Contrato de buena voluntad

blogeditor · 18 de mayo de 2021

Contrato de buena voluntad

Un contrato laboral brinda claridad y seguridad para las personas ante un nuevo empleo. Es la garantía con la que, en principio, cuentan para saber que el trabajo existe y cuáles son las condiciones, entre otros acuerdos. Sin embargo, para las personas trabajadoras del hogar, tener un contrato no es una práctica común.

Por lo general, la relación laboral entre empleador y trabajadora del hogar se establece mediante acuerdos de palabra que son poco claros y en los que sólo se habla de los días de trabajo. El pago se define sin un punto de referencia y rara vez se habla de jornadas laborales, tareas específicas o prestaciones.

¿Por qué, por una parte, somos tan exigentes con lo que pedimos, pero por la otra, evadimos ser claras en lo que damos a cambio a las personas que trabajan en nuestros hogares? Parece que es conveniente no establecer compromisos concretos con ellas, cuando en realidad, esta relación de asimetría pone a ambas partes en un estado de vulnerabilidad.

Hace dos años, después de un fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, inició el programa piloto del Gobierno Federal que busca que las y los empleadores cubran las cuotas del seguro social de las personas trabajadoras del hogar. Sin embargo, hasta la fecha, tan solo el 1% de las más de 2 millones elegibles para este programa cuentan con dicha prestación. Entre las razones que desaniman esta inscripción está que cumplir con esto no es obligatorio, sino que es un acto de buena voluntad de los empleadores.

Hoy en día el 99% de las personas que trabajan en el espacio más íntimo no tienen un contrato y, por lo tanto, no saben los nombres completos de sus empleadores, ni las tareas específicas por las cuales reciben un sueldo, ni tienen claridad sobre sus vacaciones y prestaciones.

Establecer un contrato también brinda seguridad a las personas que emplean, pues permite crear lineamientos sobre la terminación de este, así como una garantía de conciliación.

El Sindicato Nacional de Trabajadoras y Trabajadores del Hogar (SINACTRAHO) se ha dado a la tarea de desarrollar un contrato por afiliación sindical y un colectivo de organizaciones un contrato simple. Ambos contratos son para trabajo de planta y de entrada por salida.

Formalizar el trabajo del hogar no es cosa sencilla, pero hacerlo significa sentar las bases de un piso más parejo en nuestro país.

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* Patricia de Obeso (@patydeobeso) colaboradora de @AntifazPolítica y consultora de Creatura, Promotora del Pensamiento Crítico.