Convento de Santo Domingo en Quito, Ecuador

Redacción Animal Político · 8 de junio de 2025

Convento de Santo Domingo en Quito, Ecuador

Quito, Ecuador

Convento de Santo Domingo en Quito, Ecuador.
Convento de Santo Domingo en Quito, Ecuador. Foto: Rubén Aguilar.

El conjunto conventual de Santo Domingo de Guzmán forma parte de la declaratoria de Patrimonio Cultural de la Humanidad del Centro Histórico de Quito, Ecuador, de 1978.

Historia

En 1540, la Orden de Predicadores (OP) funda este conjunto conventual y es fray Gregorio Zarazo quien solicita los terrenos al cabildo. El edificio original tiene dos etapas constructivas: la primera del inicio del otorgamiento hasta 1560 y la segunda de 1560 hasta 1620. Entre 1561-1565, bajo la responsabilidad del fray Jerónimo de Cervantes, se cerca la propiedad y se inicia la construcción del claustro principal. Con estas obras arranca la segunda etapa, que se extiende hasta 1620, año de inicio de la construcción del convento actual.

En 1581 llega a Quito el renombrado arquitecto español Francisco Becerra, a quien le solicitan que elabore los planos del convento, pero solo construyó los cimientos. A partir de 1595, la construcción de la iglesia queda en manos de fray Rodrigo de Lara Manrique y en 1588, la concluye fray Juan Mantilla.

El claustro principal se termina en 1650, obra a cargo del hermano franciscano fray Antonio Rodríguez. En el siglo XVII se construyen las capillas laterales y se coloca la cruz de piedra en el centro de la plaza. Entre 1700 y 1770 se consolida el convento con la construcción, tal como es en la actualidad, del segundo claustro o colegio de San Fernando.

En el siglo XVIII se levanta el arco de Santo Domingo. En 1868, el terremoto de Ibarra destruye la cúpula y la torre. En 1880, los frailes dominicos italianos que llegan a Quito inician la remodelación del edifico y destruyen los altares barrocos.

Descripción:

1. Atrio

Convento de Santo Domingo en Quito, Ecuador.
Foto: Rubén Aguilar.

A lo que fue el atrio original se añade un espacio todavía mayor que hoy da lugar a la Plaza de Santo Domingo.

2. Iglesia

Convento de Santo Domingo en Quito, Ecuador.
Foto: Rubén Aguilar.

Exterior

La portada de la iglesia tiene dos cuerpos: el bajo, que corresponde a la entrada principal, y el alto, que es la ventana del coro. El primero está formado por un arco rebajado. A los flancos del vano se encuentran dos columnas de fuste acanalado, y capiteles de estilo ecléctico. Las dos columnas descansan sobre grandes bazas que han sido dobladas por haberse bajado el pavimento de la plaza, lo que ha obligado también a colocar cinco escalones más a los dos que tenía antes la entrada a la iglesia. Este cuerpo termina con un entablamento sobre las columnas, de cornisa muy volada.

El segundo cuerpo descansa sobre el anterior y al centro está la ventana del coro, que en la parte alta tiene un frontón triangular de gruesas molduras. A los lados de la ventana nichos en que se alojan las figuras de santo Domingo y san Francisco, con los escudos de sus respectivas órdenes, esculpidos en las bases sobre las que descansan esos nichos.

A los lados de la puerta principal se abrieron dos más como parte de la “renovación”. Estas comunican con las que se podría llamar naves laterales. Las puertas están adornadas con un entablamento dórico de ladrillo sobrepuesto. Encima de este muro se encuentra una balaustrada, que antes era sólo una gran cornisa con remates piramidales.

La torre tiene cuatro cuerpos y una cúpula de remate. En el primero la puerta de entrada de la nave izquierda. En el segundo una ventana en la parte frontal. En el tercero dos arcos de medio punto alargados en la parte frontal y trasera y un arco de medio punto alargado en las paredes laterales. En el cuarto una terraza con una balaustrada y al centro una estructura con arcos de medio punto a sus lados. Sobre esta descansa una gran cúpula con linternilla que tiene una cruz.

Interior

Convento de Santo Domingo en Quito, Ecuador.
Foto: Rubén Aguilar.

