Redacción Animal Político · 6 de mayo de 2024
México requiere de datos actualizados para la formulación de políticas públicas en materia de prevención de consumo de sustancias, pues éste ha persistido en la población de acuerdo con los datos de la última Encuesta sobre Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT, 2016). Sin embargo, en el grupo poblacional de entre 12 y 17 años ha habido un incremento significativo en el consumo de cualquier sustancia ilegal alguna vez en la vida, pasando de 2.9 % en 2011 a 6.2 % en 2016.
Para atender esto, prevenir es el primer paso. Además de la actualización de los datos sobre el consumo de sustancias psicoactivas es necesario incorporar a las políticas de prevención de sustancias una perspectiva de juventudes. Por ejemplo, la propia ENCODAT nos arrojaba ciertos factores que inciden en el consumo (o no consumo) de sustancias en personas jóvenes.
Primero, en términos de riesgo y percepción social frente al consumo de sustancias, es mayor la percepción en personas que no han usado alguna sustancia ilegal que las que ya han usado alguna vez en la vida; segundo, cuando se diferencia por sexo, la percepción de tolerancia social es mayor en el caso de los hombres que de las mujeres; tercero, respecto a la tolerancia de parte del mejor amigo o amiga, el comportamiento es similar tanto en personas no consumidoras como en consumidoras (27 % hombres, 27.4 % mujeres; 11.2 % hombres, 9.2 % mujeres, respectivamente).
No obstante, una de las limitantes que se presenta en la ENCODAT es que no permite caracterizar a profundidad los perfiles sociodemográficos de las personas jóvenes que responden si han consumido o no alguna sustancia ilegal, así como conocer más acerca de los factores de riesgo y protección a los que se enfrentan en su cotidianidad.
Desde la sociedad civil se han hecho importantes esfuerzos para conocer a detalle el perfil de las personas usuarias de sustancias y su entorno. Un ejemplo de ello es la Encuesta sobre Riesgo y Protección para el Consumo de Drogas en Adolescentes (ERPCODA) que forma parte del proyecto “Conocer Para Transformar desde lo local” de México Unido Contra la Delincuencia (MUCD). Con este instrumento, se pudieron obtener datos para caracterizar algunas dinámicas de consumo en adolescencias y juventudes, enriqueciendo la información más allá de las prevalencias de consumo en estos grupos poblacionales. A partir de este levantamiento de información, se pudo identificar en diez estados 1 del país los factores de riesgo y protección que resultaron significativos para personas consumidoras de alguna sustancia. Así como datos que permiten conocer mejor los perfiles de aquellas personas que han consumido alguna sustancia ilegal alguna vez en la vida.
De acuerdo con la información de la ERPCODA, la edad promedio de inicio en el consumo de sustancias en las diez entidades en las que se aplicó la encuesta es de 13 años; se destaca particularmente el consumo de sustancias como el tabaco (13.9 años) y los inhalantes (13.6 años).
Existen diversos factores que pueden influir en el inicio y el patrón de consumo de sustancias en adolescentes tales como el consumo de sustancias entre pares, la percepción de permisividad de algunas conductas tanto por las personas responsables de las y los jóvenes como de la comunidad en general. Asimismo, la percepción de disponibilidad de sustancias es un factor de riesgo ya que permite que la oferta de sustancias, tanto legales como ilegales, proporcione un acceso más rápido a las mismas, lo que impacta en el incremento de la probabilidad de que una persona joven use alguna sustancia.
En este contexto, es esencial analizar detenidamente la dinámica de la juventud mexicana actual y tomar acciones efectivas que permitan impactar en estas generaciones a partir del trabajo local.
Al respecto, la ERPCODA incluyó preguntas dirigidas a las y los jóvenes que participaron acerca de su percepción de disponibilidad de sustancias frente a la disponibilidad de algunas actividades extracurriculares dentro de sus comunidades. Para realizar el análisis se utilizan las respuestas de aquellas personas jóvenes que han consumido alguna sustancia ilegal, poniendo especial atención sobre la percepción en la comunidad entre pares sobre las sustancias en los estados en los que se implementó la encuesta.
De acuerdo con la ERPCODA, el 86.21 % de las personas que han usado alguna sustancia considera que existe, en alguna medida, venta de sustancias en su comunidad. Esto impacta directamente en la percepción de disponibilidad de las sustancias para las personas jóvenes. En la siguiente gráfica se muestran los resultados obtenidos de la encuesta:

Por otra parte, el 39 % de las y los jóvenes que sí han consumido alguna droga consideran que es fácil para alguien de su edad conseguir marihuana. Vale la pena destacar la paridad de opiniones cuando se trata de cocaína, LSD o anfetaminas ya que la percepción se polariza entre fácil (33.52 %) o difícil (32.97 %), esto puede explicarse de acuerdo al contexto de la comunidad en la que se encuentra, y obedece a variables como el estado en el que reside, si era en una zona rural o urbana, si ya había probado las sustancias mencionadas en la pregunta o no. En la gráfica 2 se muestran los resultados de esta pregunta:

Además, los adolescentes que no asisten a la escuela presentan una mayor disponibilidad de tiempo y esto puede presentar una mayor tendencia a involucrarse en otras actividades, que pueden ir desde conseguir empleo, participar en alguna actividad deportiva o cultural o simplemente tener demasiado tiempo de ocio. Respecto a esto, cabe destacar que el 57.27 % de las personas que participaron en la ERPCODA y dijeron que no acuden a la escuela se encuentran en la búsqueda de algún trabajo, mientras que el resto de las personas entrevistadas respondieron que no (42.73 %). Las razones por la inasistencia a la escuela son varias y en contextos muy diversificados. De acuerdo con las estimaciones realizadas con datos del Censo de Población 2020 del INEGI, existen menores que, por diversas razones, no asisten a la escuela, carecen de empleo o enfrentan incluso ambas condiciones simultáneamente.

Como se observa en la gráfica 3, el Estado debe diversificar más la oferta de actividades extracurriculares para personas jóvenes. Atender estas necesidades específicas garantizará que los espacios públicos no solo sean accesibles, sino también enriquecedores y relevantes para la diversidad de intereses presentes en la población adolescente. Fomentar el desarrollo personal, fortalecer las habilidades sociales y recreativas es crucial para fortalecer los factores de protección y aminorar los de riesgo.
Desde la sociedad civil trabajamos en recomendaciones de política pública con perspectiva de juventudes a los estados que participan en el proyecto Conocer para Transformar basadas en evidencia específica de cada estado. Es importante que los gobiernos locales se coordinen con proyectos para promover el trabajo desde lo local con el objetivo de que las y los jóvenes puedan desarrollarse en espacios más seguros y con una política de drogas no estigmatizante.
*Dannia Paola Valenzuela Reyes es estudiante de la Licenciatura en Políticas Públicas del Centro de Investigación y Docencia Económicas Aguascalientes y prestadora de servicio social de México Unido Contra la Delincuencia. Israel Álvarez es licenciado en Economía por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Interesado en la investigación social y el análisis de los datos. Investigador en la dirección de Investigación y Políticas Públicas de México Unido Contra la Delincuencia.
1 Aguascalientes, Ciudad de México, Coahuila, Durango, Guanajuato, Hidalgo, Morelos, Oaxaca, Quintana Roo y Yucatán