Convento del Siglo XVI de Molango de Escamilla, Hidalgo

Redacción Animal Político · 26 de mayo de 2024

Convento del Siglo XVI de Molango de Escamilla, Hidalgo

Molango de Escamilla, Hidalgo

Convento Santa María
Convento de Santa María, Nuestra Señora de Loreto. Foto: Rubén Aguilar.

 

Toponimia

Molango se compone de los vocablos náhuatl “moll”, de mole; “a”, posesivo; “n”, liga; “co”, locativo. Se traduce como “Lugar de Mole o que Tiene Mole”.

Historia

A partir de 1526, Molango, junto con Malila, quedaron bajo la encomienda de Gerónimo de Aguilar, el español que Hernán Cortés rescata en Yucatán en 1519. Al morir Aguilar sin descendencia en 1531, ambos pueblos pasan a manos de la Corona, y quedan bajo la autoridad de un corregidor.

En 1550, la jurisdicción del corregimiento se amplía a otros pueblos. En las décadas de 1560 y 1570, el corregidor de Molango y Malila aparece como alcalde mayor de la provincia de Metztitlán.

Durante el siglo XVI, el territorio que administraba la alcaldía mayor de Metztitlán abarcaba las mismas provincias que cuando era Señorío en la época prehispánica, incluida la de Molango.

En 1536, la Orden de San Agustín (OSA) celebra un capítulo en el convento de Ocuituco, Morelos, donde se decide emprender la evangelización de los otomíes que habitaban la región que hoy se conoce como Valle del Mezquital; de la Sierra Alta y, a través de esta alcanzar a los que se  encontraban en las amplias llanuras de la Huasteca.

En esta empresa participan fray Juan de Sevilla y fray Antonio de Roa que llegaron el mismo año a la Nueva España. Ya para 1537, fray Juan de Sevilla fungía como prior del convento provisional que se había fundado en Molango. Fray De Roa permanece aquí hasta 1563.

El templo y la representación del dios Mola fueron destruidos por fray Antonio de Roa con ayuda de otros religiosos. La primera capilla que se dedicó fue la de San Miguel y su construcción data de 1540.

George Kubler señala que la construcción del conjunto conventual se inicia hacia 1546.  Diego Angulo Iñiguez, citado por José Guadalupe Victoria, supone que la portada de la iglesia se labró hacia 1546.

Santa María Molango fue priorato y administraba 19 pueblos y 38 visitas. Es el primer asentamiento agustino en la Sierra Alta. Luego se convierte en Cabecera de Doctrina. En 1751 la iglesia pasa a manos del clero secular.

Descripción

1. Atrio

Entrada principal. Foto: Rubén Aguilar.

El conjunto conventual está en alto. Para lograr una superficie plana fue necesario nivelar el terreno y para eso se construyeron elevados muros de contención que soportan el atrio, la iglesia y el convento. Dos de los costados del atrio tienen barda de piedra con almenas.

El acceso frontal es donde la estructura adquiere su vista más imponente. Se construyeron rampas y escalinatas, que rematan en otra escalinata de forma radial dentro del espacio atrial. Aquí, separado de la iglesia, se encuentra una espadaña que tiene la función de campanario.

Convento
Escalinata radial y espadaña. Foto: Rubén Aguilar.

La espadaña a la entrada del atrio. Tiene tres cuerpos. Los dos primeros son iguales con tres arcos de medio punto alargados en cada uno. El tercero, que es el remate, al centro tiene un óculo.

El atrio en la parte frontal y en el lado izquierdo tiene la estructura de rampas y escalinatas, para posibilitar la construcción del plano donde se asienta el conjunto. Una parte del lado posterior y el lado derecho del atrio están a nivel de la calle donde se asienta el poblado.

2. Iglesia

Convento
Foto: Rubén Aguilar

 

Exterior

En la fachada hay cuatro elementos. La portada, un rosetón, un frontón triangular que es el remate con una ventana al centro y contrafuertes a los lados de la fachada.

La portada es un arco de medio punto rebajado en medio de un alfiz. Las jambas que sostienen al arco tienen una pilastra, una columna adosada al muro y una línea con relieves. Carmen Fabiola Moreno Vidal ha realizado un profundo y detallado estudio de la iconografía de la portada.