La planta es basilical de tres naves. Grandes arcos de medio punto dividen la nave central de las laterales. En la nave central un artesonado de tipo mudéjar. El crucero está formado por cuatro grandes arcos agudos de ascendencia musulmana y se cubre por una bóveda cupuliforme de lazo, ochavada, sobre los cuatro arcos.

El altar mayor es neogótico. Junto al arco triunfal del presbiterio, se han colocado hoy dos nuevos retablos, de composición gótica, consagrados, el uno al Ecce Homo, la Virgen y san Pedro y el otro a san Juan Macías repartiendo limosna. La iglesia fue pintada hace cincuenta años al óleo de color rosa imitando mármol por un italiano de nombre Baldasari, decorador de teatros.

A mediados del siglo XIX, los frailes dominicos italianos que habían llegado años antes para la reforma religiosa de la disciplina conventual, venida a menos, destruyeron, en un afán modernizador, el interior de la iglesia del siglo XVII. Esto implicó que la despojaron de su revestimiento de madera tallada; echaron abajo el coro; destrozaron el púlpito; destruyeron los retablos del presbiterio y de la capilla del crucero en el lado del Evangelio; arrasaron con la sacristía situada detrás del ábside. Y abrieron puertas de comunicación entre las capillas laterales para convertirlas en naves. No echaron abajo la techumbre y la bóveda mudéjares, pero las pintaron.

En las naves laterales hay diez capillas con bóvedas de cañón que se han decorado con grandes ruedas de doce puntos pintadas, el intradós de los arcos con dos retratos de santos dominicanos y las pilastras que las sostienen, con escudetes circulares con símbolos religiosos.

Los retablos de las capillas laterales son todos del siglo XVIII, obras barrocas que sustituyen a las que se refiere Diego Rodríguez Docampo en su Relación de 1650. Las capillas del lado del Evangelio son cinco: La primera dedicada a la Sagrada Familia; la segunda a san Vicente Ferrer, es muy rica en su ornamentación; la tercera a santo Domingo; la cuarta a san Jacinto; la quinta estuvo consagrada a la Virgen del Rosario, patronato de los negros de la población.

Las capillas del lado de la Epístola, son cinco: La primera está dedicada a santo Tomás de Aquino; la segunda, antes consagrada al Calvario, hoy se dedica a la beata Mariana de Jesús; la tercera a san Francisco; la cuarta y la quinta están dedicadas al culto de san Martín de Porras y al del arcángel san Miguel.

Todos los cuadros de los retablos en las capillas son obras de Luis Cárdenas, que se consideran mediocres o menores. Hay tres excepciones: la Virgen que se encuentra en el último retablo del lado del Evangelio, obra del siglo XVII; el del arcángel San Miguel, de Brígida Salas, y el de la beata Mariana de Jesús, de Víctor Mideros.

3. Capilla de la Virgen del Rosario

Convento de Santo Domingo en Quito, Ecuador.
Foto: Rubén Aguilar.

La capilla está al sur del crucero y se levanta sobre una planta de tres planos: el primero, a nivel de la iglesia, que es una sala cuadrada de 11 metros por 11.50 metros, destinada a los fieles; el segundo, que se levanta un metro sobre la anterior, que ocupa el presbiterio, al que se asciende por diez escalones, y el tercero, que tiene una diferencia de nivel de 2.30 metros respecto del otro, en donde está el camarín. Este mide 9 metros por 11 metros y el otro 11 metros por 9.50 metros Estas diferencias de nivel entre las tres partes de la capilla se debe a la estructura del terreno.

La descripción de Pazos Barrera de la capilla: “enteramente dorada, tiene filigrana de plata en torno al nicho central y en el tabernáculo. En él resalta la Virgen del Rosario, una escultura española que fue obsequio del monarca español en el siglo XVI. A los lados del retablo figuran los retablos de santa Ana y San Joaquín, dorados sobre fondo rojo. Arcos y paredes tienen aplicaciones de querubines, plantas y frutas americanas, recubiertas de oro sobre fondo rojo. La Capilla de la Virgen del Rosario descansa sobre un arco por el que pasa la calle que conduce al barrio de La Loma Grande. Cierran la capilla dos cúpulas con linternas recubiertas con baldosas verdes”.

