, son el testimonio y evidencia de la violencia de un país, el reflejo de la impunidad y el constante recordatorio de la ineficiencia de las autoridades, por ello su presencia suele incomodar a ciertos sectores, pues las fichas rompen con el cerco de que “aquí no pasa nada”.

En diversas ciudades del país, incluso en aquellas distintas a las sedes de la Copa del Mundo, se han registrado diversos eventos en los que las autoridades locales han retirado boletines de búsqueda de personas desaparecidas o han dificultado su visibilidad. Ejemplo de ello fue el caso de Nuevo León, donde las autoridades colocaron macetas de grandes proporciones en la Plaza de las y los Desaparecidos para obstruir la visibilidad de estas fichas y la de la lucha de los colectivos de la entidad. 

Otros ejemplos fueron los casos del retiro de fichas de búsqueda en Guadalajara y en la Ciudad de México, en donde en días previos al inicio de la Copa del Mundo las autoridades retiraron los boletines de personas desaparecidas tan solo unas horas después de que sus familias las colocaran. De los 15 eventos de violencia documentados, siete se refieren a eventos en donde se retiraron u ocultaron boletines de búsqueda en al menos seis entidades del país.

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Familias buscadoras y protesta social

Solo unas horas antes de que arrancara el partido inaugural, durante la noche del 10 de junio, ciento de familiares y colectivos de personas desaparecidas se concentraron en la Ciudad de México con velas en mano y camisetas de futbol intervenidas con las fotografías de sus familiares para realizar una velada a las afueras del Estadio Ciudad de México. No obstante, más adelante les esperaría un primer muro de servidores públicos cuya procedencia o adscripción sigue siendo desconocida, buscando impedirles su marcha. 

Pero las familias lograrían dejarles atrás y llegar a un segundo muro con una amplia cantidad de policías que no les permitirían avanzar. El mensaje era claro, detenerse o ser encapsulados por la policía. 

Algunas familias que asistieron a la marcha manifestaron lo violento que les implicó confrontarse con servidores públicos no identificados que obstruían el paso y la posterior imagen de un mar de policías enviados a frenarles el paso. Durante las protestas del 10 y 11 de junio en las afueras del estadio Ciudad de México se registraron distintos incidentes de violencia en contra de las familias buscadoras consistentes en el lanzamiento de piedras y objetos por parte de civiles.

Por otro lado, en días previos, el 8 de junio colectivos de familiares de personas desaparecidas acudieron a manifestarse a las afueras del estadio Cuauhtémoc, en el estado de Puebla, en el marco del partido entre España y Perú, donde fueron agredidas y encapsuladas por la policía, limitando su derecho a la protesta social.

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Estigma, criminalización y violencia digital

Las familias buscadoras siempre se han tenido que enfrentar a discursos oficiales y no oficiales en donde se les ha estigmatizado, reprochándoles con frecuencia la desaparición de sus familiares como una consecuencia de su falta de atención y cuidado dentro de sus familias. Por otro lado, también son numerosos los discursos y comentarios en los que la sociedad justifica la desaparición de sus familiares señalando que andaban en malos pasos o estaban vinculados con grupos de la delincuencia. 

Sin embargo, en el marco de la Copa del Mundo han surgido numerosos discursos violentos en contra de las familias buscadoras, en los que frecuentemente se les acusa de tener fines partidarios o estar financiados por grupos opositores al gobierno actual. Ejemplo de ello fue la conferencia matutina del día 11 de junio de 2026, en la que desde el Gobierno Federal se anunció que se estaría investigando la forma en que las familias buscadoras provenientes de otros estados habían financiado sus traslados para acudir a las marchas del 10 y 11 de junio.

Por otro lado, la violencia digital en contra de las familias y colectivos de búsqueda se han disparado exponencialmente en el marco de la Copa del Mundo; basta con abrir cualquier publicación en redes sociales y mirar los comentarios en donde se les señala de ser opositoras del gobierno y actuar en contra de la nación, o donde se les cuestiona el porqué se manifiestan en este momento y no en sexenios anteriores. 

Con frecuencia, los discursos crean realidades y cuando se reproducen discursos cargados de tanta violencia, comúnmente estos traspasan el campo de lo discursivo y lo digital y llegan a manifestarse en agresiones físicas como lo vimos en redes sociales en que, el marco de la inauguración de la Copa del Mundo, un hombre arrancaba fichas de los boletines de búsqueda que una mujer estaba pegando, para inmediatamente acusarla de venir por parte de un grupo opositor al gobierno.

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Robo de materiales

Familiares de personas desaparecidas en la Ciudad de México han señalado que el 11 de junio, en el marco de la inauguración de la Copa del Mundo, personas tomaron sin consentimiento las lonas y pancartas con las fotografías de sus familiares desaparecidos, y denunciaron el robo de al menos cuatro lonas. Asimismo, han circulado en redes sociales los videos en donde personas que tomaron las lonas agredieron de manera física y verbal a las familias y a las personas que las acompañaban.

Desde las familias buscadoras nos apoyamos entre nosotras y contestamos: ¡Hijo, hija, escucha… tu madre está en la lucha! ¡Te seguimos buscando!

—∞— 

*Alejandra Díaz es integrante del Colectivo Buscadoras Guanajuato; por 18 meses estuvo buscando a su hermano Felipe, desaparecido en Guanajuato. Actualmente acompaña a más familias en su búsqueda a través de la vinculación y gestión de proyectos para la incidencia política, cultural y de acción ciudadana. Y Michel Cervantes Padilla es abogado y sociólogo especializado en casos de desaparición de personas. Actualmente brinda acompañamiento a familiares y colectivos de personas desaparecidas. Redes: @Buscadoras_Gto