De dentro hacia afuera, la primera columna está decorada con una sucesión de figuras en forma de S con una especie de alas a los lados, que son la representación del Xonecuilli en el mundo prehispánico, esta decoración se prolonga en todo el desarrollo del arco.

La columna adosada es de sección semicircular y sobresale ampliamente de la portada, presenta como decoración una guía vegetal que se enrosca en fuste, representa los tallos y hojas de ayotli o calabaza.

A continuación de la columna, se encuentra una línea vertical esculpida con los mismos motivos que presenta la tercera franja decorada de las bases, grupos de cuatro hojas unidas mediante barras, este tipo de decoración también se prolonga en todo el desarrollo del arco, por encima de la arquivolta. Las pilastras y columna se sostienen en bases con cinco franjas separadas entre sí por tiras continuas.

Convento
Foto: Rubén Aguilar

La primera franja, contando de abajo hacia arriba, está conformada por representaciones del metl o maguey; la segunda está decorada con círculos planos y cada cinco de estos, hay uno que sobresale, siendo ilustraciones de citlallin o estrellas; la tercera franja está compuesta por grupos de cuatro hojas unidas mediante pequeñas barras; la cuarta son de nuevo citlallin o estrellas y la quinta diseños que asemejan al glifo calendárico ácatl o planta de maíz y carrizo.

Convento
Foto: Rubén Aguilar

 

Foto: Rubén Aguilar

En la cara interna de las jambas hay relieves de ángeles, tres por lado. En el intradós del arco hay siete ángeles, están muy maltratados, que dan un total de trece ángeles, todos con un fondo de pares de plumas o aztaxelli y portando en la mano derecha, la cruz Tau. Originalmente los rostros de los ángeles tenían incrustaciones de obsidiana en la parte de los ojos, ahora perdidas en su mayoría.

La arquivolta del arco, una prolongación de la columna, presenta el mismo tipo de decoración y crea continuidad. De los capiteles continuos, que coronan jambas, columnas y líneas esculpidas, arrancan los arcos y arquivolta conformados con tres franjas horizontales, separadas entre sí por tiras continuas y decoradas con elementos vegetales distribuidos a lo largo de estas.

La primera franja, de abajo hacia arriba, es la que presenta una gran variedad de elementos  de formas diferentes, que representan el Ilhuicatl o cielo prehispánico, donde están incorporados el glifo de Venus como una flor con los pétalos hacia abajo, rayos solares  como V invertidas, puntas de navajas de pedernal, plantas de maguey, otra variante del  glifo acatl, planta de maíz y carrizo como flores de lis en el capitel izquierdo, mientras que en el derecho aparecen como triángulos.

La segunda franja, está decorada con flores abiertas de a yotli o calabaza, unidas mediante tallos a flores cerradas y la tercera franja está decorada con hojas de calabaza, cuyos tallos están cruzados, formando una especie de X.

Por encima de los capiteles, se ubican, una por lado, columnas abalaustradas, típicas del plateresco, decoradas en su fuste con lo que parecen ser hojas. Estas dos columnas más la cornisa que se encuentra por encima, componen el alfiz.

La cornisa, que abarca todo el ancho de la portada, está decorada con representaciones de la luna o metztli en el mundo prehispánico, con forma de vasijas cortadas transversalmente, en cuyo interior se encuentran hojas de calabaza, intercaladas con flores de calabaza.

Esta cornisa se une al arco mediante una cruz espinada que contiene los símbolos de la pasión de Cristo: la inscripción INRI, la corona de espinas, las llagas sangrantes representadas a la manera indígena y la calavera con tibias cruzadas.

Por encima del alfiz se encuentra un rosetón de reminiscencias góticas, la tracería de piedra tiene forma de círculos y gotas, cuatro de cada uno intercalados entre sí, alrededor de las formas de ocho pétalos que componen una flor, en cuyo centro sobresale la talla de una flor de ocho pétalos con el núcleo en forma de rehilete circular formado por una esvástica curva incisa

El parteluz del rosetón se divide por tres franjas concéntricas, separadas entre sí por tiras  continuas, la primera franja, de adentro hacia afuera, está decorada con las formas del  rehilete circular,  45 en total, en cuyos centros están  incisas las esvásticas curvas, cuatro  aspas alrededor de un centro, representación del símbolo del Ōlin o movimiento, la segunda franja está conformada por las cabecitas aladas de 15 querubines y finalmente la tercera franja está decorada con un meandro vegetal (líneas sinuosas con motivos que se repiten) en cuyos centros se hallan flores de cuatro pétalos aludiendo al símbolo del Nahui Ōlin.