En los altares laterales a esta capilla se conservan reliquias de santos, traídas de Roma en los mismos inicios de la fundación quiteña. Desde 1650, en esta capilla funcionaban tres cofradías: la primera de españoles peninsulares y españoles criollos; la segunda de aristas negros y mestizos; la tercera formada enteramente por indígenas. Cada grupo tenía su espacio correspondiente en una suerte de capillas más pequeñas. Aquí se conserva la pintura mural Virgen de la Escalera, obra del padre Pedro Bedón.

En su exterior las cúpulas se hallan revestidas de azulejos verdes y grandes fajas radiales pareadas que van de la linterna a la base. A más de la diferente altura de las dos cúpulas, el duomo del primer tramo es semiesférico y no tiene más ventanas que las de su linterna, mientras que el del presbiterio es algo coniforme y tiene dos ventanales de medio punto abiertos en su casquete.

Las linternas tienen la misma planta que la de las cúpulas y su abovedamiento recuerda en lo exterior la misma organización de éstas. Ambas llevan sobre su remate una cruz de bronce. El aparejo de los muros es de ladrillo y rematan en una balaustrada sobre una sencilla cornisa, bajo la cual se han colocado, como adornos, pequeños arcos. En los muros exteriores no se ven más vanos que dos ventanas largas y sencillas en cada lado del primer tramo y una cuadrada con aparatosa moldura y frontón, en el segundo.

4. Convento

Convento de Santo Domingo en Quito, Ecuador.
Foto: Rubén Aguilar.

El convento y el claustro se dice que es un diseño de Francisco Becerra de 1581, y el claustro en particular una obra del hermano franciscano Antonio Rodríguez de 1650. La forma es rectangular, y como el convento de san Francisco tiene tres niveles. El primero con arcos de medio punto que se sostienen en pilares ochavados de cantera, los capiteles son toscanos. En el segundo se repite la misma estructura, pero los arcos son de menor dimensión. El tercero son arcos de mampostería, y hay dos de ellos por cada uno de los arcos del nivel inferior. Al centro una fuente octagonal, en un patio que es un jardín.

Convento de Santo Domingo en Quito, Ecuador.
Foto: Rubén Aguilar.

El refectorio con un artesonado de estilo barroco y cuadros en sus paredes, que en la parte baja tienes una cubierta de madera.

5. Arco de Santo Domingo

Convento de Santo Domingo en Quito, Ecuador.
Foto: Rubén Aguilar.

Los constructores de Santo Domingo se encontraron con un terreno desigual, por lo que debieron diseñar varias soluciones arquitectónicas para darle continuidad al templo principal y sobre todo a las capillas. Es como nace el Arco de Santo Domingo, sobre el que se encuentra la Capilla de la Virgen del Rosario, y por cuya base discurre, sin interrupciones, la calle Rocafuerte.

Este se construye en dos tramos de terreno con una calle de por medio, y para hacer viable su construcción se levanta el arco que se conoce como de la La Loma, que es un túnel de piedra, de arco muy rebajado con el que se ha formado una bóveda. En los muros de esta hay dos nichos con las imágenes de san José y de la Virgen María, cuyos monogramas llevan las rejillas superiores de dos portadas de hierro que los cierran.

Comentario

Convento de Santo Domingo en Quito, Ecuador.
Foto: Rubén Aguilar.

En 1540, la Orden de Predicadores (OP) funda este conjunto conventual, obra del fraile dominico fray Gregorio Zarazo. El conjunto se construye en dos etapas: de la fundación hasta 1560, y la segunda de 1560 hasta 1620. La iglesia se concluye en 1588. El diseño del convento es obra del arquitecto español Francisco Becerra, de 1581, pero se termina hasta 1650.

En 1880, los frailes dominicos italianos que llegan a Quito inician la “modernización” del edifico y en el interior de la iglesia destruyen algunas de las obras de arte más importantes de la iglesia: revestimiento de madera tallada de las paredes; el coro; el púlpito; los retablos del presbiterio; la capilla del crucero y la sacristía situada detrás del ábside. No echaron abajo la techumbre mudéjar. Es notable obra del barroco quiteño la Capilla de la Virgen del Rosario y el arco que se tiene que construir en el exterior, para ampliar el espacio de la construcción.

El claustro de forma rectangular es de grandes dimensiones y tiene tres niveles. En los dos primeros arcos de medio punto que se sostiene en pilastras octagonales. El tercero tiene arcos de mampostería que son más pequeños.

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Fuentes consultadas:

Visita:

2017

@RubenAguilar