El Contrato de Trump (tercera parte: energía)

blogeditor · 7 de diciembre de 2016

El Contrato de Trump (tercera parte: energía)

Por: Guillermo Mora Tavares

A partir del Contrato de Trump, el futuro inmediato de la energía en Estados Unidos y México será una regresión histórica de consecuencias impredecibles. En el punto 5 de las siete acciones para proteger el empleo de los estadounidenses, del Contrato firmado por el señor Trump, está el compromiso de liberar restricciones para la producción de petróleo y gas –combustibles fósiles y shale gas– por una masa total de 50 trillones de dólares.

Una primera prospectiva de esa propuesta y compromiso es que Estados Unidos intensificará la producción de esa clase de energía, con lo cual abatiría los precios del petróleo por debajo de los 25 dólares, ahorraría en reservas su propia producción y consumiría combustible barato de los países productores. De rebote, pegaría un gran golpe económico a las zonas petroleras controladas por el Estado Islámico y, dará la puntilla a lo que queda de Pemex como empresa de los mexicanos.

En este tercer artículo sobre el Contrato de Trump también resalta el punto seis que se refiere a la cancelación de las restricciones impuestas por las administraciones de Clinton y Obama al proyecto del gasoducto Keynstone, que iría de Hardisty, Alberta, a Houston y Port Arthur, Texas. Otra vez, prospectiva de energía fósil barata, aunque esto implique el regreso al uso intensivo de combustibles tradicionales frente a las llamadas energías limpias.

Nada es casual.

Las poderosas empresas generadoras de electricidad de estados como Colorado, Wisconsin, Georgia, Arizona y Florida encaminan cabildeos y campañas para penalizar y desestimular la generación de energía solar, a la vez que proteger los intereses de aquellas. De ello alertó el analista y asesor de inversiones Jason Williams, precisamente cuatro días antes del triunfo de Trump y cinco de la firma del Contrato.

Concretamente, van de la mano:

  • La reactivación de la producción de hidrocarburos fósiles y del proyectado gasoducto Keynstone.
  • La expansión del fracking para producir petróleo y shale gas en EU.
  • La cancelación que hará la administración Trump de las aportaciones para el programa de Cambio Climático de la ONU.
  • La campaña contra los paneles y energía solar.

Ya vimos algunos aspectos de los temas inmigración y comercio del Contrato Trump que ponen a México en estado de alerta. El de energía, también.

El 5 de enero de 2015 escribí: Debido a las nuevas condiciones de los precios del petróleo, la geopolítica petrolera y temas ambientalistas, literalmente está muerta la principal apuesta de las reformas mexicanas: la petrolera, dentro de una reforma energética que abarca gas y otras energías.

Emilio Lozoya Austin era el director de Pemex. También escribí:

Ante situación tal, los directivos de PEMEX no han dado señales de alerta o de cambio de estrategias…

“De nueva cuenta, PEMEX es presa de la soberbia, corrupción e incapacidad”.

En junio de 2014 el barril de petróleo tenía un precio promedio de 115 dólares. A partir de entonces ha sido progresiva su caída hasta los niveles actuales a un promedio de 45. Los petroprecios dieron al traste con los sueños de grandeza de esa parte de la Reforma Energética. Pero no lo es todo. Si en 1988 PEMEX era la cuarta petrolera mundial, hoy está en ruinas:

  • La producción de crudo a septiembre pasado fue de 2,113 mil barriles diarios, la más baja en cinco lustros.
  • Las refinerías están a los mínimos de su capacidad o, semiparalizadas, sin inversiones ni mantenimiento.
  • En octubre de 2014, México importó 419,000 barriles diarios de gasolinas, mientras que produjo 381,400 barriles diarios en sus propias refinerías. La tendencia sigue.
  • De los poco más de 30 mil pozos que PEMEX ha perforado en toda su historia, alrededor de 10 mil están fuera de servicio por distintas causas.

No conozco una explicación entendible al por qué PEMEX se negó a construir nuevas refinerías o a modernizar las actuales. Aún es tiempo, más ahora con los bajos precios del crudo, para procesarlo por nosotros mismos y no, como todo apunta según entendemos del Contrato Trump, por las compañías globales que ya son dueñas de pozos, campos mexicanos y, al parecer muy pronto de las refinerías.

Una opción inmediata, a la cual también se niega PEMEX, es el rescate o rehabilitación de los 10 mil pozos fuera de servicio, con sistemas mexicanos que permitirían extraer petróleo a un costo promedio de 5.5 US dólares el barril.

Pero no. Nuestros ejecutivos petroleros no supieron ver venir la turbulencia que llegó, ni las que vienen por el efecto Trump.

¿Será que, como imitadores que solemos ser, también México hará campaña contra la energía solar o, dejará de hacer aportaciones al Programa de Cambio Climático de la ONU?

Al terminar este artículo, aún veo pasmados a los gobernantes. O, fuera de lugar con tibias e incompletas medidas.

 

* Guillermo Mora Tavares es periodista con 50 años de trayectoria. Correo: [email protected]