El coronamiento de la fachada es un frontón triangular que se separa de esta a través de una cornisa que a su vez remata los contrafuertes.

Convento
Foto: Rubén Aguilar.

En el muro izquierdo está una portada lateral. Es un arco que se sostiene en jambas que se integran por dos pilastras. Los capiteles son continuos. Los motivos decorativos son vegetales y hay un águila bicéfala.

Foto: Rubén Aguilar

De las diez ventanas que iluminan el interior de la iglesia, solo tres son originales, con forma de ajimez como esta. El estilo es románico. Se dividen por la columna que se conoce como mainel o parteluz.

En el muro izquierdo de la iglesia hay tres contrafuertes de arco y otros tres o cuatro que son columnas adosadas a la pared.

Interior

Foto: Rubén Aguilar

Es de una nave de forma rectangular que mide 50 metros de largo y 11.70 metros de ancho. Actualmente el techo de la iglesia es de lámina acanalada, apoyada sobre una estructura de herrería, sobre vigas de hormigón pretensado (1974). Un arco triunfal divide el presbiterio de la nave. El púlpito de cantera es del siglo XVI.

3. Convento

Foto: Rubén Aguilar

En su origen, el claustro era de planta cuadrada y tuvo en cada uno de sus cuatro lados, deambulatorio con arquerías. En el claustro bajo se conservan tres corredores y en el alto solo en dos lados quedan algunas columnas y arranques de arcos. La cubierta es de lámina anclada sobre estructura de madera. El piso del claustro es de concreto.

A lo largo de los siglos el convento en su conjunto ha sufrido grandes daños. La destrucción que vivió a lo largo de los siglos hacen difícil identificar las áreas que tuvo el edificio y la distribución de las mismas.

Foto: Rubén Aguilar

En el origen en el claustro bajo en cada uno de sus lados hubo cuatro arcos de medio punto que se sostienen en columnas divididas en dos. Los capiteles son de tipo toscano. Entre el segundo y tercer arco hay una columna doble. En medio de una pilastra. Forman una sola estructura.

Al parecer el claustro alto no tuvo arcos, sino que había columnas que daban lugar a tres grandes vanos en cada uno de lados, pero también es posible que haya tenido arcos como se ve en el arco de la izquierda, que es el espacio de la cuarta galería que ahora no existe ni en el claustro bajo ni en el alto.

El estilo del claustro de muy semejante al de Atotonilo, El grande y Acolman. Las columnas, los arcos, los capiteles y los fustes. En las enjutas de los arcos hay escudos de la Orden de San Agustín (OSA): el corazón traspasado por clavos, el capelo cardenalicio, además de jarrones con flores, angelitos que portan instrumentos musicales y símbolos de la Pasión de Cristo.

Foto: Rubén Aguilar.

Entrada al convento desde el atrio. Es un arco de medio punto en el que las gamas y el arco están adornadas con flores de ocho pétalos.

Comentario

El conjunto se construye sobre un terreno alto, que fue nivelado. Hay una estructura de altas y grandes murallas y el acceso por rampas y escaleras. En el atrio una gran espadaña separada de la iglesia, que es una solución original.

La portada de la iglesia es plateresca y su diseño comprende elementos europeos e indígenas. La investigadora Carmen Fabiola Moreno Vidal ha realizado un profundo y detallado estudio de la iconografía de la portada, que es de una gran riqueza simbólica.

El estilo del convento se asemeja al de Atotonilco, el grande, también un convento de la OSA en el estado de Hidalgo. Ha perdido una de sus galerías en el claustro bajo y el claustro alto no está completo.

Los arcos del siglo XVI son de medio punto con columnas y capiteles que tienen fustes y capiteles eclécticos son de buena factura. Es un espacio muy acogedora y agradable.

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Fuentes consultadas:

  • Notas de las vistas.
  • Kubler George, Arquitectura Mexicana del Siglo XVI, FCE, México, 1983.
  • Moreno Vidal, Carmen Fabiola, Análisis Iconográfico de la Portada de Nuestra Señora de Loreto, en Molango, Hidalgo. INAH.


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