Redacción Animal Político · 5 de febrero de 2024
Hace ya casi cuatro años la pandemia ocasionada por el Covid dejó un profundo pesar en todos nosotros, pero también fungió como catalizador de uno de los mayores cambios que ha experimentado nuestra economía en los últimos años. En cuestión de meses se observó una transformación que, en otras circunstancias, probablemente hubiera tomado varios años.
Esta nueva era trajo consigo la difuminación de fronteras y un cambio en la manera en que se realizan las actividades económicas en los mercados tradicionales, con modelos de negocio disruptivos y novedosos. Derivado de esta situación, hoy más que nunca muchos de los retos que afrontan las economías tienen un componente regional, si no es que global.
Hoy entendemos que los problemas que enfrentamos en México también son actualmente afrontados o, incluso, ya fueron superados en otras latitudes. Esta experiencia es valiosa porque nos da un parámetro para establecer un punto de partida y, atendiendo a las realidades de nuestro país, saber qué hacer y qué no.
Ya sea en el sector agrícola, energético o financiero, la experiencia internacional es un factor clave que nos permite encontrar soluciones y puntos en común con nuestros pares internacionales, para resolver situaciones que pueden estar afectando a más de un país a la vez.
La política de competencia no es la excepción. Desde hace más de veinte años el estado mexicano fortaleció lazos con sus contrapartes de Norteamérica para, entre muchas otras cosas, generar una política de competencia que beneficiara a la población. Como en otras políticas públicas, la cooperación internacional ha sido fundamental para fortalecer la política de competencia en nuestro país, buscando garantizar que los mercados funcionen de manera eficiente y los consumidores tengan más productos y se evite el pago de sobreprecios.
Sin embargo, los retos que México y el mundo enfrentan hoy no son los mismos de hace veinte años. Desde hace varios años para acá, las reuniones trilaterales entre agencias de competencia de Estados Unidos, México y Canadá han sido un espacio para discutir cómo afrontar retos comunes en la región y construir las mejores prácticas internacionales.
Como resultado de esas reuniones, por ejemplo, la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) implementó una estrategia para estrechar su colaboración con las agencias de competencia de Latinoamérica, impartiendo capacitaciones e iniciativas de fortalecimiento de labores de investigación de conductas anticompetitivas. Asimismo, en años recientes se ha planteado cómo debe evolucionar la política de competencia para fomentar la innovación y encontrar el balance que debe existir entre regulación y competencia, de modo que se trabaje de manera conjunta con las autoridades sectoriales para generar regulación pro-competitiva.
Como resultado de estos años de cooperación internacional, en la Cofece hemos implementado cambios importantes que nos han permitido fortalecernos como institución y como garante de la competencia. Hoy, la autoridad de competencia cuenta con diversos procedimientos en sectores tradicionales que son clave para la población, tales como investigaciones en sectores de transporte, energético e inmobiliario, así como en actividades que revolucionaron la manera en que se hacían las cosas en México, tal como el sector de tecnología financiera (Fintech) o la investigación a fondo que estamos haciendo del comercio electrónico minorista en México.
En este contexto de reflexión, en el evento “Tendencias Regionales de la Competencia Económica: México, Estados Unidos y Canadá” de este año se discutió con nuestros partes de Estados Unidos y Canadá cómo cooperar y coordinar esfuerzos para conseguir un objetivo común que se posiciona como prioridad en nuestra agenda pública: lograr que la política de competencia sea un motor no sólo de crecimiento económico, sino de una economía más justa e incluyente, en donde la población perciba beneficios tangibles derivado de erradicar prácticas anticompetitivas.
*Andrea Marván Saltiel (@a_marvan) es comisionada presidenta de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece).